Revista Cine

El amor es extraño. Amar significa decir "Sí, quiero", como dicta la sociedad.

Publicado el 07 noviembre 2014 por Criticasen8mm @Criticasen8mm
Título original:
Love is strange
Año:
2014
Fecha de estreno:
07 de Noviembre de 2014
Duración:
94 min
País:
Estados Unidos
Director:
Ira Sachs
Reparto:
John Lithgow, Alfred Molina, Marisa Tomei, Darren E. Burrows, Charlie Tahan, Cheyenne Jackson, Christian Coulson
Distribuidora:
Golem
Ira Sachs vuelve, junto al guionista Mauricio Zacharias, con un drama romántico. Hace dos años nos presentaron Keep the lights on, interesante película con un destacado Thure Lindhardt como protagonista y ahora vuelven con un drama con pareja homosexual como protagonistas. El veterano John Lightgow (Cosa de marcianos, El origen del planeta de los simios, La fuerza del cariño, El mundo según Garp) y Alfred Molina (Spider-Man 2, An education, Boogie Nights, Frida) encarnan a una pareja que lleva 40 años junta, y que ahora, tras cambiar las leyes, va a casarse. Y no sé si era un martes, pero seguramente, pues a partir de ahí empiezan sus problemas...

Y yo, la verdad es que ya no entiendo este punto de partida tan absurdamente tradicional... Llevas casi cuarenta años con tu pareja felizmente conviviendo. ¿Qué necesidad tienes de firman un papelito y dejarte una pasta en una boda? Sobre todo sabiendo lo troglodita que es la sociedad, que trabajas enseñando música en una escuela católica... Son ganas de buscarse problemas.Sí, ya lo sabemos, tienen todo el derecho del mundo y tal, yo no digo lo contrario, digo que si estás feliz tal y como estás, para qué caer en borreguismos sociales más de cara a la galería que al amor de tu pareja. Pero no quiero centrar la crítica en un debate (o monólogo) sobre la innecesidad del matrimonio, así que prosigamos... Resumiendo, que en 2011 cambia la ley, y Ben y George, que llevan 39 años juntos, aprovechan para casarse. Esto conlleva el despido (al parecer por el revuelo mediático dicen, pero en ningún momento se muestra en la película esto...) de George de la escuela católica donde enseña música, lo que hace que no puedan pagar la hipoteca del piso y deban vivir cada uno donde buenamente les acogen familiares y amigos. 
A partir de aquí, por desgracia, la película se centra más en Ben (Lightgow) que en George (Molina) y la química que desprenden juntos ya se dosifica bastante en la película. Ambos son lo mejor de la película, demostrando que Sachs sabe crear parejas sinceras, como ya ocurría en Keep the lights on. La película poco a poco se va centrando en cómo Ben repercute en la relación de su sobrino, su mujer y el hijo de ambos, y esto es menos atractivo que la relación de Ben y George, la verdad. Intenta ser un retrato del amor en tres generaciones (Ben y George como pareja ya consagrada, su sobrino y mujer como los altibajos de una relación estable y su hijo Joey representando los inicios y descubrimiento del amor. Pero, en la práctica, A Joey lo vemos más celoso que amoroso (si en teoría le gusta una chica que no sabemos de ella hasta casi el final, ¿cómo va a representar el inicio del amor?), y la relación de Marisa Tomei y Daren Burrows se limita a lo típico de “nunca estás en casa, yo cuido de nuestro hijo sola, tu tío me estorba para escribir mis novelas”.

Lo mejor que se puede decir de El amor es extrañoes que nunca se llega a hacer pesada y se sigue con cierto interés a pesar de que se nos introduzcan personajes que luego nunca lleguen a explotar (¿qué sentido tiene el de Mindy? Y el amigo de Joey, Vlad, no acabo de cogerle del todo su interés en la trama) lo que hace que la historia quede coja. Se tiende hacia el melodramatismo en algunos momentos que por momentos llega a saturar. Para aquellos que gusten del típico mensaje tradicional bonito, que yo encuentro particularmente un tanto desfasado ya.
6/10

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