Con todo, Bernardo Fernández (1972), más conocido como “Bef”, ha preferido apostar por la superestrella en lugar de dar a conocer al héroe local, y el protagonista de Rex Regum (como ya deja entrever el propio título) es nuestro viejo conocido Tyrannosaurus rex. A cambio, entre el reparto hay sitio para especies con sabor tex-mex como Quetzalcoatlus [3] y Alamosaurus, junto a otras tan mexicanas como el pliosaurio conocido como “Monstruo de Aramberri” o el hadrosaurio lambeosaurino Velafrons coahuilensis.
Bef es un escritor especializado en novela negra (Tiempo de alacranes) y ciencia ficción, pero también cultiva la narrativa gráfica (La calavera de cristal, Matar al candidato, Tres deseos). Una tarde, cuando era niño, su padre le llevó con su hermano Alfredo al Museo de Historia Natural del Bosque de Chapultepec, donde quedó deslumbrado por el esqueleto de Diplodocus carnegii. Ahora que es un autor consagrado, ha regresado a aquella fascinación infantil para contarnos las desventuras de un tiranosaurio y su séquito en la península del Yucatán a finales del Cretácico.
El autor ha contado con el asesoramiento de Héctor Rivera-Sylva, paleontólogo del Museo del Desierto en Saltillo y autor, entre otros [4], de Labocania aguillonae. Sin embargo, no es la primera vez que Bef dirige la vista al Mesozoico, ya que es autor de algún libro divulgativo para niños, como Groar (2022).
PALEONOTES (by CarlosDino)
A pesar del carácter divulgativo y el asesoramiento del autor a la hora de sacar adelante la historia, su tono amable y su estilo de dibujo marcadamente caricaturesco hacen complicado que se pueda rascar mucho en el campo de la precisión científica. Se agradecen, claro, la presencia de plumas en manirraptores y otros terópodos, incluyendo la más que probable cobertura filosa en las crías de tiranosaurios, así como el esfuerzo de investigación para mostrar fauna local. Sin embargo, este último punto juega como arma de doble filo, pues algunas de las especies mostradas son anteriores en el tiempo a la extinción finicretácica: Velafrons data de hace 72 millones de años, seis antes de la caída del meteorito, y si nos centramos en el monstruo de Aramberri, este pliosaurio data del Jurásico superior... ¡Hace 150 millones de años!
-----
[1] Hablamos de Homo sapiens, claro. Si alguien quiere remontarse a los primeros homo, podemos hablar de tres millones de años y si queréis ampliar al conjunto de homininos, otros tres más. Es decir, nuestro linaje acaba de aterrizar en la Tierra, en términos de historia de la vida.[2] Existen un par de especies: Labocania anomala (Molnar, 1974) y el recién descubierto Labocania aguillonae (Rivera-Sylva y Longrich, 2024). Véase "Una nueva especie de tiranosaurio es descubierta en el desierto mexicano" (New York Times, 27/09/2024).[3] Aunque aún no se han encontrado ejemplares al Sur del Río Grande, los hallazgos norteamericanos se ubican en estados próximos y la inspiración mexicana de su nombre es indiscutible.[4] También le debemos el primer nodosaurido mexicano, Acantholipan gonzalezi, el ceratópsido Yehuecauhceratops mudei o el reptil marino Mauriciosaurus fernandezi.[5] Nacido en San Mateo, Castellón, aunque dejó España siendo un bebé debido a la Guerra Civil.