Juan Domingo Perón
A comienzos de 1974, Córdoba vivía una situación de violencia incontenible por la acción guerrillera de Montoneros. Juan Domingo Perón intervino al Poder Ejecutivo provincial en un movimiento que pasó a la historia como "El Navarrazo", por el apellido del teniente coronel Antonio Navarro, jefe de Policía que se había declarado en rebeldía al gobernador
El teniente general Juan Domingo Perón inició su tercer período presidencial el 12 de octubre de 1973. Para ese entonces su jefatura comenzaba a ser discutida por los jóvenes radicalizados de Montoneros y sus organismos colaterales. Para los que seguían de cerca la conflictiva relación no había secretos. Hace una semana contamos, cuando un ex colaborador y amigo lo previno en Madrid sobre la conducta de Montoneros: "Creo que debo prevenirlo, General: su sentimiento íntimo para con nosotros es la aversión o el desprecio. Nos juzgan burgueses miopes y están persuadidos que nos van a usar para tirarnos después como ropa vieja. No se fíe de ellos. Algunos de ellos son dobles agentes, no lo dude." El creciente enfrentamiento reconocía cuatro frentes de batalla: la política sindical, algunos gobernadores provinciales, accionar guerrillero, la vida en las universidades.
El 8 de noviembre de 1973, Perón habló ante la dirigencia sindical en el Salón Felipe Vallese de la CGT y al referirse a Montoneros preguntó en voz alta: "¿Cómo se intenta hoy conseguir lo que no consiguieron durante 20 años de lucha? Hay un nuevo procedimiento: el de la infiltración. Esto ha calado en algunos sectores, pero no en las organizaciones obreras". La prensa entendió que la visita presidencial a la CGT formaba parte de la estrategia del gobierno de fortalecer el Pacto Social, un acuerdo entre las centrales de trabajadores y empresarios, en este caso la Confederación General Económica que respondía al Ministro de Economía, José Gelbard. La consolidación de la CGT y de sus máximos líderes formaba parte de la estrategia del gobierno, necesitado de fortalecer el esquema en medio de un clima económico que no alcanzaba a satisfacer los reclamos salariales y fortalecía a los "delegados de base". Gelbard, convencido de la bonanza del Pacto Social, había puesto en marcha el "plan inflación cero", acompañado por precios máximos a los artículos de consumo masivo, que no estaba arrojando resultados positivos.
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Origen: Infobae
