Meses atrás, un año atrás, no podía imaginar un día como ese. El día 100 fue un gran día en la Academia-Jedi. Ha habido más, pero ese fue especial. De esto hace ya unas semanas, como os dije al principio. Ayer le tocó de nuevo ser el encargado de clase, y Luna ha pasado la noche en casa. Y ahora el que se pasa el día leyendo sus fichas y libros de dinosaurios es él.
Da la casualidad de que por esas fechas descubrí en The Blue Monster, otro de los blogs que sigo, el poema del pedagogo italiano Loris Malaguzzi, 'Los cien lenguajes del niño'.
El niño está hecho de cien.
El niño tiene cien lenguas, cien manos, cien pensamientos,
cien maneras de pensar, de jugar y de hablar.
Cien.
Siempre cien, maneras de escuchar, de sorprenderse, de amar,
cien alegrías para cantar y entender, cien mundos que descubrir,
cien mundos que inventar, cien mundos que soñar.
El niño tiene cien lenguas (y además de cien, cien más),
pero le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura le separan la cabeza del cuerpo.
Le dicen:
Que debe pensar sin manos, actuar sin cabeza, escuchar y no hablar,
entender sin alegría, amar y sorprenderse sólo en Pascua y Navidad.
Le dicen:
Que descubra el mundo que ya existe y de cien le roban noventa y nueve.
Le dicen:
Que el juego y el trabajo, la realidad y la fantasía, la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra, la razón y el sueño, son cosas que no van juntas.
Y le dicen:
Que el cien no existe.
El niño dice:
"¡EL CIEN EXISTE!"
(Los cien lenguajes del niño - Loris Malaguzzi)
Desde que yo soy padre, alguno de esos 100 los he ido recuperando. Pocos, muy pocos, pero lo suficiente como para disfrutar del Día 100 del cole. Para mí un día redondo.
¡Que la Fuerza os acompañe!
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