“El ermitaño”, de Thomas Rydahl

Por Guillermo Guillermo Lorén González @GuillermoLorn

«Premio a la mejor novela danesa de 2015»
Fuerteventura, un crimen espeluznante y la necesidad de hacer justicia de un taxista poco común.

Con el ermitaño, ha nacido un personaje que dejará huella.

Cubierta de: El ermitaño

Hay crímenes que no deben quedar impunes, muertes –como la de un niño– que no pueden abocarse al olvido sin una precisa justificación… Eso, al menos, es lo que piensa Erhard Jorgensen, un taxista de origen danés que cuenta con un acentuado y febril sentido de la justicia. En Fuerteventura todo el mundo le conoce como «el ermitaño», apodo que, tras su llegada a la isla hace ya casi dos décadas, se ganó viviendo como tal. Pasados los sesenta años, se caracteriza por ser un hombre bastante excéntrico, meticuloso y solitario que no suele cejar en su empeño hasta conseguir lo que se propone. De ahí que cuando aparece el cuerpo sin vida de aquel bebé, su propósito vital gire y pase a convertirse en averiguar lo que de verdad le ha sucedido a aquel inocente.

“De repente, ve una cara reflejada en la placa. Es una cara descompuesta. Una cara de súplica, de confusión, dominada por unos ojos envueltos en capas de arrugas y piel gastada; todo concluye en una barba que habla de cansancio y derrota. Es una cara desesperada. Puede ver el amor y el dolor de ese rostro, y también décadas de alcohol y de soledad. Es una cara terriblemente retorcida, inaccesible, desagradable e imposible de amar. Pero lo peor de todo es que esa cara es la suya”. [Pág. 16]

En la desierta playa de Cotillo, coincidiendo con el momento de marea alta, aparece un coche abandonado con el cadáver de un bebé de tres meses dentro de una caja de cartón. No hay una sola huella dactilar en el volante, ni en el asiento delantero, ni aun siquiera en la palanca de cambios. No existe ningún rastro del conductor, ni de posibles padres, ni tampoco denuncia alguna por desaparición realizada con anterioridad. En definitiva y aunque pueda parecer terrible, no hay caso que investigar… Lo más curioso es que el vehículo está a nombre de un importador portugués que le perdió la pista en Ámsterdam y además, que el cuentakilómetros solo marca haber recorrido unos cincuenta…
La policía, temerosa de un nuevo escándalo Madeleine que pueda afectar de manera irreversible al turismo de la isla, busca dar carpetazo rápido al asunto. Pero no cuentan con la sensata y honesta moralidad del taxista ermitaño, que ya ha decidido hacer justicia por su cuenta y llegar al fondo de la cuestión. Erhard se convertirá entonces en audaz e improvisado detective a la búsqueda de razones y culpables tras las que justificar aquel sobrecogedor hecho. Siente que solo así podrá honrar la vida de un pequeño al que nadie parece querer recordar, y que ahora, incluso el sistema pretende ignorar… Pero hacerle daño a un niño es algo realmente imperdonable.

“—Los casos de niños pequeños son los más difíciles de aclarar. No conocen a nadie. No tienen niñeras ni amiguitos. No han llegado a tener compañeros de clase ni exnovias, ni dejan atrás pisos vacíos ni alquileres sin pagar. Si a su madre y a su padre les da igual, no hay nadie más que se preocupe por ellos”. [Pág. 77]

La aparición súbita de Alina, una prostituta que confiesa ser la madre del bebé acaba por respaldar el cierre policial del dramático caso. La joven se ha declarado culpable del abandono y, tras explicar algunos detalles, está pendiente de la última declaración judicial. Para Erhard, todo apunta a un arreglo económico que sirva para no perjudicar posibles inversiones inmobiliarias en la isla. Cuando éste consigue dar con Alina, ella le confirma el trato por reconocer la maternidad, pero no con la policía sino con un majorero isleño de identidad desconocida. Está claro que alguien importante y de ocultos intereses, pretende silenciar un suceso que parece esconder hilos y manejos de gran escala.

Con Thomas Rydahl

En su afán por hacer justicia el ermitaño buscará el apoyo de la prensa, una justa rectificación de Alina, e incluso la ayuda de amigos con buenos contactos. Sin embargo, la inesperada y violenta muerte de la joven prostituta precipitará los acontecimientos… La policía no dudará en investigar al taxista que aparenta estar metido en todos los charcos. La sombra de los Tres Papas –un silencioso grupo de empresarios que se han enriquecido a costa de negocios textiles, apuestas y prostitución– podría planear irredenta sobre los sucesos… ¿O quizás hay alguien más involucrado en el asunto? ¿Algún velado personaje del que hasta ahora nadie sospecha ninguna actividad delictiva? ¿Cómo está relacionada la muerte de un bebé con siniestros casos de corrupción, moderna piratería marítima o fraude en grandes corporaciones?

Después de todo lo que he contado hay que reconocer que un nuevo autor se ha instalado en el panorama narrativo de la novela negra nórdica. Se trata del novel Thomas Rydahl, que con un trabajo como El ermitaño, ya ha mostrado claramente sus cartas de presentación, un sólido juego con el que busca demostrar que ha llegado para quedarse entre los grandes del género. Lo más curioso es que para ello no ha recurrido a los gélidos paisajes escandinavos, sino que ha desplazado la trama a los cálidos escenarios de una isla canaria. Un espacio donde la pasión y una desbocada ambición parecen conjugarse de manera natural con determinados actos de corrupción, estafa o crimen, y conformar así el caldo de cultivo adecuado para delitos tan viles como atroces.
La novela evoluciona a modo de un rompecabezas de piezas inexactas que poco a poco se va armando, hasta un final realmente sorprendente. Por otro lado, la riqueza de matices y detalles aportan a esta historia de enorme valor humano, un bagaje narrativo cercano a grandes clásicos de la novela policíaca como Chandler o Greene, de quienes el autor parece beber en grandes sorbos. En El ermitaño, la tradición literaria y una problemática tan actual como descorazonadora se funden en un cuadro donde predomina la luz cegadora del sol, a veces tan fuerte que no permite vislumbrar ninguno de los oscuros secretos e intrigas que acucian al ser humano y su frágil naturaleza.

Thomas Rydahl comentó durante la entrevista que El ermitaño va a ser una trilogía, señalando que actualmente se encuentra desarrollando el segundo de los libros. Al respecto, adelantó que mientras el primer libro se centra en los personajes, el segundo lo hará en las relaciones y el tercero en la sociedad.

Buena literatura y entretenimiento asegurados.

Thomas Rydahl

El autor:
Thomas Rydahl nació el año 1974 en Aarhus, Dinamarca. A los 17 años ya ganó un importante concurso de relatos con Forever Young (1992). Estudió Psicología y Filosofía, además de cursos de coaching para entrar al cuerpo de bomberos. Más tarde se graduó en la escuela danesa de Escritura. El ermitaño es su primera novela, con la que ya ha cosechado en su país de origen un importante éxito de público y crítica.
En Dinamarca se le ha concedido el Premio a la Mejor Primera Novela, así como el Premio Harald Mogensen a la Mejor Novela Negra del Año. Rydahl también ha sido nominado al prestigioso Glass Key que premia la Mejor Novela Negra de Escandinavia. Número uno en las listas de ventas danesas desde su publicación, los derechos de traducción se han vendido a diez países. Vive en el norte de Copenhague con su mujer y dos hijos, cuatro gatos, un perro y un hámster.

El libro:
El ermitaño (título original: Eremitten, 2014) ha sido publicado por la Editorial Destino en su Colección Áncora & Delfín. Traducido del danés por Lisa Pram. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 653 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo promocional del libro realizado por la editorial.

Booktrailer “EL ERMITAÑO” de Thomas Rydahl

Para saber más:

http://thomasrydahl.com/