El ciberterrorismo desinformativo

Publicado el 25 septiembre 2017 por Belduque

Hay que dejar bien en claro que la libertad de expresión no es para difundir y promover falsedades, eso no es libertad de expresión, es ser un farsante, un charlatán. La libertad de expresión es para informar y servir, no para divulgar falsedades. Es muy vergonzoso como algunos “comunicadores” o “periodistas” todavía le siguen el juego a los timadores que dicen pronosticar catástrofes naturales.
El ciberterrorismo desinformativo es el utilizar el internet y las redes sociales para engañar sobre falsas catástrofes, ya sea por supuestas predicciones o anuncios falsos de grandes desastres, como los que dicen que el inexistente planeta Nibiru viene a estrellarse contra la Tierra o algún asteroide, de esos que pasan casi todos los días sin causar el más mínimo efecto en nuestro planeta.
El abusar de la ignorancia, temores, creencias o supersticiones de las personas para engañarlos, se llama estafa y sí es delito, es perseguido por ley. Si alguien presume que esta prediciendo terremotos, y tiene el descaro de vanagloriarse de ello, a sabiendas de las muertes que ha causado esto, no tiene vergüenza, y debe ser castigado con cárcel, él y todos sus cómplices.
El ciberterrorismo desinformativo no busca informar ni advertir, su objetivo principal es generar temor e incertidumbre en las personas, aunque hay personas que prefieren vivir en engaños y mentiras, diciendo que todo es malo y solo ellos los buenos. La ignorancia voluntaria es como el retraso mental auto-inducido, pero de que hay casos, los hay.
La UNAM y el Servicio Sismológico Nacional, además de otras dependencias académicas y científicas, han aclarado que los terremotos no se pueden predecir, no hay forma, es falso. Las tormentas solares no los pueden causar, hay que recordar que la Tierra tiene un muy poderoso campo magnético que la protege de todo esa energía y partículas que emanan del Sol. Aunque exista personas que digan otra cosa, la realidad es así. La cuestión es que si así lo afirman están obligados a demostrarlo y poner bajo juicio sus argumentos. Eso se llama libertad de información, el derecho a exigir explicaciones y verificación de lo dicho.
Pero estas personas no tienen el valor de poner a prueba sus dichos, de hecho se derrumban solo sus argumentos si se analiza lo que dicen. Afortunadamente en varios países las autoridades policiacas se han puesto a hacer su trabajo y arrestado a varios de estos timadores, y en futuras fechas esperamos ver lo mismo por nuestro rumbo, y en otros países donde aprovechan los medios de comunicación para buscar fama y fortuna. Queremos ver que nuestros impuestos trabajen, no solo para apoyar a los damnificados de los terremotos, sino también para castigar a los carroñeros que aprovechan estas tragedias para lucrar con el temor y dolor ajeno.
Así como hay personas ignorantes e incultas que dicen que el Big Bang nunca existió o que la teoría de la evolución biológica del humano es falsa, y que para colmo se “escudan” en saberse de memoria un libro religioso que sus palabras son completamente estériles y muertas al salir de su boca. No saben diferenciar lo que es una teoría científica de una de sus “teorías” basada en creencias. Y para los que no lo saben, una teoría científica es la explicación de un fenómeno natural plenamente demostrado basado en evidencia constatable, o sea que es real ya sea que se crea en eso o no. Pero los borregos (seguidores de charlatanes) también ladran, y eso ya lo constatamos.
Mi pregunta va a los “comunicadores” y “periodistas” que les dan espacio y voz a esos charlatanes, ¿qué apuros andan pasando para que le tengan que dar pantalla a esos timadores? ¿Acaso están pasando tanta hambre que venden su credibilidad, honor y dignidad por tan poco? El periodismo si no es analítico y crítico no es periodismo, el entrevistar sin cuestionar y poner en evidencia la falsedad, no es periodismo, es solo ser pedestal de micrófono.
Ya basta de charlatanes, ya basta de “comunicadores” que les hacen la pala a estos para ganar “rating”. Si tienen tanta hambre consigan un segundo trabajo. Los ciberterroristas son tan criminales como los demás delincuentes, pues secuestran la tranquilidad de las personas a expensas de sus “anuncios”. Hay que ponerles un alto, pero ya. Y a propósito, otra vez no ocurrió el fin del mundo.
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