Un guión formidable de David S. Ward da pie a una de las grandes películas de la historia. El golpe pertenece a ese escaso club de obras que tras su visionado nos quedamos perplejos, con cara de tontos pero con una sonrisa que no se nos va en mucho tiempo. Su guión nos da un giro de 180º en cada secuencia. Y se preguntaran: ¡eso es imposible! Pues bien, nos va adentrando con bastante buen oficio en una época clásica de una manera muy eficaz. Cada oficio del cine esta muy bien acaparado a la temporalidad del film, a esos años 30 donde el cine mudo era todavía, el verdadero cine del pueblo. Esta película nos ofrece esa visión con su planteamiento basado en las comedias de slapstick, muy propias de los años en los que se desarrolla el film de Roy Hill, siendo la elegancia la tónica a seguir (se dice que es la película mas elegante del cine). A mi entender estamos ante un gran drama donde aparte de unos gags absolutamente acojonantes, nos va adentrando en unos personajes solitarios y hundidos por una Gran Depresión, la del 29, y que gracias al robo van saliendo adelante.Corre el año 1936 y un timador de poca monta (Robert Redford) con ayuda de su socio Jones, por equivocación roban a un gangster de mucha importancia (Robert Shaw). Ya metidos en el lío contactará con Paul Newman para intentar dar el gran golpe de su vida. A partir de aquí este film nos meterá en una intriga mordaz donde el mejor cine negro se mezcla con gags, haciendo de alguna situación inverosímil una gran oda a la comedia pero con un trasfondo del todo dramático, donde los personajes tienen sus problemas y su vida gira alrededor del robo para sobrevivir esos duros años. Pero su tono jocoso disfraza el dramatismo de la historia haciéndonos sonreír y con un actores al compás del ragtime de Scott Joplin, adaptada magistralmente por Marvin Hamlisch. Nos hace vibrar de emoción con cada una de la secuencias y de los cambios de giro producidos en ellas, ya que la música esta tan bien adaptada que parece que los personajes estuviesen acelerados a menos de 24 f/s, muy propio del cine mudo de comedia, y que es lo que mas disfraza ese dramatismo.
A pesar de que todo indica según el argumento que se trata de un gran drama implícito, la comedia sí está en los personajes, en sus caras, en sus gestos y en cómo ven las cosas que, aunque crudas, siempre están de buen humor, poniendo lo mejor de ellos mismos para que todo salga bien. ¡Y de qué manera sale bien! Todo es perfecto, hasta los secundarios, quienes hacen la pantomima final, viendo el mejor reparto coral de la historia. Y si no acuérdense de quién dicta las carreras, o de cuando se hacen pasar por el jefe de Correos, o la artimaña de todo el entramado final con la construcción de un decorado para la secuencia final, estando tan dentro de la historia que no nos damos cuenta de que se podría tratar de un making off del propio film y ser aun más cómplices de cada uno de los giros. Siendo esto una arma de doble filo pero que gracias a un guión de excelentísima inventiva no caes en ningún momento en el aburrimiento ya que te están preparando para una nueva sorpresa y no te deja respiro en los 130 minutos del film.
La confección del film en el año 1973 no es para nada gratuita. El público de entonces atravesaba otra gran crisis, la del petróleo, y creo que necesitaban ver una obra donde se rieran del capitalismo y de cómo los personajes débiles venzan al fuerte. Sobre todo la unión de todos hará del poderoso una marioneta para la sonrisa del pobre. Gran homenaje al cine clásico gangsteril, a la música ragtime y, en general, a la comedia.
CARLITOS WAY