El cielo ajedrez de Antonio Agudelo

Por Veronicaaranda
   EL CIELO AJEDREZ 
Antonio AgudeloPrólogos de Alejandro López Andrada y Verónica ArandaEpílogo de Salvador Negro9 Ilustraciones de Juan Carlos Mestre (a color)  Madrid, enero de 2016  Colección Poesía, nº 9
98 páginas, 14 x 21 cm.Rústica con solapas
Precio: 15 euros (IVA incluido) Antonio Agudelo es uno de esos poetas inclasificables y absolutamente necesarios. Nos trae epifanías en las que el yo poético ocupa la habitación más oscura del salitre y, como Rimbaud, puede ser “el niño conducido por relámpagos delante del cerezo”. En su ideario poético hay una visión de la poesía como un intento de suturar el espacio entre la conciencia y el mundo. Agudelo confía plenamente en el poema para representar el universo y el misterio de fondo que nos constituye.El poeta cordobés cuida cada palabra, se detiene en su transparencia, en su dimensión sanadora, sin dejar de lado el compromiso, porque la palabra poética es también transgresión, desobediencia a los poderes políticos.Es este mundo de hoy, sometido a la tiranía de la tecnociencia, el poeta debe orientarse más que nunca hacia la sociedad y “salvar vidas”, no dar la espalda al sufrimiento humano.El cielo ajedrez,  tiene distintos ritmos y temperaturas. Llega hasta el fondo de las zonas abisales para encontrarse con la vacuidad y el silencio. El fulgor y la muerte pueden estar en un mismo plano; a través de la paradoja hay un intento de llegar a la verdad, de conectarse con la naturaleza. En este camino de depuración estilístico y espiritual propio del que ha elegido la soledad de los bosques y dialoga a diario con el cosmos, Agudelo cultiva también el haiku, después de haber comprendido que todas las cosas se relacionan entre sí de forma invisible. Que podemos percibir en cada “temblor de flores” la sacralidad del mundo y plasmarlo en diecisiete sílabas.Un libro-objeto bellamente editado por El Sastre de Apollinaire, con nueve ilustraciones a color de Juan Carlos Mestre:  
   Dibujos: Juan Carlos MestreEL CIELO AJEDREZ
El silencio se extiende sobre la mesa del mar y apenas nada se mueve ni busca la salida. El arlequín no entra en su misterio donde el mal apaga sus países ni desaparece en batallas de la noche funeral y vacía. La luna es limpia en el cielo ajedrez, para que nada pueda caer en el cero de Dios. Sobre la mesa el pan y los colores de las frutas en platos limpios. Eso no es la dictadura militar, no todas las palabras condenan a muerte. Aquí no hay ruinas ni se deja paso a la cruda verdad del río del silencio, su próximo ataúd. El arlequín respira su humano aliento, esa sabiduría para ser feliz el día de Pentecostés. Hay café y pasteles tricolores sobre la mesa del mar, paz en los manteles. En la oscuridad del comedor, todo volvía. Es la igualdad con el otro, la dignidad de las palabras. No hay luz más allá de la revelación de la muerte: luz insumisa, luz. Apollinaire recomienda la Revolución Industrial, ser un desobediente activo como Max Ernst que dibuja el Nuevo Mundo, no un físico cuántico de la brevedad suicida en la Casa del Sueño. Es el sufrimiento inútil, la enfermedad venérea, la tortura medieval, la guerra, la infamia y hasta la misma muerte. Luz tenaz, luz. La luna es limpia en el cielo ajedrez, no enciende los huesos en el cero de Dios.  
* CONSEJOS  NOÉ
El palacio del rey Darío no es de oro / la calavera de los teatros vacíos / la noche está patas arriba / el viejo Heidegger con un chasquido de dedos te dice pasa / la tensión del alucinado encuentro / las bodas de Pentecostés / el robo de la dictadura militar / los niños han sido devorados por los dientes del sol / pan para el día pan / la conciencia del relámpago / el monstruo de la razón que engendra sueños / dijo William Blake / el esqueleto del poema que agoniza para ser / la carestía / Tristan Tzara envuelto en trapos paralíticos / el dolor de un hombre que llora por dentro / el sufrimiento inútil / los abecedarios mudos / las soberanías del espanto / la carroña infame / las piedras contra la perra injusticia / los fracasos lloraban por la destrucción del templo / todos los relojes del mundo han sido calcinados / la tradición tiene esa mala costumbre / de añadir almas nuevas al purgatorio / el sangriento capitalismo / cortar las entrañas de la corrupción / las misiones rojas / el tigre no bebe universo en la pérdida / la poesía no es el arte de perder / pensar la luz y ser dentro del pozo es un verano muerto / el silencio de las víctimas / la derrota tiene la dignidad que la victoria no conoce / el compromiso ha de ser un desobediente activo / no metas el dedo en el ojo de un muerto / no metas la lengua en los desastres del horror / nadie es Rimbaud / un  tipo peligroso con revólver de escarcha / el amor conoce sus instrumentos de muerte / andar con pies de plomo sobre las lecturas / huye de la creencia alegórica / la didáctica medieval / la retórica del engaño / el barroco carbonizado / todos los relojes del mundo han sido  calcinados / la tradición tiene esa mala costumbre / de añadir almas nuevas al purgatorio / vive y deja vivir / busca una felicidad responsable / el descubrimiento de América / Apolo dios de la luz abandonó Nueva York y el monte del Parnaso / y ahora es pastor de estrellas en el jardín de ciudadanos / Nueva York está en nosotros / la arboleda comunal / las cajas de música / la guarida de la mesa / la serenidad es el valle del lenguaje donde silba el perejil / la dulce vida en el cibercafé / las vacas de Chagall comen ensalada de estrellas / el vestíbulo del corazón / llegan obreros y estudiantes para la revolución francesa / desatar los nudos de los altos patíbulos / liberar a los presos / libertad es la ley / la identidad desobediente / los niños han de inventar lo maravilloso para resistir a la muerte / la vida es el valor supremo / vale la pena ser feliz / Paco Picabia cree en el poder popular / las bicicletas que hacen girar el mundo / contra la telaraña de la costumbre / la filosofía tricolor / el arca de Noé / los cisnes salvados del diluvio.

   © Antonio Agudelo