Sí, Dios sabe lo que será de esta desventurada nación española y de esta raza latina que ya va pareciendo raza de locos o de perdidos, según le traen trastornado el juicio los adelantos de la ciencia boba y carcomido el corazón las corrupciones de la civilización moderna.
El se apiade de nosotros, y oiga las súplicas de los buenos. «Mal estáis con las dueñas, Sancho amigo, dijo la Duquesa,