Acompañemos a este taciturno conductor en sus arriesgados periplos nocturnos...
¿Te gusta conducir?
Es meticuloso y callado, y no parece tener nombre. Le apasiona el motor, por lo que trabaja como mecánico y stuntman ocasional por el día... por la noche surge la bestia y ofrece sus habilidades al volante como chófer en peligrosos atracos. No tiene nada que perder: es solitario como los héroes del cine que le criaron. Pero en seguida conocerá alguien por quien matar... o morir. Esta es su historia, una historia que huele a sudor, asfalto quemado e iluminada por las mortecinas luces de la ciudad de Los Angeles. Su historia es Drive.
Drive es la novena película dirigida por Nicolas Winding Refn, director danés que cuenta en su haber con obras interesantes como la trilogía Pusher, Bronson o Valhalla Rising, films en las que prima la forma sobre el fondo, con un aspecto técnico mimado y una poesía visual sin parangón, aunque algo frías y estáticas para mi gusto.
Esta Drive no resulta ser tan contemplativa como me temía, pero que nadie se llame a engaño: no estamos ante una frenética peli de persecuciones al estilo Fast & Furious. Hay persecuciones y hay violencia, pero en este viaje el acelerador se pisa con mesura, la película se embala solo cuando debe, y el resultado es crudo y refinado a partes iguales.
En el apartado técnico, Drive es una auténtica pasada.
Visualmente impecable, cada uno de sus fotogramas podría ser la carátula de la peli. La imagen está mimada con delicadeza, ofreciendo una apariencia cercana a las películas carpeteras de los 80, aquellas con las que Tom Cruise y Michael J. Fox reventaban las taquillas.
La música está a la altura de la ambientación pseudo - ochentera: con un sabor retro a la par que moderno, la banda sonora está compuesta de canciones electrónicas en la mejor tradición de los veteranos Kraftwerk o los actuales M83.
En definitiva, esta peli hará que tanto por lo visual como por lo musical nos derritamos en nuestras butacas... y en especial los nostálgicos de la década de la laca y las hombreras.
Las referencias son innumerables, pero asimiladas con naturalidad y carácter para crear una obra con personalidad propia.
Ya os he advertido de que El Conductor no transita por los derroteros de otras pelis automovilísticas como la saga Fast & Furious o 60 Segundos. Aun así, el acelerador se pisa cuando uno menos lo espera, y la película te golpea en la cara con la misma crudeza con que la vida golpea a cada uno de los protagonistas.
Muy recomendable para quienes estamos hartos del declive actual de Hollywood, Drive es una película comercial y artie que nos ha proporcionado un viaje decadente, pero emocionante y conmovedor.
Le otorgo al conductor sin nombre ocho rugientes wasabis.
...Y con un curioso video tributo (QUE CONTIENE SPOILERS):
Hasta el próximo viaje, amigos. No dejéis de sintonizar la LNDLWVF en vuestros solitarios trayectos nocturnos.