Revista Opinión

El deterioro de la democracia en Estados Unidos es más peligroso que el europeo

Publicado el 04 marzo 2016 por Franky
La democracia en Estados Unidos se está deteriorando a un ritmo escalofriante y ese deterioro es más peligroso que el que sufre Europa porque si cae la primera potencia mundial en democracia, ese sistema caerá en todo el mundo y pronto será sustituido por tiranías más o menos encubiertas. Los resultados del "supermartes", donde Hellary Clinton y Donald Trump se consolidaron como probables candidatos demócrata y republicano, respectivamente, confirman un avance más rápido de lo previsto de los Estados Unidos hacia la decepción ciudadana y el deterioro del sistema democrático. --- El deterioro de la democracia en Estados Unidos es más peligroso que el europeo Hay encuestas en Estados Unidos que reflejan que casi el 50 por ciento de la población estaría dispuesta a soportar un gobierno socialista y uno de cada tres americanos soportaría una dictadura si es más eficaz que los últimos presidentes.

El inesperado éxito inicial de Bernie Sanders, el candidato socialista que promete una ‘revolución política’ en Estados Unidos, en las primarias estadounidenses en un importante síntoma de que el gran baluarte de la democracia en el mundo flaquea y de que ese sistema se deteriora a grandes pasos en el país que primero la instauró y que convirtió la democracia en la punta de lanza de su grandeza y de su política de gran potencia mundial.

Otro dos síntomas alarmantes del deterioro en América es el éxito enorme de Donald Trump, un populista escasamente demócrata que camina de manera imparable hacia la candidatura por el Partido Republicano, y el creciente rumor de que Trump puede ser asesinado para impedirle que ocupe la Casa Blanca.

Los norteamericanos están cansados de mediocridad y de promesas incumplidas. La experiencia de Obama, el candidato mestizo que con su color oscuro y con su poderoso discurso prometía una resurrección de los Estados Unidos y sólo consiguió más decadencia y mediocridad, ha resultado muy dañina y ha deteriorado mucho el sistema.

Después de Obama, cualquier político que sea elegido presidente será un mediocre frustrante que habrá alcanzado notoriedad por uno de estos dos caminos: porque los demás son peores, caso de Hilary Clinton, o porque habrá recurrido al populismo y al extremismo, como ocurre con Donald Trump, ejecutivo, político, empresario y millonario, precandidato a presidente por el Partido Republicano.

La democracia hace tiempo que fue abandonada por los grandes poderes ocultos que dominan el mundo, muchos de ellos afincados en Estados Unidos. Los pensadores del poder oculto, activos en decenas de poderosos think tanks de Washington, Nueva York y Boston, piensan que la democracia ya no sirve a las élites que mandan en el mundo porque las urnas van a reflejar, cada día más intensamente, el odio del pueblo, la frustración y el deseo de venganza de los pobres contra los ricos, consecuencia de la injusticia reinante en un mundo cada vez mas injusto, donde los cien fortunas mayores tienen más dinero acumulado que la mitad de la población mundial más pobre.

Esos think tanks recomiendan al poder mundial que apuesten claramente por instaurar en todo el mundo un gobierno único, autoritario y capaz de controlar el descontento creciente de las masas empobrecidas y sin trabajo, a las que habrá que mantener vivas con subsisidios de supervivencia porque muchos de los trabajos menos cualificados serán desempeñado mayoritariamente por robots.

Otro factor que deteriorará profundamente la convivencia y hará inviable la democracia será la creciente fosa que separa a los ricos de los pobres, que será cada vez mas ancha en un mundo futuro en el que los trabajos más cualificados y complejos serán pagados con sueldos millonarios, mientras que el resto de los trabajos serán pagados con sueldos de miseria o desempeñados por robots y autómatismos sofisticados.

Muchos expertos coinciden en afirmar que ese mundo convulso de parados, subsidiados y desesperados que se avecina no podrá nunca gestionarse desde una democracia de hombres y mujeres libres, sino únicamente desde una tiranía con bota y brazo de hierro.

Muchos pensadores creen que el avance del mundo hacia la tiranía, una evolución acorde con lo que profetizó Platón al decir que toda democracia se degrada y engendra la tiranía, es imparable. Pero algunos pensábamos que si los Estados Unidos, un país que ha convertido la democracia casi en un religión, seguía defendiéndola y manteniéndola en la limpieza, el avance hacia el mundo de los tiranos sería lento y todavía estaría lejano.

Pero el deterioro de la democracia en América es tan rápido y potente que ya es posible vislumbrar en el horizonte el inquietante ruido de las botas autoritarias pisando fuerte sobre el asfalto.

Y una profecía para concluir: Donald Trump, que es un portento manejando la dialéctica y partidario del gobierno mundial único y de la desaparición de la democracia, no logrará unificar el voto conservador, pero será el candidato republicano. En la batalla final se enfrentara a Hellary Clinton, que será la vencedora y próxima presidenta, con un 52 por ciento de los votos.



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