El colibrí ibérico

Por Javiermunilla

Existen en la Península Ibérica muchas leyendas rurales sobre animales y plantas casi mitológicos o cuanto menos, fabulosos. Dentro de estos dudosos mitos siempre se encuentra fundamentos verdaderos que la imaginación, por sus extraños derroteros, ha guiado a ciertas personas para crear estas fabulas sobre serpientes peludas, gusanos venenosos, la bicha, colibríes ibéricos, el saetón, plantas que envenenan con solo mirarlas, etc. En resta entrada del blog vamos a tratar una de las creaciones más recientes, creo que en parte es debida a los documentales de naturaleza que desde el último cuarto del siglo pasado nos acercaron a todos las distintas maravillas que habitan en nuestro planeta.

En distintos pueblos, a lo largo y ancho de nuestro país, se ha podido escuchar afirmaciones de personas que juraban y perjuraban a ver visto en prados o bosques cercanos a colibríes entre las flores. Cuando los describen hablan de un pájaro muy pequeño que es capaz de volar en línea recta, hacia atrás, arriba, abajo e incluso de forma invertida para colocarse en la posición adecuada y poder obtener su alimento de las flores o realizar bruscos cambios de dirección si es molestado y que bate las alas a tal velocidad que no se pueden apreciar. Podría ser cierto sino fuera porque los colibríes son aves que habitan en América y no en Europa. Entonces debemos preguntarnos: 

¿Que han contemplado estas personas que aseguran haber visto un colibrí? 

En primer lugar, debemos visionar la forma y el vuelo de un colibrí y buscar algo semejante que pueda existir dentro de la fauna ibérica. Siguiendo este método llegamos a la conclusión de que en España habita un insecto realmente espectacular e inesperado para mucha gente que no conoce las distintas especies de fauna que cohabitan con nosotros en nuestra Península Ibérica. 

Por su forma de volar centramos nuestras pesquisas en una mariposa, más grande que un abejorro, de cuerpo robusto y que posee un frenético batir de alas imperceptible al ojo humano y que produce un zumbido audible.

Nuestra sospechosa es conocida por los aficionados a la naturaleza como “Mariposa Esfinge o Mariposa Colibrí” (Macroglossum stellatarum), el sobrenombre de colibrí creo que nos indica que hemos dado con la solución del misterio. Además, su nombre científico nos indica otro rasgo que nos ayudará a la resolución del misterio ya que “macroglossum” significa lengua grande, mientras “stellatarum” hace referencia al género de plantas de las que se alimentan cuando son orugas.


Esta especie de mariposa bate las alas de forma muy enérgica, más de 80 aleteados por segundo, mientras vuela alimentándose del néctar de las flores y esta característica es la que ha podido llevar a la confusión a esas personas que la confundieron con un colibrí ya que es increíble la afinidad del vuelo de las dos especies, mariposa y ave, que ni siquiera habitan en los mismos continentes, además su larga espiritrompa ha podido ser confundida con un largo y fino pico. 

Esta confusión como hemos comentado al comienzo del artículo puede que este causada por la visión de documentales sobre los pequeños pájaros en televisión o internet y por no prestar atención a las antenas y anatomía de nuestra mariposa.

Las mariposas colibrí son originarias del viejo mundo, por lo que encuentran comúnmente en la zona sur de Europa, el norte de África, así como en el centro y oriente de Asia. Aunque estos son sus hábitats permanentes, también es posible que durante el verano extiendan sus dominios al norte de Europa, la India y el sureste asiático.

La Mariposa esfinge colibrí es un lepidóptero de la familia Sphingidae (de aquí lo de esfinge), a diferencia de la mayoría de los esfíngidos que son nocturnos, las mariposas colibrí son de hábitos diurnos y aunque posada lo parezca no es una polilla. Es capaz de volar a pleno sol, bajo la lluvia o con frío, algo muy raro entre las mariposas. Las podemos observar durante todas las horas del día, aunque las del mediodía son las de mayor actividad para ellas. Debido al alto consumo energético que demanda su forma de volar necesitan alimentarse con frecuencia para obtener suficientes azucares y grasas.

Las mariposas adultas tienen la cabeza bien diferenciada con ojos grandes y nítidos y dos antenas engrosadas, el tórax y el abdomen son anchos y aplanados con escamas que se asemejan a la cola de un pájaro, más coincidencias con los colibríes. Su desarrollada espiritrompa les permite succionar el néctar de las flores en pleno vuelo, sin posarse sobre ellas y las alas poseen una envergadura de apenas 45 mm; las delanteras son estrechas, puntiagudas de un color parduzco con puntos y líneas negras mientras que las posteriores son de un color anaranjado más vivo. Cuando están posadas mantienen las alas planas y dirigidas hacia atrás como si fuesen flechas.

Las mariposas colibrí son multivoltinas, lo que quiere decir que pueden tener varias generaciones por año, generalmente dos o tres según la climatología. Después del apareamiento, las hembras ponen por separado cada uno de sus huevos, sobre las plantas herbáceas del género Gallium, Rubia, Epilobium, Centranthus y Stellaria, pudiendo llegar a poner hasta 200 huevos en una misma puesta.
Los huevos tienen una apariencia ovoide de color verde y suelen eclosionar a los 8 días. Las larvas recién salidas son de color verde pálido y según se van desarrollando se vuelven de un color verde más intenso, con dos líneas transversales amarillas. Poseen un apéndice en forma cuerno en la parte de atrás que es característico de las esfinges; cuando están casi listas para entrar a la etapa de crisálida se vuelven de un color parduzco.

Las crisálidas de las mariposas colibrí se pueden encontrar en las plantas de las que se alimentaban cuando orugas o en el suelo. La crisálida es de color marrón claro traslúcido y destaca la probóscide prominente y las escamas en el otro extremo. Emergen como mariposas adultas o imago, sin mucha variación en los colores y las características anatómicas de los individuos adultos. Son mariposas muy longevas ya que pueden alcanzar los 4 meses de vida, bastante en comparación con otras especies de mariposas.


Pasan gran parte del día alimentándose e incluso durante el apareamiento continúan alimentándose constantemente. Sus preferidas son las flores que generalmente están cargadas de néctar, violetas, jazmines, verbena, etc. Todavía se está investigando la manera en que los individuos de esta especie son capaces de reconocen dentro de una amplia extensión de flores las que ya han sido libadas, hecho que les permite no gastar energía en visitar esas flores que ya no tienen néctar.

Muchos de los individuos mueren a causa del frío invernal, pero como algunas otras mariposas, las “esfinge colibrí” son capaces de migrar hacia climas más cálidos o hibernar en grietas, troncos o en nuestras diferentes construcciones humanas. La hibernación comienza con la bajada de las temperaturas, el año pasado las últimas las pude observar volando a primeros de noviembre, y se suele extender en nuestra zona hasta finales de marzo dependiendo de las temperaturas, pero sobre todo de la cantidad de reservas que haya podido acumular antes de entrar en este periodo de letargo. En este tiempo se posan con las alas plegadas en un sitio seguro, que puede ser un agujero en un tronco o el interior de una edificación, y dejan pasar los días en este estado de letargo.


La verdad es que entiendo que haya personas que las confundan con colibríes por su forma de volar y recomiendo a los lectores que salgan a los campos en busca de estas increíbles criaturas y dediquen un tiempo a observar su vuelo estoy seguro que les hechizara perpetuando la leyenda de los colibríes ibéricos.

En nuestras manos esta conservar su medio para que podamos seguir disfrutando de su peculiar vuelo.