Ánclense a sus asientos. Abróchense los cinturones. La Peregrina ha despegado hacia un largo e inolvidable viaje . La novela de Becky Chambers es una especie de sitcom espacialcompuesta por ocho personajes poliédricos, carismáticos e interesantes que nos llevan de viaje a lo largo de un vasto universo tocando por el camino un sinfín de temas. Partimos junto a la tripulación de la Peregrina, una pequeña nave tuneladora dedicada a perforar agujeros de gusano que conectan diferentes sistemas estelares de la Confederación Galáctica, en un largo viaje para realizar su encargo más importante hasta la fecha. De forma cadenciosa y con buen ritmo, vamos acudiendo a las diferentes situaciones, paradas, crisis o emergencias que la tripulación debe solucionar hasta llegar a un final cerrado y sin cabos sueltos.
La fuerza de el largo viaje a un pequeño planeta iracundo reside tanto en sus personajes como en el vasto universo que Chambers ha sido capaz de plasmar. Con tono amable, pero sin dejar de lado el drama o las penas, podemos ver como cada personaje tiene un arco de evolución. Puede que más o menos definido, pero cada uno de los ocho tripulantes tiene sus momentos de trasfondo y desarrollo personal. Esto convierte a la autora en una fantástica narradora de personajes, sabiendo interpretar la voz de cada uno cuando era necesario para la historia. Tanto humanos como alienígenas forman una mezcla heterogénea de personalidad, vivencias, reflexiones y naturalezas a bordo de lo más interesante. La Peregrina desarrolla una especie de pequeño cosmos donde nos sentimos uno más desde los primeros momentos, desde que la novata Rosmary Harper embarca en los primeros capítulos.
Rápidamente pueden venir a la mente referentes como Firefly, Star Trek, Battlestar Galactica o Stargate. No creo que vaya desencaminado, aunque creo que la fuerza de los personajes de Chambers es más potente mientras que los momentos de acción espacial son mucho menores. El universo de Chambers está poblado por una diversidad cultural y racial impresionante, cada una con su propia interpretación del universo, ética y valores culturales. Aunque prima la colaboración y la paz entre las especies, Chambers no deja de lado las guerras y los conflictos en ningún momento. Y es que este es el otro pilar de la novela. La autora te crea interés en pasar al siguiente capítulo y ver con que nueva especie te vas a encontrar, que situación llevará a la Peregrina encontrarse con ellos, y como lo conseguirán solventar en esta ocasión.
Decía al principio de la novela que Chambers planteaba un gran arco de temas. Y es que cada nueva escena de esta particular sitcom espacial nos lleva de un punto a otro. Desde la búsqueda de la riqueza a cualquier coste en la política hasta el repudiable especismo como un espejo del racismo. Desde el tratamiento del amor como amistad, a la tolerancia ante los demás y sus relaciones sentimentales, pasando por la maternidad. No deja de lado el desarrollo de las IA como seres sentientes, la clonación e incluso la modificación genética. Sin discursos, ni aleccionamientos, simplemente incorporándolo a su aventura, Chambers es capaz de presentar tal variedad temática que es imposible no levantarse y simplemente aplaudir al final por la facilidad para incorporarlo en su novela. Todo fluye de una forma sutil, sin forzar, a través del dialogo o la simple reflexión. Y eso, es lo que cala más hondo en el lector.
Reconozco que me he bajado de la Peregina con bastante tristeza alegre. Explicar esto es sencillo, pese a que no lo parezca. Aunque existe una segunda parte llamada A Closed and Common Orbit y una tercera entrega Record of a Spaceborn Few que verá la luz este año, la historia de la Peregrina ha concluido aquí. No tener más vivencias de Ashby, Kizzy, Jenks, Doctor Chef, Sissix, Rosmary e incluso Corbin, es un poco duro tras cogerles tanto cariño. Sin embargo, espero que desde Insólita Editorial se animen a traer las siguientes entregas de la saga con el mismo fabuloso equipo de traducción formado por Alexander Páez y el corrector Antonio Rivas. No creo que sea una novela fácil de trasladar a nuestro idioma por sus múltiples términos compuestos o razas alienígenas. Por ello debo aplaudir lo fácil que entran en mi vocabulario comúnalgunos vocablos aparecidos en ella ¿Quién no querría un dentbot en su vida?
Otras reseñas de interésA través de otro espejoSense of wonderIn the Nevernever