El emprendedor que nos privó de sus memorias

Publicado el 05 agosto 2026 por Manuelsegura @manuelsegura

Segismundo Amorós Laguía, Segis para todos, nació en la localidad alicantina de La Algueña en julio de 1946, pero se desarrolló profesionalmente como empresario del ocio nocturno en la ciudad de Murcia. En aquella época irrepetible y setentera gastaba barba a lo Jim Morrison, como consta en alguna foto hallada buceando en las redes sociales.

La discoteca Barbus, en el cruce de El Palmar, fue su primer envite, que sorteó con éxito notable, haciendo desfilar por su escenario a relevantes artistas del momento como Georgie Dann -que fue el que la inauguró en mayo de 1975-, Sara Montiel, Rocío Jurado, Julio Iglesias, Miguel Ríos, Camilo Sesto, Lorenzo Santamaría, José Luis Perales, Karina, Demis Roussos, Los Panchos, Módulos, Albano, Isabel Pantoja… En 1978, tres años después de su inauguración, Barbus fue pasto de las llamas, ardiendo en un pavoroso y nebuloso incendio que tuvo hasta tres focos en su origen.

Tras aquel lamentable suceso, Segis acometió la dirección de otra discoteca murciana, ubicada en el polígono Infante Juan Manuel, cosechando los mismos éxitos que en la etapa anterior: Mundo se denominaba, un amplio local en el que nos dábamos cita, en sesiones de sábado o domingo, muchos de los jóvenes de la entonces vertiginosa década de los ochenta.

El negocio del calzado fue el siguiente reto para Segis. Montó una zapatería en los bajos del edificio ‘5 estrellas’, también en el Infante, a la que llamó ‘Los Leones’. Y como a originalidad no había quien le ganará, se hizo con tres cachorros de león para, de esa forma, atraer a la potencial clientela con tan feroz reclamo. Evidentemente, eran otros tiempos.

Con posterioridad, Segis aterrizaría en el concierto gastronómico, no sin algún que otro episodio opaco, a través de sus afamados menús de arroces, de cuya elaboración se empapó en su tierra de nacimiento, el valle del Vinalopó (Pinoso y La Algueña), una fórmula que exportaría desde Murcia hasta Alicante o Madrid. E incluso, hasta algún recóndito lugar del lejano Brasil de las garotas y la samba. 

El empresario Segismundo Amorós falleció este pasado fin de semana, a los 80 años recién cumplidos, tras una trayectoria emprendedora tan amplia como intensa. Seguro que el bagaje de su vida le hubiera dado para escribir unas suculentas memorias. Otros, con muchas menos vivencias y avatares a sus espaldas, han osado publicarlas.

[La Verdad de Murcia, 5-8-2026]