Imaginemos un cliente que quiere comprarnos una caja de caramelos, no es que sea un consumidor de caramelos diario, mas bien es ocasional. Sin embargo es un buen cliente, nos compra mil y un productos mas, pero realmente caramelos no nos suele comprar. El cliente que tiene una muy buena relación con nosotros, nos dice: mira, que tengo que poner unos caramelos en la fabrica, repartidos en bomboneras, para la sala de espera, para la recepción y quizás en algún despacho, mandame cuando puedas una o dos cajas de caramelos. Nosotros le preguntamos, ¿alguna preferencia?, y el cliente nos dice: que va, me da igual, caramelos, surtidos, variados o como sea, me es indiferente.
El incomodo caso, de perder una venta por sencilla.
Publicado el 23 noviembre 2015 por Solocomerciales @solocomercialesImaginemos un cliente que quiere comprarnos una caja de caramelos, no es que sea un consumidor de caramelos diario, mas bien es ocasional. Sin embargo es un buen cliente, nos compra mil y un productos mas, pero realmente caramelos no nos suele comprar. El cliente que tiene una muy buena relación con nosotros, nos dice: mira, que tengo que poner unos caramelos en la fabrica, repartidos en bomboneras, para la sala de espera, para la recepción y quizás en algún despacho, mandame cuando puedas una o dos cajas de caramelos. Nosotros le preguntamos, ¿alguna preferencia?, y el cliente nos dice: que va, me da igual, caramelos, surtidos, variados o como sea, me es indiferente.