Ducentésima cuadragésima noche

Por Malaventura

23:32

El agua se desliza por su cuerpo convertida en manos que acarician, en labios que besan. Un cuerpo envuelve a otro cuerpo. 

23:34

Hemos aprendido a vivir con los defectos que no cambian nunca, del uno y del otro, hasta hacernos nuestros. 

23:36 

Se escapó la flecha, se escapó. Y ¿hacia dónde fue? Hacia aquella estrella, esa, esa estrella -dice señalando con el dedo. ¿Estás segura? Sí, sí, estoy segura, he olvidado el nombre, pero estoy segura, la estrella que irradia con un brillo opaco.