Aunque todo esto no valdría para nada si no tuviera ni siguiera haciendo canciones tan inmensas como las que hace, y este Suite es una (otra) muestra de lo que es capaz cuando se pone en harina.
Y no hay más que dar al play por ejemplo a la impepinable Inédita, rítmica y frenética con la que nos deja un segundo de respiro; a la más reposada Ingrávida, en la que Pecker hace esos quiebros de voz que tanto nos emocionan a los que le seguimos desde el principio y que esperamos en cada disco; la simple y llanamente brutal Bailas o Mueres (¿quienes decís que son Future Islands o Metronomy?) en la que nos disloca hasta el dedo pequeño del pie al ritmo de sus beats.
No quiero olvidarme de Protocolo, un indie-disco robótico y adictivo para catalogar en la estanteria al lado del primer disco de los Mendetz; y de Inolvidables, otra de las maravillas marca de la casa que se marca el oscense sin apenas despeinarse.
Lo bueno que tienen los discos de Pecker es que son disfrutables de cabo a rabo, que no hay canción de relleno que valga, que nos atrapa como siempre con unas letras cargadas de sensibilidad y de ternura, y que coño, también de un punto de hedonismo de ese tan necesario para el día a día.
A sus pies como siempre, maestro...y perdón por tanto retraso.