Esas propiedades, que los herederos prefieren abandonar antes que tener que endeudarse con un banco para retenerlas, pasan a ser propiedad de la junta de Andalucía, que cumula pisos como un avaro prestamista sin justificación alguna, únicamente como fruto de una rapiña legalizada en contra de la voluntad de los ciudadanos.
¿Que clase de Estado tenemos que la gente tiene que renunciar a las herencia o pedir préstamos para pagar los impuestos? ¡Y todavía se preguntan por que los ciudadanos rechazan alos políticos o por qué les esperan a pie de urna, llenos de odio, para castigarlos, aprovechando el único resquicio de poder que les ha dejado el sistema!
La España que están construyendo nuestros políticos es una pocilga injusta y abusiva que no tiene parangón en toda Europa y que ha convertido al país en uno de los mas injustos del planeta y en uno de los que la clase dirigente aparece en las encuestas rechazada y hasta odiada por la ciudadanía.