Revista Comunicación

Edición cíclica y edición ramificada: del surgimiento al tronco y las ramas (2/3)

Publicado el 11 julio 2017 por Marianaeguaras @MarianaEguaras

Surgimiento de una idea

¿Y si cambiamos de perspectiva? ¿Si en lugar de hablar sobre la diversidad en los formatos finales, pensamos en un método multilateral? La idea es sencilla: no nos concentremos en los formatos, sino en los caminos que llevan a ellos. El supuesto también es evidente: a múltiples formatos, diversos senderos.

Pese a que la idea es sencilla, en el grueso editorial se interpretará como un discurso que apuesta por la pretendida destrucción de su tradición, cuando en realidad atenta a un ideal metodológico, no a los conocimientos que a lo largo de siglos se han ido acumulando para publicar «buenos» libros.

Una prueba de esta extrapolación es patente cuando se analiza la tradición editorial: las técnicas han variado a través de los siglos, pero la idea de ir a un punto A a uno B ha permanecido.

En la edición tradicional el punto A era igual al texto original y el punto B igual al impreso. En la edición cíclica A permanece, mientras que B es el fin de todos los ciclos, obteniéndose así no solo el impreso, sino también al menos un formato digital.

Sin embargo, en la edición ramificada no hay una consecución de A a B, sino un tronco (A) con diversas ramas (B, C, D…) que cesan su crecimiento, otras se desprenden y unas más se convierten en formato para más ramas.

Esta concepción metodológica surgió de un campo especializado: la elaboración de documentación de software. En el surgimiento de la era digital pronto se vio la necesidad de textos que explicaran el uso del software. Sin embargo, debido a las distintas preferencias de consulta y de hardware, se hizo menester crear la documentación en distintos formatos.

Pronto se percibió la dificultad presente en la edición cíclica: cada nuevo soporte implica un aumento en la inversión de tiempo y de cuidados, y por ende, de recursos. Para combatir este problema y ahorrar en material impreso, a partir de los noventa surge la idea del single source publishing (SSP), cuya característica es el desarrollo multilateral de diversos formatos.

Aunque la idea tiene poco más de veinte años, es ahora cuando empieza a expandirse para el resto del quehacer editorial. En la actualidad, la edición ya no solo es digital, sino también la publicación. Los libros electrónicos han puesto en el centro de la discusión el problema metodológico que el sector editorial viene arrastrando desde el inicio de la «revolución» digital.

El tronco y las ramas

Pero, en concreto, ¿qué es la edición ramificada? Lo primero que podría entenderse es que significa una apertura en todo sentido. No obstante, el término «single source» ayuda a esclarecer el primer elemento de esta metodología de trabajo: la edición empieza con un «archivo madre».

Edición cíclica y edición ramificada

El «archivo madre» es un documento a partir del cual se crean el resto de los formatos: es el tronco. Este archivo puede ser tanto el texto original del autor como el documento editado, ya que el elemento mínimo necesario es que esté en un lenguaje de marcado.

El archivo madre obedece a una dimensión estructural a partir de un conjunto de etiquetas que indican cada elemento del texto (véase aquí para más información). La edición del texto puede darse antes o después de esta estructuración.

Lo recomendado es que la edición y la estructuración se den en conjunto, porque antes de la publicación quien edita es uno de los principales conocedores de la obra. La desventaja es que se requiere saber al menos un lenguaje de marcado, pero esto se solventa si se recurre a un lenguaje de marcas ligero.

Los lenguajes de marcas ligeros son cómodos de leer, fáciles de escribir y sencillos de convertir. Por este motivo, es preferible un lenguaje «ligero», como Markdown, que uno «completo», como XML, HTML o TeX. (Véase la entrada original de este artículo como ejemplo).

El segundo elemento de este método es ir de lo simple a lo complejo. Cada formato presenta sus propias particularidades. En el impreso se requieren ajustes manuales por cuestiones ortotipográficas o de diseño; en el EPUB a veces es preciso ordenar gráficas o tablas para una mejor visualización; en la lectura online sin inconvenientes se saca provecho de la visualización interactiva de información, etcétera. Para evitar la herencia de características, como sucede en la metodología cíclica, la edición ramificada parte de un documento con los elementos comunes, para después hacer ajustes según el caso.

El traslado del archivo madre a cada uno de los formatos finales exige, en la mayoría de los casos, el uso de un nuevo lenguaje. Si se parte de Markdown, se requiere XHTML para un EPUB, XML para InDesign o TeX para LaTeX o ConTeXt. Si bien se recomienda el conocimiento de estos lenguajes, el tercer elemento es el uso de conversores para el ahorro de tiempo.

El trabajo con un lenguaje de marcado posibilita la automatización de la traducción a otros lenguajes. Sin embargo, la traducción realizada por una máquina, por lo general, necesita modificaciones y cotejos. Los conversores no son una solución final, pero evitan el trabajo monótono.

Cómo generar cuatro formatos de un contenido en un día -
El mejor software que puede ayudarnos en esta tarea es Pandoc. Este programa libre es de los más poderosos que podemos encontrar. Y, si bien en algunos casos el resultado no es el esperado, el tiempo involucrado en los ajustes es menor a volver a formatear el documento.

Esta inversión de tiempo permite diferenciar la edición ramificada de muchos software milagro que se ofrecen en el mercado. Esta clase de programas se autoperciben como la «solución» a varios problemas que el editor encuentra al momento de publicar en múltiples soportes.

La edición ramificada no es un software ni un lenguaje, mucho menos una solución y tampoco un entorno de trabajo —guiño a Adobe—. La edición ramificada es una metodología que puede manifestarse de múltiples maneras, unas más acabadas que otras. Al ser un método también cuenta con la posibilidad de pulirse o de descartarse si crea inconvenientes.

Por ello, el cuarto elemento es que la edición ramificada solo está pensada cuando existe la posibilidad de múltiples formatos. Si la obra se proyecta como un «libro objeto» o una publicación artesanal basada en métodos analógicos este método no tiene cabida.

Los conversores no son lo único que permiten el ahorro de tiempo. El quinto elemento consiste en que el tamaño del equipo de trabajo es proporcional a la agilización y división del trabajo. Una diferencia nítida entre la edición cíclica y la ramificada es que en la última ningún formato final parte de otro, lo que permite el trabajo paralelo en la producción de cada formato.

Cada soporte emprende su camino de manera simultánea a partir del archivo madre, resaltando el sexto elemento metodológico: la edición ramificada es edición sincrónica, independiente y descentralizada.

Uno de los temores que surgen en la edición ramificada es que la simultaneidad y autosuficiencia puede dar cabida a una divergencia en el contenido, ya que no existe un mecanismo centralizado para el control de la edición. No obstante, en muchos casos la edición cíclica implica una gran pérdida de control, debido a que el encargado del cuidado editorial tiende a desconocer los procesos «periféricos» y «adicionales» a la producción del soporte impreso.

Si hablamos de «control», en el contexto digital el cuidado de una obra no solo debe de ser editorial, sino también técnico. Si no hay dominio sobre el código no existe la seguridad de que el texto, aún con lenguaje de marcado, sea fácil de convertir o sencillo de leer y analizar.

La pérdida de control puede resolverse de tres maneras distintas:

  1. Realizar la edición y las estructura de la obra al mismo tiempo, llevando a cabo ambos procesos de manera simultánea.
  2. Borrar el archivo creado y volver a generarlo a partir del archivo madre; la vía más cómoda pero que supone volver a pulir los detalles derivados de la conversión.
  3. Crear un programa para que analice cada archivo de cada formato y lo compare con el contenido del archivo madre. De este modo, si en un formato A la palabra «andará» accidentalmente se cambia por «andara», el software lanzaría una advertencia de que en el archivo madre esa palabra es «andará». Esto permitiría encontrar modificaciones accidentales del texto cuando se esté modificando la estructura o el diseño de manera manual. Y sería solo una advertencia, ya que el cambio podría ser intencional, como «murcié\-lago» en TeX a comparación de «murciélago» en el madre, solo para sugerir una separación silábica para arreglar una caja. Para esto es necesario obtener las palabras del texto, ignorando la sintaxis de cada lenguaje de marcado.

Expresiones regulares
No obstante, en más de una ocasión existen correcciones de último momento que también han de añadirse a cada uno de los formatos. La corrección manual involucra más cotejos e incluso abre la puerta a más erratas. El séptimo elemento llama al uso de diccionarios y de expresiones regulares (regex) para evitar o automatizar las modificaciones. El diccionario permite detectar erratas en el archivo madre. El uso de regex facilita corregir los archivos sin la necesidad de ir caso por caso.

El uso del diccionario es recomendable únicamente para el cotejo de posibles erratas, sea caso por caso o mediante la creación de una lista ordenada con las palabras dudosas. En cuanto a regex, hay que tener cautela con su uso. El dominio de las expresiones regulares se adquiere con el tiempo, por lo que las primeras implementaciones tienen que ser básicas y después de hacer sido aplicadas en pruebas.

Continuando con la idea de un software que monitoree las ramas, este también tiene que permitir la corrección automatizada. El procedimiento sería la realización de una corrección manual en el archivo madre que, de manera automática, el programa traslade los mismos cambios a cada formato.

Continúa en: Edición cíclica y edición ramificada: un vuelo seguro y constante (3/3).

Primera parte: Edición cíclica y edición ramificada: de la antesala a la «revolución» digital (1/3).


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