Revista Coaching

Diferencia entre un Consejo de Familia y uno de Administración

Por Juan Carlos Valda @grandespymes

En escritos anteriores he platicado sobre la institucionalización de las empresas familiares, pero es muy importante que se conozca con toda claridad que entre el Consejo de Familia y un Consejo de Administración hay una gran diferencia.

Me he encontrado con algunas empresas familiares que tienen constituido a lo que le han denominado Consejo de Administración Familiar y en las ocasiones en que he participado de sus reuniones tratan asuntos tanto de la empresa como de la familia, de tal forma que sus sesiones son interminables porque se le dedica una gran cantidad de tiempo a la parte familiar.

Asimismo, cuando en las mismas sesiones tratan sobre la empresa, desarrollan una serie de asuntos y temas de tipo operativo que alargan en forma constante este tipo de reuniones, prácticamente son muy largas o se citan para continuar al día siguiente.

Toda empresa familiar que se profesionaliza debe separar en forma total los asuntos familiares de los de la empresa, es difícil de lograr pero es lo que hará que la empresa se desarrolle en forma muy profesional y la familia pueda resolver con mayor prontitud los problemas que puedan presentarse.

Recordemos que el Consejo de Familia es una entidad que no debe intervenir en lo absoluto en las operaciones de la empresa y precisamente es este Consejo el que dentro de su protocolo familiar establece que la empresa deberá constituir un Consejo de Administración en donde sólo se tratarán asuntos de la empresa sin que los de la familia se mezclen. Esto es totalmente prudente y necesario porque la empresa como tal tiene muchos problemas qué resolver sobre su administración y operación, y cuando absorben problemas de la familia se disminuye la productividad, sobre todo en aquellos ejecutivos que no son familiares por la intervención de la familia en la toma de decisiones.

Para lograr una separación total de la familia en las operaciones de la empresa es necesario establecer los reglamentos necesarios y realizar su implementación, sobre todo que los familiares se sometan a una disciplina para su cumplimiento. Para tal caso, es necesario que toda la familia que tiene relación con la empresa redacte de conjunto los reglamentos y estén de acuerdo por unanimidad, esto se logra cuando la familia en esos momentos no tiene crisis; no quiere decir que en época de crisis no se busquen las soluciones adecuadas, pero en esos momentos es más difícil y lento encontrarlas.

La familia nuclear, partiendo del líder, debe encauzar la disciplina para el cumplimiento de los reglamentos y para tal caso se deben establecer dos: uno denominado protocolo familiar, que es el que plantea las normas de aplicación general en el presente y futuro de la familia en su relación con la empresa, y el otro denominado reglamento de familiares que laboran en la empresa, documento en el cual se establecen las normas de comportamiento y ética de los familiares que son empleados o ejecutivos e intervienen en la operación de la empresa; en estos documentos se establece que ninguno de los familiares debe entorpecer las labores de la empresa que están sujetas a sus propias políticas y procedimientos bajo la vigilancia de una dirección que depende del Consejo de Administración y no del Consejo de Familia. En el Consejo de Familia se establecen las sanciones para cuando cualquier empleado o ejecutivo familiar entorpece las labores de la empresa o no cumple lo establecido en los respetivos reglamentos.

La otra institución es el Consejo de Administración. Este organismo no interviene en lo absoluto en los asuntos de la familia, aun cuando dentro de su seno tenga a consejeros que son de la familia; quizás esto no se pueda evitar, pero debe balancearse con la inclusión de consejeros externos no familiares que sean profesionales, la calidad de los consejeros no la da precisamente su especialidad, pueden ser magníficos fiscalistas o vendedores, pero eso no garantiza que sean buenos consejeros. Para serlo se requiere de experiencia, de haber participado en otros consejos y aportado experiencia y conocimientos en diferentes áreas empresariales; obviamente, si tiene una determinada especialidad, se espera que ésta sirva para facilitar las decisiones en el consejo con respecto al área de su propia especialidad. Es importante señalar que un eficiente ejecutivo con todos los estudios y de las mejores universidades o haya trabajado en las más importantes empresas, indudablemente que es valioso, pero si no tiene experiencia como consejero, podrá servir a la empresa mucho más como asesor, pero no en el Consejo de Administración.

El Consejo de Administración no familiar de una empresa y repito de una empresa familiar, debe constituirse en forma profesional y trabajar en forma sistemática con sus reuniones perfectamente programadas, convocatorias oportunas, asistencia total, disciplina, ética, tratar los asuntos del orden del día, pero lo que es más importante: velar por la permanencia, el desarrollo y el aumento del valor de las acciones de los accionistas. Un Consejo de Administración debe pensar tanto en el presente como en el futuro de la empresa y para esto se requiere rodear de consejeros con experiencia y conocimientos.- Mérida, Yucatán.

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Contador público certificado. Maestro en Finanzas. Consultor de empresas

Toda empresa familiar que se profesionaliza debe separar en forma total los asuntos familiares de los de la empresa, es difícil de lograr pero es lo que hará que la empresa se desarrolle

Fuente http://yucatan.com.mx/editoriales/opinion/facilitando-las-decisiones


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