Ya hemos pasado la fase en la que escuchábamos a Cervantes revolverse en su tumba cada vez que un chileno decía “weón” y donde incluso teníamos la sensación de que cada vez que un chileno te soltaba un “cachái” un Diccionario de la RAE se prendía fuego a lo Bonzo mientras cantaba llorando “Suspiros de España” en la Plaza Mayor de Valladolid. Ya no. Nos hemos curado de espanto. Incluso en alguna ocasión se nos ha podido escuchar algún “weón” suelto por una frase.
Enrique & Marina