Disclosure

Por Siempreenmedio @Siempreblog

"No puedes ser lo que no puedes ver."

Escuché la cita el otro día en un documental pero tuve que googlear su autoría. Marian Wright Edelman es una abogada y activista afroamericana fundadora del Children's Defense Fund. Y "no puedes ser lo que no puedes ver" es una invitación a mostrar a los niños esas realidades que podrían alcanzar pero que les están vedadas porque desconocen su existencia. Una exhortación a despojarnos de patrones y clichés anquilosados durante tantos años que ya se han convertido en LA normalidad. Porque incluso la imaginación de un niño tiene límites, y no debería.

En el documental en cuestión (Disclosure, Netflix) la frase la pronuncia Yance Ford, director de cine nominado en 2018 al Óscar al Mejor Largometraje Documental por su obra Strong Island. Ford es, además, el primer hombre trans nominado a un premio de la Academia. En Disclosure también participan Laverne Cox ( Orange is the new black), Jamie Clayton ( Sense8), MJ Rodríguez ( Pose), Lilly Wachowsky ( Matrix) o Trace Lysette ( Transparent) entre otros, revelando, exponiendo lo que ha supuesto para ellos y ellas saberse transgénero, aceptarse y convivir/malvivir con la normalidad. Esa tan llena de clichés y patrones que impide ver más allá. Hablan no solo de lo difícil que es conseguir para una mujer trans un papel cinematográfico que no sea de prostituta, o de lo invisibilizados que están los hombres trans a pesar de igualar en número a las mujeres. Confiesan, por ejemplo, lo complicado que es crecer en una sociedad para la que un hombre vestido de mujer continúa siendo, aún, una parodia y solo una parodia.

El momento en que Yance Ford parafrasea a Marian Wright Edelman no puede ser más enriquecedor. Para el director, que uno no pueda ser lo que no puede ver nos implica a todos. Una sociedad no puede ser mejor si no es capaz de visualizar una sociedad mejor. Si no se le muestra cómo sería esa sociedad. Que millones de personas seamos ignorantes al respecto de una cuestión no es excusa. Porque los problemas ocultos siguen siendo problemas. Porque los conflictos no se toleran, se resuelven.

Transcurre 2020 y los poco interesados en cambiar argumentan que todos estos son asuntos de un pasado peor, que el siglo XXI ya llegó. Pero basta una bandera arcoiris aquí y una manifestación allá para levantar todas las ampollas del mundo. Ver puede molestar. Pero precisamente a esos a los que le molesta es a los que más falta les hace mantener los ojos abiertos. Esa sociedad mejor llegará, con ellos incluidos.