La literatura es, ante todo, el fruto de mirar la vida enamorado. La literatura es una de las formas más especiales de contemplar las cosas más comunes. Pero hasta que se materializa, hasta que toma cuerpo, ¿dónde habita la literatura antes de ser escrita?
La literatura habita en los ojos del escritor, esos ojos que miran de forma especial, esos ojos que sienten una realidad concreta y corriente, y saben transfigurarla en una realidad extraordinaria, cargándola de vida o, más bien, justo es reconocerlo, descubriendo ante otros, la vida que porta en sí misma, casi sin querer, esa realidad, esculpiéndola y moldeándola para mostrar ante los demás su más bella expresión.
Antes de ser papel es sentimiento, emoción, recuerdo, pasión, arrebato, vehemencia, ilusión, …
Antes de ser escrita es ideas, conjeturas, teorías, experiencias, pensamientos y suposiciones.
Antes de ser escrita la literatura es un regalo que recibe el autor y que personaliza para, a su vez, regalarlo a otros desde el corazón.
Antes de ser, ya existe de alguna manera, representado en sus padres, la mirada del autor y lo mirado, justo antes de que salte la chispa ya es, siempre estuvo ahí. ¿Acaso no existía América mucho antes de ser “descubierta”?
La literatura es la realización de un descubrimiento. La literatura es un acto público de amor secreto por el prójimo.