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Dublín: ¿Qué ver en 3 días? – Recorrido de viaje

Por Laura @lauritaotero

Después de unos días, que al final terminaron siendo pocos, recorriendo la bellísima Edimburgo, llegó el momento de conocer un nuevo país, el próximo destino. En un avión de Ryanair bastante apretado, llegué a Dublín. La capital de Irlanda, que perteneció a Reino Unido por menos de un año, me recibía con un clima fresco y nublado. Algo que, descubrí después, es muy característico de esta zona.

Desde el aeropuerto, ubicado en las afueras de la ciudad, se puede llegar al centro con los servicios de buses. Hay varias compañías con recorridos similares, es cuestión de elegir la que nos deje más cerca del hospedaje. Yo viajé por Aircoach, tanto de ida como de vuelta al aeropuerto. La ida a Dublín sin problemas, a la vuelta el bus llegó tarde pero por suerte me lo estaba tomando con tiempo. Además, la parada no estaba señalizada, me guié por lo que decía Google Maps. El ticket ida y vuelta sale alrededor de €10.

Dónde hospedarse en Dublín

Como casi siempre, en esta ciudad me recibió un host de Couchsurfing. Se trataba de Kerem, un turco radicado en Irlanda que trabaja para Google. Me recibió super dispuesto y con pilas para salir. Si bien no soy muy fanática de la vida nocturna, no quería negarme a la posibilidad de salir a bailar por Dublín. Así que junto a otros tres turcos nos subimos a un taxi y nos fuimos a conocer la noche dublinense (o como se diga).

Los que prefieren alojarse en un hotel, airbnb o hostel, les puedo recomendar la zona de St Stephen's Green, un parque muy grande y cuidado que da la sensación de estar un poco lejos del centro comercial estando a solo pasos.

Dublín: recorriendo la ciudad

Después de esa noche de fiesta dublinense me costó despertarme. Sin embargo, dormir en un sillón no siempre es lo más cómodo así que ese malestar en la espalda me permitió levantarme a las 10 para salir a recorrer.

Mi host me avisó que se iba a quedar durmiendo, así que, haciendo el menor ruido posible, salí rumbo al centro. Si bien estaba a unas 30 cuadras decidí caminar, siento que es la mejor manera para entrar en el ritmo de la ciudad, ver la gente, las costumbres, para a conocer los detalles del lugar.

Crucé canales, pubs y puertas de colores hasta llegar al primer lugar que quería conocer. La casa donde vivió Oscar Wilde y el monumento que realizaron en su honor. Lamentablemente, hace ya algunos años que el lugar esta cerrado al público pero se puede observar la fachada bien conservada. Por suerte, frente a la casa esta el parque donde hay una estatua de el y algunas frases celebres del autor irlandés.

Presenté mis respetos a la memoria del gran literato y seguí camino. Derecho hasta el St Stephen's Green que estaba a unas pocas cuadras, bordeé ese parque y llegué al caos. Grafton Street es una calle peatonal repleta de negocios de ropa. Uno pegado al otro durante casi 10 cuadras. Atestado de gente porque era sábado, chismeé un poco las vidrieras y continué rumbo al río. Crucé el canal y caminé recto hasta llegar a The Spire.

¿Viste cuándo todo el mundo elige el mismo lugar para encontrarse con alguien? Así me sentí yo. En una escala en Madrid había conocido a dos mexicanas que se mudaban a Dublín a estudiar inglés, nos llevamos muy bien y quedamos en reencontrarnos cuando yo viste su nueva ciudad. El punto de encuentro era The Spire, un nombre muy literal para un monumento con forma de aguja gigante. Cientos de personas cruzaron adelante mío hasta encontrarme con mis dos nuevas amigas.

Junto a ellas fui a comer a un restaurante chino con descuentos especiales para estudiantes, recorrimos un poco los lugares de esa área y quedamos en vernos al día siguiente. Entre una cosa y la otra ya era casi de noche y yo quería volver caminando a la casa de mi host.

Segundo día en Dublín

Mi host se sentía mejor así que me quedé un rato charlando con el en la casa hasta salir otra vez caminando. Repetí el trayecto del día anterior, pero no agarré la calle peatonal, sino que continué caminando hasta llegar a la escuela de inglés donde estudiaba una de las chicas.

Cuando el grupo ya estaba unido, fuimos hasta una de las principales atracciones de Dublín. Y me encontré con una de las grandes críticas que se le hacen a esta ciudad, casi todos los puntos icónicos son pagos, inclusive algo tan básico como la St Patrick's Cathedral (la entrada cuesta algo de 6€). Yo estaba indignada y decidí no entrar, me parece de muy mal gusto cobrar la entrada a una iglesia.

Desde ahí, caminamos hasta Dublinia, una atracción que invita al visitante a conocer como era el mundo de los vikingos que se conecta con la hermosa Christ Church Cathedral mediante un puente. Siguiendo esa calle llegué al Ayuntamiento de Dublín, un edificio con columnas muy llamativo. Un par de fotos y bastantes cuadras más tarde, fuimos hasta uno de los lugares que quería visitar: el Trinity College Dublin.

Este complejo de edificios pertenece a la universidad más antigua de Irlanda y posee la biblioteca más vieja del país. Más de 4 millones de libros duermen cada día en ese lugar, para mi, como fanática de la lectura y del objeto libro, estar ahí fue un sueño.

Nuevamente, salimos al rio que parte al medio a Dublín, caminamos por la costanera en el único día soleado que tuve en mi visita a la ciudad. Me encontré con el puente de la primer foto, un Calatrava muy parecido al de Puerto Madero, por un momento me olvidé lo lejos que estaba de casa.

Último día en Dublín

Estaba a 24 horas de partir rumbo a Liverpool y todavía tenía un gran pendiente. Bares y birra. La cerveza irlandesa tiene tremenda fama y, si bien no es mi bebida preferida, quería estar en un bar tomando algo mientras escuchaba música en vivo. Si, como en las películas.

Fuimos a la zona de bares sobre Fleet Street, un bar atrás de otro y todos llenísimos de gente. Llegamos al más famoso de Dublín, The Temple, no había lugar ni para un alfiler. Si bien moría de ganas de tomar una cerveza ahí, parecía imposible.

Decidí el camino mas fácil, nos alejamos un poco del quilombo y fuimos a tomar una cerveza a otro bar. La cerveza es la misma, también había música en vivo. Me senté en la barra como si fuera una local, charlé con el chico que me sirvió una Guinness y reconocí que la cerveza negra no me gustaba, mi cara de asco fue toda una traición para el muchacho.

Despacio, caminé hasta la estatua de Molly Malone, recorrí por última vez las calles de Dublín, caminé de noche hasta la casa sin sentir miedo, y con mucha curiosidad sobre la vida en la ciudad.

Recomendaciones para recorrer Dublín

Yo visité la ciudad en septiembre y ya hacía frío. Mi recomendación es ir entre junio y septiembre máximo. Es una ciudad fresca y con poco sol, por lo que es ideal ir en primavera/verano.

El centro de la ciudad no es muy grande y te podes manejar a pie sin problemas, para ir a las afueras hay buses que funcionan bien.

Dublín no me deslumbro y, ahora, repasando mi recorrido, pienso que tampoco la conocí tan en profundidad como me hubiese gustado. Me encanta darle una segunda chance a las ciudades que no me terminaron de convencer, muchas veces siento que el error es mío, que algo hice mal, que algo que todos ven yo no vi. Pero, también creo que uno de las ciudades se enamora como de una persona, a veces a primera vista, a veces después de conocerla mejor, a veces nunca. No hay que sentirse obligado a que nos guste algo solo porque a otro le gusta, seamos nosotros mismos y tengamos la opinión que queramos. Por mi parte, espero poder darle una segunda oportunidad a Dublín muy pronto.


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