Impresión:
Que no os engañe la sinopsis, no es tan infantil como parece.
Llegué a este libro de pura casualidad. Cuando estaba preparando el reto de Viajar Leyendo tenia alguna ligera idea del autor danés que iba a escoger, hasta que me topé con este libro y la curiosidad pudo más.
Puede parecer infantil, o mejor dicho, juvenil pero como decía al principio no es del todo así. El estilo narrativo está más orientado a los jóvenes lectores, explica algunas cosas que los adultos ya sabemos y Filip, el protagonista, tiene 13 años así que algún detalle/problema propio de la edad se comenta pero también tiene detalles con los que los adultos disfrutamos.
Ya en las primeras páginas nos encontramos al mismísimo Lucifer, el cual me recordó un poco al Lucifer de Little Nicky porque ambos se caen a cachos, literalmente. Pero tranquilos, no hay muchas más similitudes con la película.
Una historia donde el terror y el humor cohabitan estupendamente. Tanto podemos ver la típica imagen de los condenados sufriendo sus castigos, como a un diablo pasando apuro por cualquier detalle sin importancia. Escenas lúgubres y entrañables. No es un libro con el que reírse a carcajada limpia, más bien tiene escenas y gestos de los personajes tan bien descritos que no cuesta nada imaginarlos y te sacan una sonrisa. La oscuridad y tontunez están bien mezlcados.
La historia en sí a mí me pareció bastante predecible. Bastaba la mínima pista para saber quién había hecho qué y uno de mis dos posibles finales se cumplió. Esto hace que mi impresión general de un libro sea peor, menos en este caso. Me ha parecido tan ameno que esos pequeños fallos no los veo como tal.
Puntuación: 6/10
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