En “El final de Oak Street” (2026), tras un misterioso suceso cósmico que arranca Oak Street de sus suburbios y transporta su vecindario a un lugar desconocido, la familia Platt pronto descubre que su supervivencia depende de que permanezcan unidos mientras se adaptan a su entorno, ahora irreconocible.
La trama empieza cuando una familia desestructurada y al borde de romperse ve como todo su barrio aparece, sin razón aparente, millones de años atrás en el tiempo, siendo rodeados por vegetación y, especialmente, la fauna que habitaba esos lares durante dichos tiempos. A partir de ese momento cada miembro de la pequeña familia tiene que colaborar, de alguna forma, para sobrevivir y encontrar la manera de restaurar la normalidad. La escritura del argumento, aparentemente, sigue una clásica estructura y pasa por algunos lugares comunes del cine de aventuras, con sus grandes dificultades que van aumentando a medida que avanza la trama o el encuentro de aliados inesperados. Lo más interesante, pero, son los pequeños giros que Robert Mitchell decide hacer con sus personajes o algunas de las “pruebas” que tienen que superar, no teniendo ningún reparo a la hora de herir a sus protagonistas, tanto física como mentalmente, y demuestra que su pequeña aventura puede alejarse de la amable película de Spielberg, acercándose más a “Lo imposible” (2012) a la hora de mostrar una cruda realidad nada amable.Lo peor de la escritura es, posiblemente, la propaganda sobre la unidad familiar tan tradicional siempre impera en la sociedad americana, aunque lo quiera maquillar con un amago de representación queer (sin confirmarlo realmente). Además, muchos diálogos son algo cursis o exagerados, aunque suelen ser algo típicos de dichos films más o menos familiares, buscando la emoción y le reivindicación de dicho modelo familiar mencionado. La escritura de los personajes también queda un poco plana, con algunos estereotipos que se han abrazado en otras cintas y sin tanta profundidad que nos ayude a conectar con sus protagonistas más allá de por el dolor que viven juntos. Tampoco se acaba de dar todas las respuestas que presenta la película, aunque podrían tratase en secuelas, pero deja un cierto sabor de boca agridulce en ese sentido. Aun así, la propuesta es sumamente entretenida, divertida y fresca y hace que dichos puntos pasen un poco por lo alto, ofreciendo un conjunto bastante sólido y que se disfruta enormemente gracias a su bien medido ritmo frenético que no alarga y termina justo cuando lo debe hacer.
El film cuenta con dos grandes estrellas. Por una parte, Ewan McGregor interpreta al patriarca de la familia, Greg Platt. McGregor es muy conocido por sus papeles en films como “Trainspotting” (1996), “Moulin Rouge” (2001), “Big Fish” (2003) o “Lo imposible”, además de participar en la trilogía de precuelas de “Star Wars” (1999-2005) dando vida al legendario Obi-Wan Kenobi. El papel de McGregor no destaca especialmente por su rango interpretativo. El personaje de Greg es un típico padre americano que esconde un secreto a su familia por vergüenza o por temer las consecuencias, a pesar de ser algo que hace para intentar conseguir un bien común. Más allá de ese conflicto personal, el personaje de Ewan es algo simple. Aun así, el actor escocés controla a su personaje y brinda una interpretación decente. Eso sí, tiene poca química con su compañera de reparto, a pesar también de ser una gran actriz, Anne Hathaway. Parece que este año 2026 es el año de Anne Hathaway. La actriz ha estrenado ya este mismo año “Mother Mary” (2026), “El diablo viste de Prada 2” (2026) y “La Odisea” (2026), casi ocupando la totalidad del cine veraniego de este año. Hathaway es conocida por sus papeles en “Princesa por sorpresa” (2001), “El diablo viste de Prada” (2006), “Brokeback Mountain” (2005), “Interestellar” (2014) y “Los Miserables” (2012), papel por el que ganó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto. Interpretando a Denise Platt, Hathaway tiene un personaje algo más complejo que le da más juego que al del actor escocés. Aun así, su escritura no permite mucho desarrollo actoral, siendo su recorrido emocional y de supervivencia lo que más destaca. En general ofrece un buen papel, pero nada que vaya a pasar a los anales de la historia.El reparto se completa con las introducciones de dos jóvenes actores: Christian Convery, a quién hemos podido ver en películas como “Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo” (2018), “Venom” (2018), “Oso vicioso” (2023) o las recientes “The Monkey” (2025) o “Frankenstein” (2025). Parece que la carrera de Convery va viento en popa y demuestra en “El final de Oak Street” que es un actor bastante solvente interpretando al pequeño Brian Platt; y Maisy Stella, quién viene del mundo de la televisión siendo una gran estrella de la serie “Nashville” (2012-2018) y con un trabajo cinematográfico anterior destacable con “Mi yo adulta” (2024). Al igual que su joven hermano, Maisy, interpretando a Audrey Platt, brinda una buena interpretación en la que juega algo con el romanticismo sin perder una valentía envidiable de su personaje.Detrás de las cámaras, Robert Mitchell demuestra que conoce muy bien los códigos de género. El director usa varias herramientas típicas del cine de terror para construir una tensión con elementos que pasan en segundo plano o son, literalmente, tapados por otros objetos o que van causando un caos a su alrededor sin mostrar la amenaza directamente. David también utiliza un lenguaje cinematográfico bastante rico. Se nota que el director ha ido perfeccionando su propia visión durante estos últimos años e intenta integrar todos los trucos fílmicos que pueda, pasando por puestas en escena muy bien resueltas en grandes planos generales que encuadran gran parte del barrio de nuestros protagonistas o, también, utilizando dioptrías divididas con más o menos éxito en la narración de sus imágenes. Además, el director no escatima cuando hay que mostrar la violencia, siguiendo mucho el tono constante de aventura tensa que nos recuerda constantemente que no estamos delante un juego, a pesar de ser sumamente divertido, sino que quiere mostrar un peligro constante. A pesar de ser un film mucho más comercial, Robert Mitchell hace un buen trabajo detrás de las cámaras.
En la dirección de fotografía tenemos a Mike Gioulakis, quien colaboró con el director en sus dos anteriores films, además de fotografiar películas tan aclamadas como “Múltiple” (2016), “Glass (Cristal)” (2019), “Us” (2019), “Tiempo” (2021) o “Los ojos de Tammy Faye” (2021). El trabajo de Gioulakis es bastante bueno, reforzando el lenguaje de Robert Mitchell con movimientos de cámara realizados muy elegantemente con grúas que recorren gran parte del escenario siguiendo a nuestros protagonistas con un gran dinamismo. La iluminación es bastante interesante, especialmente cuando usa elementos naturales para crear focos de luces como fuego o pequeñas linternas que alumbran parte de los escenarios y las criaturas, descubriéndolas poco a poco con una tensión palpable.El diseño de producción es bastante bueno. El barrio de los Platt está ambientado en los 80 con un mimo en la construcción y la colocación de los elementos muy destacable. A pesar de pasar toda la acción en el pequeño barrio, los personajes se van moviendo entre distintos habitáculos y la construcción de los mismos acaban teniendo un peso clave en la narración. Los diseños de vestuario, maquillaje y peluquería tienen un trabajo más modesto, teniendo los protagonistas uno o dos cambios de estilo solamente, pero están bien integrados y destacan, sobre todo, cuando poco a poco van siendo rasgados y golpeados con la realidad que les azota. Finalmente, los efectos visuales están trabajados y, a pesar de que engloban mucho el conjunto y pueden resultar cargantes al ser inevitables en gran medida, no cantan y están muy bien integrados con las acciones de los personajes, interactuando muchas veces elementos digitales con los mismos.
Para terminar, el legendario compositor Michael Giacchino ha sido el responsable de crear la banda sonora del film. Giacchino, quien ganó el Oscar a Mejor Banda Sonora por “Up” (2009), es conocido por composiciones tan legendarias como “Ratatouille” (2007), “Los Increíbles” (2004), “Coco” (2017), “Del Revés” (2015) y su secuela o “The Batman (2022). Giacchino compone una banda sonora muy cercana a las películas de aventuras de finales de los 80 y principios de los 90 con un toque animado y alegre muy característico de las composiciones para films animados que tanto le caracterizan. A veces, dicho estado de animo choca un poco con la trama expuesta y el peligro al que los personajes se están exponiendo, pero la mayoría del tiempo es una banda sonora enérgica que sabe cuándo dejar paso a una construcción más minimalista para los momentos más emotivos y/o dolorosos. Destacan especialmente los instrumentos de cuerda, que tanto intensifican el frenetismo como generan tensión e incluso miedo, además de algunas clásicas secciones viento que aporrean al espectador con acción y efecto.En resumen, “El final de Oak Street” es una cinta de aventuras bien refrescante que parece ser perfecta para ser disfrutada en pantalla grande con la familia. A pesar de contar con una violencia moderada, es un puro divertimento a base de dinosaurios y un ritmo muy bien medido. Quizás no tendrá la mejor escritura que se recuerde y sus personajes sean algo planos, pero consigue emocionar con la base de su planteamiento y la bien medida acción y golpes de efecto. Refrescante y jurásica.
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- Puntuación Total 7 / 10