Sin embargo, con este libro, con este diario que escribió en el último año y medio de su vida, me ha ocurrido como cuando pasamos cerca de un accidente y no queremos mirar, pero no podemos evitarlo, nos puede el morbo, la curiosidad.
Cuando este libro cayó en mis manos me gustó el título, le eché una ojeada, y me enganchó. Y tengo que decir que lo he disfrutado; me ha hecho sonreír a veces, sentirme incómoda otras, asentir con la cabeza sin darme cuenta ante algunas de sus reflexiones, anotar varias frases para no olvidarlas. Aunque sé que no las olvidaré. A veces me sorprendo recordando alguna en el momento menos pensado; estoy más de acuerdo con él de lo que podía imaginar.
Obviamente no es su estilo literario lo que me atrae sino su fondo, la filosofía que encierra, la humanidad que transmite en sus reflexiones, pese a sí mismo.
Las hay absolutamente geniales. He aquí una pequeña muestra:
"Cuando escribo vuelo, enciendo fuegos. Saco a la muerte de mi bolsillo y la estampo contra la pared".
"Lo terrible no es la muerte, sino la vida que vivimos o no hasta que llega la muerte".
"La gente me vacía. Es más que mortificante. Es raro conocer a una persona inusual, interesante".
!El mundo entero es un saco de mierda. Yo no lo puedo salvar. Pero recibo cartas de gente que dice que mis escritos le ha salvado el pellejo. Yo escribo para salvar mi propio pellejo".
"Escribir es algo que no se sabe como se hace. Uno se sienta, y puede ocurrir o no. Entonces, ¿cómo es posible enseñar a alguien a escribir?".
"¿Qué demonios saca uno de pensar? Solo problemas".
"Si ocurre algo malo, bebes para olvidar. Si ocurre algo bueno, bebes para celebrar. Y si no ocurre nada, bebes para que pase algo".