El Cid es una película grandiosa, una de las pocas que exalta la rica y fascinante Historia de España, distinta a la basura cinemátográfica que producen los cineastas "progres" subvencionados del presente, incapaces de tocar capítulo alguno de nuestro brillante pasado sin mancillarlo y prostituirlo. Es una lástima que esa película sea una obra del cine de Hollejudo, a años luz de distancia y de valor de lo que nuestro postrado y degradado cine es capaz de producir.
Ver el Cid es como fortalecer en el gimnasio los músculos del alma, como una incursión en un mundo donde se prodigan los valores y comportamientos que España necesita para abandonar la pocilga y resurgir. En la película puede sentirse la emoción de la lucha por la defensa de España frente al invasor islamista fanatizado, la nobleza, el valor, el honor y la generosidad, valores hoy desterrados por la chusma que nos ha gobernado desde 1975.
Os invito a verla porque el Cid es un baño de esperanza y de fe en el futuro, en este momento difícil, cuando percibimos la dura realidad de que la peor de las chusmas antiespañolas, integrada por políticos estafadores, mentirosos y rufianes, se dispone a gobernar y pone en peligro de muerte nuestra patria común.
Francisco Rubiales