'El baile' de Irène Némirovsky

Publicado el 14 diciembre 2011 por Carol
 
Título: El baile (Le Bal)
Autor:  Irène NémirovskyEditorial: Salamandra (2006)Año de publicación: 1930Páginas: 96
Precio: 10,50 euros
Me encantan los libros breves, pero intensos, que pueden leerse de una sentada en una tarde ociosa como hice con El baile de Irène Némirovsky. Me gustan este tipo de libros que no consiguen despegarse de las manos, una vez comenzado ya no se puede, ni se quiere dejar de leer. Me apasionan este tipo de obras que quedan en la memoria, que a pesar de haberlas terminado hace unos días, seguimos rumiándolas. Este tipo de libros me recuerdan por qué me gusta tanto leer, por qué un libro, una mantita y una taza de té siguen siendo el mejor de los planes. Irène escribió esta breve obra con 27 años, en una especie de desahogo por su propia infancia solitaria, con un padre banquero siempre en el trabajo y una madre desinteresada por su hija, siendo educada por una niñera francesa. El baile es un retrato de personajes certero y agudísimo, nos recuerda la crueldad tan inmensa que albergan niños y adolescentes, y cómo el relevo generacional siempre ha de llegar a través de un acto violento, ya sea meramente con las palabras o, como en este caso, a través de una acción espontánea pero decidida.

 Irène junto a sus dos hijas


La novela nos sitúa en París, en una lujosa vivienda habitada por los Kampf, una familia de nuevos ricos que ha conseguido muchísimo dinero gracias a la bolsa. Sin embargo, no pueden ocultar su origen humilde: su forma de hablar, su ansiedad por entrar en los círculos de la alta sociedad, su ostentación, la misma decoración de la casa, los delatan como los nuevos ricos que son. Para poder entrar a formar parte de la élite de la sociedad parisina, deciden dar un baile para 200 personas en el que no escatimaran en oros, lentejuelas, ostras, foie gras y todo lo que ellos consideran que es de postín. Sin embargo, en la sombra se encuentra su hija Antoinette. Ignorada por sus padres, la jovencita de 14 años quiere asistir a ese baile, bailar, flirtear con hombres, pasar en definitiva de niña a mujer. Su madre se lo prohibe tajantemente: "Que sepas, niña, que apenas he empezado a vivir yo ¿me oyes?, yo, y que no tengo intención de preocuparme tan pronto por una hija casadera..." La reacción espontánea y fruto de un arrebato de cólera de Antoinette será la venganza, una venganza que va más allá de lo que podría haber imaginado, una venganza que hace que el muro y la máscara que existía entre su madre, dominante y egoísta, y ella caiga, y la vea como es realmente, una mujer que comienza a tener sus primeras canas y arrugas, sus inseguridades, y que llora como una niña con una rabieta cuando no tiene lo que quiere. Antoinette tiene un secreto deseo por enfrentarse a su madre y vencerla, por pasar a la edad adulta y dar el cambio generacional. ¿Quién  no recuerda haberse sentido como ella alguna vez cuando no nos dejaban hacer lo que queríamos?
"Sucios egoístas; soy yo la que quiere vivir, yo, yo; yo soy joven... Me están robando, me roban mi parte de felicidad en la tierra... ¡Oh! ¡Entrar en ese baile milagrosamente, y ser la más bella, la más deslumbrante, con los hombres a mis pies!"
Eso no quita que nuestros sentimientos hacia el personaje sean contradictorios, por un lado podemos entender a la niña que quiere crecer, por otro, no deja de asombrarnos y horrorizarnos su crueldad e insensibilidad hacia su madre.

Irène y Michel con sus dos hijas, Denis e Élisabeth


Irène Némirovsky es una excelente escritora con una prosa certera y adictiva a la vez. Por desgracia, su vida no fue todo lo feliz y tranquila que debiera haber sido. Tras huir con su familia de Rusia en 1918, escapando de la revolución rusa, se instalaron en Francia, donde Irène se casaría con Michel Epstein con quien tendría dos hijas, Denise y Élisabeth. A pesar de ser una escritora reconocida y con prestigio en los círculos literarios y de la sociedad francesa, el gobierno francés rechazó su petición de nacionalización por su condición de judía. A pesar de que toda su familia se convirtió al catolicismo, fueron víctima de las leyes antisemitas del gobierno de Vichy, con lo que Michel tuvo que dejar su trabajo y a Irène le prohibieron volver a publicar, además, como todos los demás judíos tuvieron que llevar la estrella amarilla identificativa. En 1942 Irène fue arrestada e internada en el campo de Phitiviers de donde sería deportada a Auschwitz donde murió de tifus apenas un mes después de su arresto A pesar de que su marido lo intentó todo para lograr su liberación, fue inútil, y él mismo fue arrestado y deportado a Auschwitz donde fue asesinado en la cámara de gas tres meses después de la muerte de su mujer. Sus hijas, sin embargo, lograron sobrevivir escondidas por amigos de la familia. Ellas guardaron durante todo ese tiempo los manuscritos inéditos de su madre, entre ellos Suite Francesa, inacabada al haber sido deportada antes de poder terminarla. Esta se publicó en 2004 recibiendo el Premio Renaudot a título póstumo. Una historia terriblemente triste que nos da la medida de la cantidad de vidas valiosas que se perdieron en esa época por la locura y la barbarie humana. Os invito a que conozcáis la obra de Irène Nemirovsky, una autora a día de hoy fundamental, que he tardado demasiado en conocer, pero de la que pienso leer pronto todo lo que caiga en mis manos.