Sus reservas de oro tambien eran relativamente escasas, lo que le dificultaba la adquisición de materias primas y alimentos. Ese, fue uno de los motivos por los que Hitler dejó de pagar las reparaciones de guerra a las que estaba obligada Alemania tras el Tratado de Versalles. Esa dependencia fue lo que a Francia e Inglaterra les hacía pensar que Hitler no declararía una guerra en Europa y que incluso si fuera declarada no aguantaría mas allá de principios de 1940 si se le mantenía la negativa a la venta de caucho y un bloqueo naval en el Atlántico. A primeros de mayo de 1939, se estimaba que Alemania tenía reservas de petróleo para poco más de 3 meses. Pero Alemania recibía materiales a través del Mediterráneo y el mar Negro.
La creencia de los gobiernos británico y francés se demostró errónea cuando Alemania invadió los Países Bajos y a continuación Francia, expulsando a los británicos de territorio continental y dejándolos solos contra Alemania.
El acuerdo económico Germano-Soviético establecía, en sus líneas generales, la entrega por parte de la Unión Soviética de materias primas por un valor de 180 millones de Reichsmarks, toda vez que Alemania suministraría a los soviéticos 120 millones de Reichsmarks en bienes industriales y un crédito de mercancía de otros 200 millones más durante 7 años para ser financiado por el Banco de Descuento de Oro Alemán con el fin de sufragar futuros pedidos. La Unión Soviética pagaría el préstamo con materias primas a partir de 1946.
Para la industria civil y militar Alemania recibió: 54.000 toneladas de caucho natural, fundamental para la fabricación de caucho sintético; medio millón de toneladas de minerales ferrosos, 300.000 toneladas de hierro y chatarra, 200.000 toneladas de fosfatos, entre ellos el fósforo blanco utilizado en explosivos; 140.000 toneladas de manganeso, de gran importancia para la fabricación de aceros de gran resistencia, así como otras cantidades de tungsteno; 850.000 toneladas de petróleo y 2.000 toneladas de platino con el que se obtenía ácido nítrico para la fabricación de explosivos.
En otras cantidades, tambien llegaron a Alemania cobre, cromo, magnesio y otros minerales raros.
En agosto de 1940 aproximadamente la mitad de las importaciones alemanas provenían de la Unión Soviética y todo gracias al Pacto Ribbentrop - Molotov, que Hitler rompió al iniciarse la Operación Barbarroja.
Por el mismo sistema se establecieron otras fabricas como Krupp, que fabricaba cañones; la automovilística BMW, que manufacturaba todo tipo de motores y las plantas químicas de Bersol.
Algunos historiadores sostienen que sin el apoyo material suministrado por los soviéticos Alemania apenas podría haber atacado a la Unión Soviética, y mucho menos acercarse a la victoria; teniendo en cuenta que además del material que aportó, permitió el adiestramiento de militares en territorio soviético en escuelas como la de Lípetsk para pilotos o la de Kazán para tanquistas, activas desde mediados de los años 20.
Para saber más:
Feeding the German Eagle: Soviet Economic Aid to Nazi Germany, 1933–1941, de Edward E. Ericson
From Peace to War: Germany, Soviet Russia, and the World, 1939–1941, de Bernd Wegner
El Tratado de Rapallo, de José María Solé
Ibiblio
Yale Law School
National Geographic
Wikipedia