El Espiario: Buenos Aires

Por Coco

En el año del Mundial, Buenos Aires respiraba fútbol


Buenos Aires es una ciudad maravillosa. De este modo se podría resumir. Una urbe inmensa, a medio camino entre Madrid y París en la que se puede pasear, comer bien, divertirse y comprar sin remordimientos de conciencia. Y hablando español, que nos hace la vida más fácil.
Alguna de vosotras habéis pedido una entrada sobre la ciudad porque próximamente os iréis de viaje. Intentaré que resulte un post breve, aunque estaría hablando de Buenos Aires durante semanas. Para que se haga todo lo menos denso posible, dividiremos por zonas.
Lo recomendable sin duda es mezclarse con la gente. Está claro que hay cosas que ver, pero más que hacerlo en modo turista, lo recomiendo en modo encuentro fortuito. Planificar una zona para cada día e ir paseando. Los bonaerenses son estupendos conversadores y gente muy culta, con los que siempre es agradable pararse. Además, los taxis son baratos y hay muchos. Los oficiales son amarillos y negros y permiten movernos por la ciudad de punta a punta (no intentéis hacerlo caminando) sin necesidad de usar el metro (Subte).
El centro
Allí se encuentra la Plaza de Mayo, rodeada por la Casa Rosada, la Catedral y el Cabildo. Una zona bulliciosa y en la que es habitual ver alguna manifestación.
Cruzando por la Avenida de Mayo hacia la Avenida del 9 de Julio está el Café Tortoni, un edificio singular lleno de historia de la cultura argentina. Ideal para hacer una paradita y tomarse una picada con algo de beber. Que por cierto, los vinos argentinos (Malbec) son muy buenos. Los sirven a temperatura ambiente (para nosotros pueden resultar calientes) pero tienen un buen paladar. También son amantes del champagne, y es habitual comer con Chandon, también de factoría argentina. Tiene un paladar más cercano al cava que al champagne. No os esperéis un Moët&Chandon aunque el nombre se parezca.
La Avenida del 9 de Julio es inmensa. Una mezcla entre Times Square y Puerta del Sol, llena de anuncios luminosos. En ella está el Obelisco, que es la enseña de la ciudad. En el Obelisco desemboca la Avenida Corrientes, en la que se encuentran los teatros. Una especie de Broadway. La programación suele ser intensa y muy interesante, por lo que es recomendable acudir a alguno de los espectáculos en el Gran Rex como en El Nacional. O si no, para el recién re-inaugurado Teatro Colón, al otro lado del Obelisco.
En Suipacha, en la Confitería Ideal (decadente, una muesquita de lo que fue) podemos presenciar tango amateur y espontáneo entre las 5 y las 8 de la tarde. No es un espectáculo, es gente que simplemente baila. Muy auténtico.
La Avenida Corrientes se cruza con la Avenida Florida, que junto con la Avenida Santa Fe, aglutinan gran cantidad de tiendas entre las que recomiendo Cardón, con artículos de piel 100% argentinos. La Martina es por supuesto, una muy buena opción en Buenos Aires. En Santa Fe también encontraremos la Librería Ateneo, un antiguo teatro.
En la Avenida Florida se encuentran las Galerías Pacífico, un gran centro comercial multimarca del que destacaría las zapaterías como Maggio & Rosetto, de calzado maravilloso de excelente calidad y elaborado de manera artesanal. Además del edificio, decorado con frescos y grandes cristaleras. La Avenida Florida suele estar llena de turistas de compras, por lo que se recomienda precaución con los precios. Es habitual regatear, sobre todo en las tiendas de fabricantes de pieles y cuero como Mr. Sweater. No dejes de entrar en alguna de las Librerías Cúspide y traerte cómics de Mafalda y los geniales Macanudo de Liniers.
Torres en Retiro, frente a Puerto Madero
Puerto Madero
Es una zona ultramoderna, de torres acristaladas. Un antiguo puerto reconvertido en zona fundamentalmente de ocio. Vale la pena ver el Puente de las Mujeres, de nuestro Calatrava y pasear por los diques, en donde está la corbeta Uruguay. Es la manera más cercana de ver el Río de la Plata.
A Puerto Madero se va a comer o a cenar. En Buenos Aires en realidad se come genial en cualquier sitio en el que entremos. Eso sí, nada de pescado. La carne, la pasta y la pizza son excelentes, pero no el pescado.
Una muy buena carne y buen asado en la Cabaña de las Lilas. En Asia de Cuba, cocina fusión y un ambiente y decoración exclusivos. Buena pasta en Bice o Bahía Madero.
De copas: El Clan, Rumi o Asia de Cuba.
San Telmo
Una de las almas de tango de la ciudad. Un barrio para pasear entre sus casas coloniales y sus tiendas de antigüedades. Frente al parque Lezama está la Iglesia Ortodoxa Rusa, totalmente moscovita y auténtica, ya que los materiales los llevaron desde San Petersburgo.
Caminito
La Boca
El barrio en el que se encuentran las imágenes típicas de Buenos Aires: Caminito y el Estadio de la Boca, conocido como la Bombonera. Un barrio menos seguro que cualquiera de los anteriores, pero que vale la pena recorrer, porque recoge la esencia de la pasión por el fútbol y los conventillos. Como si fuera una especie de Montmartre, una fila de pintores exponen sus obras que se pueden adquirir a buen precio.
Cementerio de la Recoleta

La Recoleta
Un barrio de contrastes y de largos paseos. Tanto por el Cementerio de la Recoleta, que alberga las almas de personajes importantes de la historia del país (la tumba más conocida, la discreta de Evita Perón), como por la Avenida Alvear, lleno de tiendas de lujo europeo. Cerca, en la Plaza de Francia, se celebra un mercado de artesanía los fines de semana.
Entrar en el Hotel Alvear Palace es imprescindible, ya que es el más mítico de Buenos Aires. Y de paso, las Galerías Alvear, contiguas al mismo.
Los alrededores de la Avenida del Libertador están llenos de parques que al atardecer se pueden ver llenos de gente haciendo deporte. Y entre la Avenida del Libertador y la Avenida de Alvear están los grandes almacenes Patio Bullrich, de alta gama.

Abasto
El barrio del tango. Son montones los locales en los que escuchar y presenciar espectáculos de tango. La mayoría son turísticos, y de entre ellos, recomendable la Esquina Carlos Gardel en alguno de sus balcones VIP mientras cenamos.
MALBA

Palermo
Maravilloso barrio compuesto de pedacitos como el Palermo Viejo, Palermo Hollywood, Palermo Chico o Las Cañitas. Es ideal para pasear, para ir de compras a tiendas de jóvenes diseñadores, para disfrutar de terrazas por la tarde. Un ambiente joven y moderno.
Palermo Chico está rodeado de parques con el MALBA (Museo de Arte Lationamericano de Buenos Aires con colecciones y exposiciones imprescindibles, así como su librería) o el Planetario Galileo Galilei a la cabeza.
En la Plaza de Italia comienza Palermo Viejo, el más bello de todos. Casas viejas convertidas en tiendas de jóvenes diseñadores como De la ostia o María Cher (y mil más, incontables), los artículos de piel de Humawaka o los zapatos de Mischka.
Entre tienda y tienda en la c/ El Salvador, una parada a comer en Mott. O en la c/ Costa Rica la carne de Miranda. Para tomarse un descansito, Janio en Las Cañitas, con unos zumos caseros y cookies para disfrutar mirando a la plaza Costa Rica mientras atardece. Y para comer o cenar, Romario o El Cuartito.
* Otros lugares para no perderse: Tigre o el Hipódromo de San Isidro y terminamos con una cena en La Rosa Negra (Acassuso). Y en cualquier esquina de Buenos Aires, no puedes pasar sin tomarte un alfajor (o alguno más) en Havanna.
Seguramente se me han quedado un millón de sitios sin conocer teniendo en cuenta la magnitud de la urbe. Así que todas las aportaciones serán bien recibidas.
Seguid tan guapas.