Revista Opinión

El gobierno agonizante de Zapatero continúa destruyendo a España

Publicado el 23 junio 2011 por Franky
El gobierno de Zapatero hundió ayer un poco más a España al aprobar una mediocre e inútil reforma laboral, comprando con dinero público los votos nacionalistas que necesitaba para no ser derrotado en el Congreso. La indecencia del socialismo español sigue adelante. --- El gobierno agonizante de Zapatero continúa destruyendo a España El gobierno que preside el cadavérico Zapatero dio ayer un paso más hacia la ruina de España al aprobar una tímida, inútil y costosa reforma laboral teniendo que comprar los votos nacionalistas que necesitaba en el Congreso con dinero público y concesiones que violan la igualdad que la Constitución garantiza a los ciudadanos y pueblos de España.

En su agonía, el gobierno socialista bicéfalo que preside Zapatero pero comanda Rubalcaba ha dado un nuevo paso hacia la indecencia y ha hundido un poco más a España cediendo al chantaje del nacionalismo, cuyos votos necesitaba para sacar adelante una reforma laboral que no convence ni a los sindicatos, ni a los empresarios, ni a los españoles.

¿Qué ha pagado el gobierno a cambio de los votos nacionalistas que necesitaba? Oficialmente son transferencias valoradas en casi 40 millones de euros, pero nadie duda que esa es solamente la parte visible de un nuevo pago al nacionalismo cuya inmensa gravedad es que rompe la igualdad entre los pueblos de España, rompe también la unidad de mercado y crea sangrantes diferencias que benefician a unos y perjudican a otros.

En su miseria, incapacidad de asumir el declive y el rencor a los adversarios, el gobierno de Zapatero está dejando a los futuros gobernantes de España un legado insoportable y a los españoles una herencia marcada por el dolor, el sacrificio y la pobreza. Ante el triste espectáculo del declive de Zapatero, muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible soportar tanta indecencia política sin que la gente honrada que quede en el socialismo español y en el resto de la sociedad se eche a la calle para expulsar a sus oprobiosos dirigentes.

Por culpa directa y exclusiva del gobierno socialista, España ya no es un país donde exista la igualdad. Catalanes y vascos disponen de más ventajas que el resto de los españoles, lo que constituye una agresión al principio constitucional de la igualdad entre los españoles.

En las presentes circunstancias de profunda crisis económica, la actuación del gobierno socialista es letal, no sólo porque ha sacado adelante una reforma laboral tímida e inoperante, sino porque consagra la indecencia, decenas de veces repetida por Zapatero, de pagar con dinero público su permanencia en el poder, aunque para ello tenga que violar la Constitución y los principios que soportan la nación española.

La prensa española recoge hoy el nuevo avance del socialismo español hacia la indecencia, incluso en algunos medios escasamente críticos con el poder, donde queda claro que José Luis Rodríguez Zapatero pagó ayer a CiU y PNV uno de los peajes políticos más altos de su mandato a cambio de ganar tiempo para continuar en La Moncloa. El presidente, más débil y sólo que nunca, cedió a todas las condiciones de los nacionalistas y lo hizo a cambio de una reforma que no gusta a nadie pero que tal vez le permita acudir a Europa dando la impresión de que ha cumplido los requerimientos de los mercados y de los países aliados, que exigen a España una mayor flexibilidad laboral.

Si alguien dudaba que Zapatero y Rubalcaba, su principal cómplice, son dos mendrugos incapaces que no cesan de destrozar el presente y el futuro de España, la sucia y humillante negociación con los nacionalistas de ayer es una prueba contundente.

Muchos españoles piensan que los nacionalismos vasco y catalán, poco amigos de España y lanzados hacia la independencia, están alcanzando todos sus objetivos gracias a un Zapatero al que no le tiembla la mano a la hora de hundir a su país.

Las palabras del portavoz vasco Josu Erkoreka, reconociendo que nunca antes se había conseguido tanto a cambio de tan poco, constituyen un grito desgarrado que exige la dimisión urgente de Zapatero y la convocatoria urgente de unas elecciones anticipadas que permitan sacar a España del foso en el que la ha sepultado Zapatero y su gobierno.

El nacionalismo, entre otros objetivos, está logrando, gracias a Zapatero, destruir la igualdad constitucional entre los pueblos de España, apuntalar en el poder a un cadáver que conduce a la nación hacia el desastre, dinero abundante, transferencias que no estaban previstas y concesiones que sólo ellos y el gobierno conocen. Gracias a la política destructiva de Zapatero, España es cada día más débil y pobre, mientras el nacionalismo vasco y catalán se siente cada día más cerca de sus objetivos desintegradores y soberanistas.





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