El Efecto Star Lux, de Juan Ballester

Publicado el 21 marzo 2012 por Goizeder Lamariano Martín
Título: El Efecto Star Lux Autor: Juan BallesterEditorial: Arola Año de publicación: 2011Páginas: 421ISBN: 9788415248415
¿Recetas, trucos de cocina, consejos para amas de casa? Viendo la portada y el título, cualquiera podría pensar que ese es el contenido de este libro. Pero nada más lejos de la realidad. Tengo que confesar que El Efecto Star Lux es, posiblemente, el libro que más me ha desconcertado de todos los que he leído, y os puedo asegurar que han sido muchos. Me ha desconcertado la portada, el título, la trama, los personajes, el estilo... absolutamente todo. Mientras lo leía, en todo momento me he sentido vulnerable, frágil, impotente. Incapaz de discernir o ni tan siquiera intuir qué quería decirme el autor, a dónde iban los personajes y a dónde me llevaban. De su mano y de la de sus pensamientos, recuerdos, fantasmas y anhelos me han llevado a muchos sitios. África, Estados Unidos, Francia, Ucrania, Cuba, Camboya, México, Turquía, India, China, Indonesia, Israel, Mónaco, Andorra, Italia y, por supuesto, España. Y al final, tanto el autor como los personajes me han llevado a una historia que sin duda recomiendo. Una historia fascinante, intensa, personal.

El escenario principal de esta historia es Vinaroz. Allí vive Germán Casanova Casa-Ángel, un médico forense que se ve obligado a practicarle la autopsia a su mejor amigo, Tino Polo, que se ha suicidado, como todos los suicidas del pueblo, colgándose del campanario de la Iglesia Arciprestal. Pero no se ha ido así, sin más. Su cuerpo está cubierto por diez tatuajes. Diez pistas, diez órdenes, diez mensajes para Germán que le empujarán no solo a entender los motivos que han llevado a Tino a quitarse la vida sino, sobre todo, a recordar su pasado, su historia juntos.

Germán y Tino se conocen desde que, siendo niños, Germán era el intruso, el solitario, la víctima de los demás niños del pueblo, especialmente de Tino, su primo Tito Carreras y Juan Verdera. Pero de las humillaciones pasaron, todavía no saben muy bien cómo ni por qué, a la amistad. Una amistad que durará toda la vida. Una camaradería a la que no le afecta el paso del tiempo, las mentiras, las traiciones, la distancia, los engaños, la violencia o la muerte. Los cuatro amigos serán inseparables y juntos aprenderán a reír y a llorar, a sufrir y a disfrutar y, en definitiva, a vivir y a morir. Cada uno por su cuenta y al mismo tiempo juntos, descubrirán y entenderán lo dura, lo perra y lo puta que puede llegar a ser la vida. Mientras Germán dedica su vida a sus estudios, a preparar las oposiciones y a trabajar como forense, Tino y Tito la dedican al submarinismo, ya que ambos son buzos profesionales y juntos viajarán por todo el mundo buscando trabajos en barcos y plataformas petrolíferas. Aunque el estilo del libro es distinto, peculiar, diferente, extraño, a ratos ajeno y chocante, no evita disfrutar de una gran historia en la que importa mucho más qué se cuenta que cómo se cuenta. Una historia que nos habla de amistad, de lazos familiares, pero también de amor, de desamor, de fidelidad, de traición, de mentiras, de sexualidad. En definitiva, una historia que nos habla de vida. Y por esos sus personajes nos resultan tan cercanos, tan reales y tan humanos. Tino, Tito, Germán, Esmeralda, Rumore, Extravagance, Arantza y todos los personajes que desfilan ante nuestros ojos consiguen formar parte de nuestra vida, de nuestro día a día, como si fuesen parte de nuestra familia, de nuestro entorno, parte de nosotros. Al principio decía que el libro me ha desconcertado. También me ha impactado, me ha sorprendido, me ha fascinado, me ha hipnotizado. Una de las cosas que más me ha sorprendido fue descubrir que Germán vivía y trabajaba en Navarra, en mi tierra, concretamente en Pamplona, mi ciudad natal, y en Burlada, el pueblo en el que viven mi padre y mi abuela y precisamente el cementerio de Burlada, en el que trabaja Germán, es donde está enterrado mi abuelo. Recorrer sus calles, sus restaurantes, sus escenarios acompañando a Germán y a Arantza, su amante, su compañera, su amor, ha sido un aliciente más para sentirlos cercanos, íntimos, amigos. Esta obra nos narra una historia increíble, llena de sorpresas, de giros, una historia rocambolesca, que a simple vista puede resultar difícil de creer pero que, al mismo tiempo, es una historia tan real como la vida misma. Una historia igual de dura, de triste, de injusta. Llena de dolor, de pérdidas, de miedos, de fantasmas, de sufrimiento. Pero también de recuerdos, de nostalgia, de sueños, de amigos, de cosas y personas por las que luchar, por las que seguir hacia adelante, por muy cuesta arriba que se ponga el camino, por muy profundo que sea el pozo, por muy lejos que veamos la luz al final del túnel. En mi opinión, Germán es el pegamento que une a todos sus amigos. El más discreto, el más normal, pero también el más necesario. Sin él, quizá Tino Polo no se habría casado con Esmeralda. Sin él, tal vez Tino y su primo Tito Carreras no serían como hermanos, inseparables, pase lo que pase. Sin él, quién sabe, a lo mejor Rumore y Extravagance no serían como son. Es curioso ver cómo Germán ayuda a todos, en los buenos momentos y en los malos, en las uniones y en las separaciones, en la cercanía y en la distancia, en la vida y en la muerte, y sin embargo él no es capaz de ayudarse a sí mismo y ni siquiera de dejarse ayudar por los demás. Tiene miedo al compromiso, al futuro, a hacer realidad sus sueños. Tiene miedo a muchas cosas. A todo, menos a la muerte. Porque sabe que no es más que una etapa más de la vida. Pero, sobre todo, tiene miedo a pensar que su padre le engañó, le decepcionó y le traicionó. En esta historia todos cargan con sus propios lastres. Ya sea un pasado del que se quiere huir, una identidad sexual que no se quiere asumir, una paternidad difícil de sobrellevar, un lazo familiar que sobrepasa los sentimientos lógicos y racionales o muchas, demasiadas preguntas sin respuesta. Pero todos y cada uno de los personajes que forman esta historia lucharán, cada uno a su manera, para no ahogarse, para salir a flote, para no asfixiarse y, por encima de todo, para ser ellos mismos. Una lucha diaria, difícil, compleja que les empujará hacia los límites del comportamiento humano. Serán capaces de lo mejor y de lo peor. Unas veces sentiremos lástima por ellos, otras incomprensión. Podremos estar de acuerdo con ellos o no, podremos entenderlos o no, apoyar sus decisiones, sus actos, o quizá no. Pero son tan nuestros, tan cercanos, tan reales, que lo que no podremos hacer es juzgarlos. Porque no somos nadie para decidir cuál es el camino bueno y cuál el malo para viajar desde la vida hasta la muerte. Un camino injusto, violento, desgarrador, duro, pero al mismo tiempo intenso, hermoso, tierno, cálido.