Dos escenografías para un mensaje

Por Catgo
Si buscamos el significado de la palabra Protocolo en el diccionario de la Real Academia Española encontraremos que incluye diferentes acepciones, aunque en nuestro caso es la tercera la que nos va a dar respuesta a nuestra búsqueda, a pesar de que lo va a hacer de manera limitada. De acuerdo con dicha acepción, el protocolo es “una regla ceremonial, diplomática o palatina, establecida por decreto o por costumbre”. Y aunque no podemos negar su rigurosidad y su sentido estricto, la verdad es que no contempla las múltiples disciplinas que, en un sentido más amplio, utiliza esta ciencia para actuar como elemento de organización y sistema de comunicación. La definición debería incluir que utiliza la diplomacia, la escenografía, la estética, la vexilología, la heráldica, los medios técnicos, entre otros, tanto para la preparación del guión de la producción de un acto, como en la consecuente ejecución del mismo.
Pues bien, siguiendo estas disciplinas, hoy nos vamos a centrar en la escenografía, y para explicar su importancia nada mejor que la puesta en escena del anuncio oficial del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos de América y la República de Cuba durante los discursos de sus respectivos jefes de estado. Un anuncio oficial que nos cogió a todos por sorpresa, a pesar de que las gestiones para llevarlo a cabo hace tiempo que se venían desarrollando, lo que demuestra la importancia de la diplomacia como un medio totalmente válido para resolver discrepancias y enfrentamientos de manera pacífica, y sin hacer excesivo ruido.
El mensaje del presidente Barack Obama se emitió desde la sala de reuniones del Gabinete de los Estados Unidos (Cabinet Room), situada frente al Despacho Oval (Oval Office) y junto al jardín de la Rosaleda (Rose Garden). De pie, detrás de un atril con el imprescindible Sello del presidente de los Estados Unidos (Seal of the President of the United States), estuvo franqueado por la bandera de los Estados Unidos de América y el estandarte presidencial, tal y como establece el protocolo oficial estadounidense para su presidente. En el fondo de la imagen se distinguia una sencilla chimenea, sobre la cual colgaba el cuadro “The Signing of the Declaration of Independence” ("La firma de la Declaración de Independencia"). En el punto de foto también estaban los bustos de George Washington y Benjamín Franklin, dos de los Padres Fundadores (Founding Fathers) de los EEUU. Si hubo intención en la elección del escenario no lo podemos afirmar, pero lo que sí que quedó claro es que había más de un símbolo relacionado con la implantación de la Democracia en los Estados Unidos de América tras su independencia.



A pesar de la trascendencia histórico-política del momento (ambos países rompieron relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961), no hubiese sido adecuado elegir el Despacho Oval para el discurso, ya que está demasiado identificado con la propia figura del presidente de los Estados Unidos ( y quizá también con "¿la crisis de los misiles?").


A diferencia del presidente Obama, el presidente cubano Raúl Castro (que oficialmente ostenta el cargo de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba) sí que optó por aparecer en su despacho del Palacio de la Revolución, pero sentado tras su escritorio.


En este caso, dada la importancia de la simbología en el país caribeño (tal y como tradicionalmente ha ocurrido en la mayoría de regímenes comunistas), los detalles tampoco se dejaron al azar. Huyendo del traje y corbata del presidente Obama, el presidente cubano compareció vistiendo uniforme con condecoraciones, superponiendo el rango militar a sus cargos civiles.
A pesar de la ausencia de la bandera cubana en el escenario, no se dejó pasar que el presidente apareciese rodeado de retratos y fotografías relacionados con la causa revolucionaria, pero sin incluir ningún símbolo comunista de épocas pasadas. Eso sí, en la escena no faltaba un toque personal, representado por la imagen del presidente junto a su esposa, Vilma Espín, fallecida en 2007.
En definitiva, dos escenarios con mucho mensaje no verbal, pero muy diferentes. La elegancia regia georgiana del fondo de imagen del mandatario estadounidense constrastaba con la decoración demodé y arcaica del despacho del jefe de estado cubano que, tal como decía Víctor Amela en su artículo de La Vanguardia: “Recuerda a un aula de colegio de los años sesenta, es un alarde de estética destartalada, desbordada por el calendario, superada, desfasada hasta el hastío. Huele a cerrado y a goma de borrar”. Quizá con el entorno elegido también se quiso dejar constancia de los estragos a los que se ha visto sometido el pueblo cubano a lo largo de los cincuenta y dos años de embargo estadounidense.

Sede de la antigua embajada de los EEUU en La Habana. Edificio construído en 1953 por el arquitecto Wallace K. Harrison, autor también del Rockefeller Center, el edificio de Naciones Unidas y el Lincoln Center.  



Lo que sí que se puede afirmar, tras visualizar el detalle de las imágenes, es que en la puesta en escena de los dos mensajes –cada uno en su estilo- nada se dejó al azar, y que el mensaje hablado estaba perfectamente complementado por otro no verbal que se desprende de la cuidada escenografía de ambos escenarios.


Para saber más:
President Obama delivered an statement on Cuba
Aplauso mundial por acercamiento entre Cuba y Estados Unidos
Relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos
Símbolos y tradiciones "Made in USA"