El filtro (II): Nunca más quedarse en blanco por YAGO

Por Kikeforo

“El filtro es el alfa y el omega, el yin y el yang, la sal y el azúcar, es mandanga y flamenquerío, es la razón por la que me hice presidente.”
- Barack Obama

¡Buenas tardes chicas, chicos y chicas!
Antes de nada os recomiendo repasar la primera parte del artículo del filtro, HACED CLICK AQUÍ
Hoy vamos a hacer historia con un artículo mandanguero y, con suerte, bastante útil. Empezaremos hablando sobre quedarnos en blanco y luego ya veremos como acabamos.


Quedarse en blanco…

Seguro que a todos nos ha pasado alguna vez y a los que no, ya va siendo hora de que os pase.
Que bonito, ¿verdad?
Ese silencio incómodo, esas miradas furtivas intentando huir y salir corriendo de allí, esa pinta de asesino violador que te das cuenta que tienes de un momento para otro.
Nos sentimos vulnerables y nerviosos con una chica que acabamos de conocer, ¿acaso hay algo que mole más?
Bueno sí, sentirnos vulnerables y nerviosos con dos chicas a la vez.

Vamos a ver una situación para meternos en el ajo:

Contexto

Chica encantadora: Se encuentra paseando por la calle, con unos jeans ajustados y una camiseta negra con tirantes, tiene una sonrisa de oreja a oreja, está muy atractiva y lo sabe.

Chico mandanguero: Ha leído el libro “Seductor” y se siente el padre de Casanova. Ve a la chica encantadora y decide acercarse, con un par.

Situación

Chico mandanguero: Hola, mira, resulta que entre tu escote y tu sonrisa no se cual me afecta más, pero hasta que lo decida, ¿qué te parece si nos presentamos? Soy Segismundo.

Chica encantadora: Lo siento, pero mi religión me impide hablar con chicos con nombres así.
No, es broma, creo que la chica encantadora dijo algo más parecido a…
Chica encantadora: jajaja, soy Ana, encantada.

Chico mandanguero: Ah, un placer Ana. (y AQUÍ está ese momento de bloqueo, donde nos quedamos en blanco) … ¿Y que haces por aquí?

Chica encantadora: Pues voy a ver a una amiga, y tengo un poco de prisa, la verdad es que me tengo que ir.

Chico mandangero: Ah bueno… ¡Pero he leido “Seductor”, de Egoland!

Chica encantadora: ¿Que?

Chico mandanguero: Nada, un placer Ana.

Como veis, una vez llegamos al punto de quedarnos en blanco y atascarnos es difícil volver a retomar la conversación con la misma energía de antes.

¿Pero por qué diablos nos pasa esto? ¡Si cuando estamos hablando con nuestros amigos siempre nos sale algo para decir! Vamos a ver…
¿Por qué nos quedamos en blanco?
Aquí es donde entra en juego la primera parte del artículo (si aún no lo has hecho, haz ya CLICK AQUÍ)

Ya hemos concluido que debido a la habituación y a la sensibilización mecanizamos respuestas, sean estas correctas o incorrectas.

Pues bien, acercarse a una persona desconocida y decirle algo está dentro de nuestras respuestas mecánicas, pregunta una calle, la hora, hablar sobre política o el fútbol…
Todas estas cosas son socialmente aceptadas y las hacemos a menudo, sabemos que decir, cómo decirlo y por qué lo decimos, está mecanizado.
Ahora bien, cuando se trata de acercarnos a una chica que nos atrae se nos complican las cosas, no queremos hablar de fútbol con ella, no queremos hablar de política ni preguntarle una calle, entonces ¡qué hacemos!

Al no tener respuestas mecanizadas y al ser una situación a la cual no estamos adaptados (la adaptación de la que hablo en mi artículo “El acercamiento”) no sabemos de qué hablar.

Pues bien, mañana veremos tooooodo de lo que en realidad podemos hablar y no hablamos.

YAGO