El legado político electoral de Chávez en clave de 6-D. ¿Zonas de riesgo electoral (IV)

Publicado el 30 noviembre 2015 por Jmartoranoster

Javier Biardeau.

“Que no alejen a las masas de la revolución con el espectáculo de las querellas dogmáticas de sus predicadores. Que no empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino en combatir el orden social sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes (…) Pertenece a los espíritus mezquinos, sin horizontes y sin alas, a las mentalidades dogmáticas que quieren petrificar e inmovilizar la vida en una fórmula rígida, el privilegio de la incomprensión y del egotismo sectarios.”
(José Carlos Mariátegui)([1])

“Tenemos un pueblo, tenemos una Fuerza Armada, la unidad nacional. Si en algo debo insistir en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance —diría un llanero por allá— bueno es en fortalecer la unidad nacional, la unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, la unidad de toda la Fuerza Armada, mis queridos soldados, camaradas, compañeros; la unidad del Ejército, mi Ejército, mi amado Ejército. El Ejército, la Marina, m amada Marina. Digo porque los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en trata de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas, pues. Entonces, ¿cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa! Mi amada Fuerza Aérea, mi amada Guardia Nacional, mi amada Milicia. ¡La unidad, la unidad, la unidad! El Partido Socialista Unido de Venezuela, los partidos aliados, el Gran Polo Patriótico, las corrientes populares revolucionarias, las corrientes nacionalistas. ¡Unidad, unidad, unidad! ¡Unidad! Decía Bolívar: “Unámonos o la anarquía nos devorará, sólo la unidad nos falta —dijo después, o antes había dicho— para completar la obra de nuestra regeneración…”.”
(Discurso de Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012)([2])

“No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.”
(Discurso de Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012)

1.- INTRODUCCIÓN:
En esta última entrega vamos a intentar cerrar esta serie de artículos sobre el legado político electoral de Chávez con algunos escenarios para las elecciones parlamentarias del 6-D en Venezuela, siempre que podamos transmitir como idea-fuerza de base que las elecciones parlamentarias en Venezuela constituyen un hecho político-estratégico que no puede abordarse desde una perspectiva electoralista ni de lo que Gramsci denominó la “pequeña política” ([3]).
Citamos además a Mariátegui para ejemplificar una de las aristas de la “pequeña política” señaladas por Gramsci: las querellas dogmáticas, las heridas y antipatías sembradas entre actores, movimientos y fuerzas de izquierda, el suponer que el ombligo de un actor es el ombligo de todos, la dificultad de construir alianzas sociales, sectoriales y políticas amplias e incluyentes desde la arrogancia, la prepotencia o la soberbia, las debilidades que genera el sectarismo, el privilegio de la incomprensión y del egotismo. Las izquierdas que no suman, que no articulan la “unidad de acción” ([4]) reconociendo y valorando la diversidad entran en una suerte de querella permanente sobre quien posee la verdad, la única verdad, la línea política, la única línea política.
Como ha señalado Gramsci la pequeña política comprende las cuestiones parciales y cotidianas que se plantean en el interior de una estructura social y de poder ya establecida, debido a las luchas de preeminencia entre las diversas fracciones de una misma “clase política”. Así mismo, la “pequeña política”, tanto en el plano nacional como internacional, trata de una política de equilibrios y maniobras para la conservación del poder, aunque se tratase de conservar una “situación miserable”.
En palabras llanas, la pequeña política es una política de “intrigas”, que se desarrolla bajo el objetivo de mantener-conservar el poder, de colocar el arte de maniobra por encima del horizonte estratégico que le otorga sentido, significación y alcance. Se rompe así la doble vía que existe entre la estrategia y la táctica, así como la prioridad política de la primera sobre la segunda para no recaer en el puro “tacticismo” ([5]), en el “ganar tiempo”, en el “rodeo permanente”, en la “política de resistencia”. En otros marcos de referencia por tal política se concibe el político maniobrero, de pequeño calculo, que instrumenta saldos para aspirar a cuotas de poder o cargos, que eleva a principio estratégico el “tacticismo”. Si este comportamiento se hace hábito configurando además un “carácter político”, un modo de ser en la escena política, puede terminar combinándose con otro fenómeno cuestionado por Gramsci: el cadornismo ([6]).
En los Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci dio el nombre de “cadornistas” políticos a los burócratas de la estrategia que planifican sobre hipótesis “lógicas” y desestiman los obstáculos reales que se oponen a sus iniciativas. Es difícil, afirmó, extirpar de los dirigentes el cadornismo, “(…) es decir, la persuasión de que una cosa se hará porque el dirigente considera justo y razonable que se haga”. Y si a fin de cuentas la cosa en cuestión no se hace, la culpa recaerá en aquellos que “habrían debido…”, etc. De hecho, después del desastre de la batalla de Caporetto, el ejército italiano sufrió 40.000 bajas entre muertos y heridos, y el enemigo hizo prisioneros a más de 280.000 hombres y capturó 3.150 piezas de artillería. Se perdió toda la región del Friul. Cadorna culpó de lo ocurrido a una pretendida huelga de brazos caídos de los soldados italianos, en su mayoría campesinos procedentes de levas forzosas, que habrían sido inficionados por “quimeras pacifistas” propagadas en los regimientos por activistas anarquistas y comunistas. La baja moral de la tropa después de muchos meses de guerra de desgaste, la desnutrición debida a la escasez de las raciones, la brutalidad de los mandos hacia quienes eran considerados como mera carne de cañón, no pesaron en la balanza del juicio de los dirigentes. Los jefes se sintieron satisfechos de sus propios desatinos e hicieron recaer la culpa en los soldados-masa que no habían sabido cumplir con precisión las órdenes recibidas.
Se expresa en esa actitud toda una concepción vieja y errónea del mando, según la cual, a los dirigentes les corresponde “decidir” en abstracto, y a los dirigidos “ejecutar” en lo concreto. Como si hubiese una correlación estrecha entre la idea abstracta de la independencia de los pueblos y el itinerario real, sembrado de obstáculos, que puede conducir, o no, a un pueblo concreto hacia esa independencia. Karl Marx, impaciente con los brujuleos de algunos Cadornistas del movimiento obrero de su época, los llamó «alquimistas de la revolución». Para Gramsci el cadorinismo es riesgoso porque “juegan fuerte con la piel de otros”. Si la cosa finalmente sale mal, se encogen de hombros y piensan: en fin, ellos son los culpables, sin considerar el desperdicio de fe y los sacrificios inútiles que han provocado con sus decisiones.
Para Gramsci, el “cadornismo” simboliza aquí el burocratismo o el autoritarismo de los dirigentes que consideraban como superfluo el trabajo de persuasión de los “dirigidos” para obtener su adhesión voluntaria. Este principio se extiende a todas las “acciones que exigen sacrificio”. Por lo cual siempre, luego de todo acontecimiento de derrota en una batalla, es necesario ante todo buscar la responsabilidad de los dirigentes, entendida ésta en sentido estricto, y no solo en las tareas y responsabilidades de ejecución.
En efecto, traemos a colación la pequeña política y el Cadornismo porque suponer que lo que está en juego el 6-D ([7]) es la “pequeña política” es un gravísimo error que tendría severas implicaciones históricas. No se trata de una tarjeta “tal o pascual”, de una “alianza electoral”, de un carnaval de candidaturas, de marketing político, de encuestas y proyecciones, sino (reiteramos) de la viabilidad misma del proyecto histórico bolivariano, ahora sin la conducción del Presidente Chávez.
Mientras la “Gran política” es la alta política, la pequeña política es la política del día a día, la política del corredores parlamentarios y de intrigas de grupos partidistas. La gran política comprende las cuestiones vinculadas con la función de nuevos Estados, con la lucha por la destrucción, construcción, defensa, la conservación de determinadas estructuras orgánicas económico-sociales. Es esto lo que está en juego en Venezuela y en los procesos que han activado coaliciones anti-neoliberales y horizontes anticapitalistas en el Continente.
La independencia política, económica, cultural y militar significa precisamente luchar contra las ataduras de seculares situaciones de dependencia y sumisión. Una reorganización y transformación del Estado es un aspecto fundamental de la Gran Política. Una reconquista (roll-back) ([8]) de un Estado anteriormente subordinado a otro Estado que ha logrado zafarse en algún grado de su dependencia histórica es una cuestión de Gran política, no de pequeña política.
De modo que las distinciones entre gran política y pequeña política no solo refieren al plano interno de los Estados y las relaciones entre sociedad política (coerción) y sociedad civil (consentimiento). Los mismos términos se dan en la política internacional: 1) la gran política en las cuestiones que se refieren a la estatura relativa de los Estados en sus recíprocas confrontaciones; 2) la política pequeña en las cuestiones diplomáticas que se ocultan en el interior de un equilibrio ya constituido y que no tratan de superar el mismo equilibrio para crear nuevas relaciones.
Maquiavelo examinó especialmente las cuestiones de gran política: creación de nuevos Estados, conservación y defensa de estructuras orgánicas en su conjunto; cuestiones de dictadura y de hegemonía en vasta escala, es decir, sobre toda un área estatal. El mismo Gramsci reconoció en la obra de Russo sobre Maquiavelo que “El Príncipe” [1513] era un tratado acerca del ejercicio de la dictadura (momento de la autoridad y del individuo) y que los Discursos de Tito Livio [1529] eran los de la hegemonía (momento de articulación de lo universal expansivo y de la libertad).
Para Gramsci, era preciso observar al mismo tiempo ambas caras de la política, el momento de la hegemonía, del liderazgo e influencia intelectual-moral o del consenso de agregados humanos junto al de la autoridad o de la fuerza. Mientras la gran política es política creadora, la pequeña política es política de equilibrio, de conservación.
De modo que no nos cansaremos de reiterar sobre los retos del 6-D en Venezuela que se trata de un desafío de “Gran política” tanto en el plano nacional como en el plano internacional, que no admite el privilegio de la pequeña política, mucho menos del Cadornismo ,y tampoco de aquellas actitudes estériles que impiden la conformación de una amplia voluntad colectiva nacional-popular para superar las dificultades y las estrategias de oponentes, oponentes que al menos en el plano de las relaciones de fuerzas internacionales son sin duda “oponentes inteligentes”.
Desde hace algún tiempo (año 2010 y con Chávez en la conducción del proceso bolivariano), he planteado una inquietud que todavía hoy presenta actualidad y se sintetizaba así:
“(…) acumular fuerzas desde las bases sociales y políticas revolucionarias, para contener el avance de la reacción y la contra-revolución. La tarea básica no es banal: salir del reflujo de masas, a partir de una amplia movilización de diferentes matices, corrientes y tendencias anticapitalistas y antiimperialistas de trabajadores y del pueblo, contra el plan reaccionario y fascista de acelerar una vía de desgaste, descontento y desencantamiento con la revolución.” ([9])
He analizado el momento histórico del protagonismo del líder, como lo fue el del Presidente Chávez bajo el prisma de la noción preliminar de “cesarismo progresivo”, reconociendo y valorando el papel de una “gran personalidad histórica” en un proceso de “avance o flujo revolucionario”, pero limitado por condiciones históricas derivadas de una situación de equilibrio inestable, e incluso catastrófico, entre grupos, sectores y clases.
Dos elementos son necesarios en esta situación: a) la inexistencia o debilidad orgánica de estructuras partidarias de agregación, articulación y canalización de demandas e intereses (vacío político que es llenado por la “gran personalidad”); y b) el equilibrio de fuerzas entre clases, sectores y grupos; que puede demostrarse incluso apelando a los grandes números de las estadísticas electorales. Es este equilibrio de fuerzas el que da cuenta de un análisis de la correlación electoral y en el frente ideológico-cultural: ¿Acaso hay 7 millones de oligarcas? ¿Por qué no se corresponde la estructura de las situaciones de clases con las tendencias electorales e ideológicas que traducen los posicionamientos e identificaciones de clases, grupos y sectores?
Una cosa es la “estructura ideológica” y las “fuerzas ético-culturales”, otra la estructura económico-social. ¿Dependencia cultural e ideológica de las clases populares y subalternas de la influencia determinante de los aparatos hegemónicos, de las mentalidades, del universo de significación de las elites políticas, intelectuales y económicas de los sectores dominantes, nacionales e internacionales? ¿Debilidad orgánica en la estructuración de un nuevo “bloque ideológico y cultural” por parte de los sectores subalternos, de sus “funciones de dirección cultural, política y fundamentalmente económica”, que sea expansivo y proyecte una nueva situación de universalidad de un pueblo-nación?
Desde un punto de vista social, el liderazgo de Chávez correspondió, por su clara postura anti-neoliberal y a favor la integración latinoamericana-caribeña, con un “liderazgo progresivo”: anteponer la deuda social a la deuda económica, por allí comenzó su propuesta alternativa bolivariana para quebrar el sentido común legitimador del neoliberalismo. Los sectores de derecha se encargaron luego de demonizar los rasgos cesaristas progresivos del estilo político de Chávez sin detenerse a pensar en las debilidades y descomposiciones que el propio sistema de partidos políticos experimentaba en la política venezolana. Y más allá de una caracterización del estilo de liderazgo, se trató de algo más allá: Chávez encarna una situación cesarista: crisis de mediación de partidos políticos.
Ahora bien el fallecimiento de Chávez pone a prueba justamente la situación de las estructuras partidarias de agregación, articulación y canalización de demandas e intereses (vacío político que había sido llenado por la “gran personalidad”); y el equilibrio de fuerzas entre clases, sectores y grupos. Si de una dimensión carecía la oposición para enfrentar con éxito a Chávez fue la de un liderazgo realmente competitivo, además de contar con una combinación de estructuras partidarias que venías de experimentar una descomposición histórica, junto con la agregación de otras nuevas que intentaban desplazar a las anteriores en el espectro ideológico-político de la socialdemocracia, el socialcristianismo, la centro derecha y la derecha.
Es en este contexto histórico que cobro una clara expresión en el año 1998 donde debe analizarse el actual tránsito político-electoral que comenzó en el año 2012 y que abre un nuevo ciclo político electoral desde el año 2013. Es allí donde cobra centralidad como instrumento político de unificación del bloque histórico nacional, democrático y popular el llamado Gran Polo Patriótico. Que no es lo que debe ser es una cosa, pero suponer que tienen que hacerse esfuerzos para quebrar su parto histórico, es otra cosa. Si no existiese una estructura partidaria fortalecida de relevo a la ausencia del momento cesarista, ni un verdadero movimiento de movimientos sociales y políticos, tal ausencia abonaría condiciones para la emergencia de una estructura sustitutiva que garantice la integración política: un liderazgo providencial, la conversión de la estructura militar en una forma de mediación política, la aparición de una dirección tecno-burocrática de corte autoritario o una solución de compromiso entre facciones políticas rivales en una “concertación política de transición”.
De modo que hay severas limitaciones en quienes analizan el “Gran polo patriótico” desde la “pequeña política”. Esta visión llevaría a graves desaciertos y son previsibles derrotas sin una amplia alianza de fuerzas sociales, sectoriales y políticas en el campo bolivariano. El discurso de Chávez el día 8 de diciembre del año 2012 fue una lección magistral de “Gran política” y “unidad de acción” para una voluntad colectiva nacional-popular. Lamentable es no prestarle atención, sobremanera en la alta dirección política del proceso, confundiendo tal llamado con la “pequeña política”.
Es más, podríamos decir que el eslabonamiento entre la presentación del Programa de la Patria en junio de 2012, la victoria electoral de octubre de 2012, el llamado Golpe de Timón a finales de octubre del mismo año y el discurso el día 8 de diciembre de 2012 constituyen una unidad de significación y sentido para valorar el testamento político de Hugo Chávez. Romper esa unidad y cualquiera de sus eslabones sería catastrófico para el proceso bolivariano.
Chávez planteaba una hoja de ruta para la transición post-capitalista, pero tal hoja de ruta no podía desentenderse de cambios históricos objetivos y subjetivos. Dos cambios son sustantivos y evidentes para la coyuntura 2013-2015: a) el fallecimiento de Chávez, b) el agotamiento del renta petrolero como mecanismo principal de financiamiento de la expansión de la demanda, el consumo y las políticas sociales (así como para ser “blanco privilegiado de captura y apropiación” de los actores responsables de la “acumulación fraudulenta y delictiva de capitales”: los raspa ollas).
Es indispensable entonces la flexibilidad y un re-encuadre de la estrategia y de la táctica en el campo bolivariano colocando como pilar una constituyente ética-cultural, pues es preciso dejar atrás creencias y expectativas que correspondían a otras condiciones. Allí es donde se demostraría que existen capacidades (no solo “buenas” intenciones o voluntad) en el “movimiento” y también “capacidades de gobierno”. Allí sigue siendo pertinente la conocida matriz de liderazgo que combina “capacidad y voluntad” y el triángulo de Gobierno: capacidad de gobierno, proyecto nacional y gobernabilidad del sistema social.
Por otro lado y de cara al 6-D, las características de una victoria electoral en el pensamiento de Chávez fueron sintetizadas así: a) una victoria sólida, b) una victoria combativa, c) una victoria festiva, d) una victoria que eleve la moral del pueblo venezolano y de los pueblos del mundo en su lucha por la emancipación.
Reiteramos, se trata por tanto, no solo de una victoria electoral, sino de una “victoria política”, que genere necesariamente saldos acumulados en la correlación de fuerzas para garantizar: a) La continuidad y consolidación de la Revolución Bolivariana en el poder, y b) la elevación de la moral del pueblo venezolano y de los pueblos del mundo en su lucha por la emancipación.
2.- ¿DE DÓNDE PARTIMOS PARA CONSTRUIR ESCENARIOS Y PROSPECTIVA ELECTORAL PARA EL 6-D?
A contravía de una utilización unilateral de las encuestas de opinión, creemos que es indispensable combinar tales instrumentos de análisis con el análisis histórico de tendencias del comportamiento de brechas o ventajas electorales, con el análisis de las variaciones históricas de los “caudales de votos”, así como el “análisis de coyuntura económica y política” (donde intervienen modelos de análisis de coyuntura económica y modelos de simulación del juego político). No creemos que hayamos logrado realizar una combinación exhaustiva de estas tres aproximaciones, pero hemos planteado la necesidad de un ejercicio a contravía de las encuestas que requerirá del esfuerzo del “intelectual colectivo”.
Por otra parte, es imprescindible dada la complejidad de las elecciones parlamentarias en Venezuela, no dejar de lado la geografía político-electoral. Es imprescindible reconocer el análisis detallado de 335 municipios (y sus parroquias) del país en su evolución histórica. Hemos tomado como “año base” del peor escenario para el proceso bolivariano su “piso histórico”: el resultado del Bloque B de la reforma constitucional del año 2007. Obviamente, nuestra evaluación explícita al asumir tal premisa es que “cualquier resultado peor al bloque B de la reforma constitucional constituye un grave retroceso histórico para el proceso bolivariano”.
Más aún, cualquier escenario de referencia adicional a una caída de –7,5 % sobre la base de aquel resultado histórico del año 2007 (-2,02 %) conduce inevitablemente a declarar al polo bolivariano en emergencia político-electoral bajo la premisa de una caída de -10 % de su piso histórico electoral. tal escenario sería un escenario catastrófico.
También hemos reconocido otra premisa (mucho más optimista que la anterior): la extraordinaria capacidad de recuperación o de sobrepasar situaciones electorales adversas por las fuerzas sociales y políticas bolivarianas. Esto es visible a partir del análisis de las las variaciones de caudales de votos favorables a la revolución bolivariana. El polo bolivariano de fuerzas electorales ha sido un oponente muy duro de derrotar. De hecho ha experimentado más victorias que derrotas. La revolución bolivariana ha demostrado históricamente que ha ensayado un cambio de ciclo político en el país, que cuenta con fortalezas morales, ético-culturales, políticas y sociales para superar sus debilidades, errores y la campaña de criminalización-demonización permanente en su contra.
Aquí no cabe ninguna subestimación de las fuerzas bolivarianas sin son adecuadamente canalizadas por sus palancas morales y materiales. No nos hemos aventurado a lanzar predicciones electorales porque hay una situación muy fluida, de hecho lo determinante para la victoria en cualquiera de los polos mayoritarios es la capacidad efectiva de movilización y voto asertivo venciendo los riesgos de la abstención, decantando a los indecisos y persuadiendo a los que creen que esta elección es una elección que pasa por el tamiz de la “pequeña política” a ver más allá del parroquial horizonte de los egotismos sectarios.
De hecho, si llegaran a mantenerse y ampliarse ventajas electorales, con los posicionamientos geográficos obtenidos desde el año 2010 hasta el año 2013, conquistando además una ventaja en votos nacionales de 3-5 % sería a la inversa un resultado catastrófico para las expectativas de la oposición. Claro está, estamos hablando de algunos de los peores escenarios para ambos actores. Hemos refinado las tablas de referencia para abordar las fortalezas y debilidades para la Revolución bolivariana y para la oposición en cada una de las circunscripciones y de los estados del país. Hemos señalado que se trata de datos referenciales de ventajas y desventajas históricas que no pueden interpretarse mecánicamente como pronósticos.
Se hace imprescindible contemplar además en la tipología de circunscripciones aquellas que son uninominales y plurinominales. No significa lo mismo ganar una circunscripción uninominal que una plurinominal para efectos del desempeño electoral. De hecho si se es derrotado en una plurinominal, por ejemplo, una con tres diputados salidores se precisa ganar tres circunscripciones uninominales para compensar tal caída.
De modo que comenzaremos presentando las estimaciones de aquellos estados en los cuales existen circunscripciones (municipios y parroquias) donde las brechas no permiten identificar claras ventajas para alguno de los polos mayoritarios, sino una competencia voto a voto que sería decisiva en escenarios con brechas pequeñas.
Refinando las evaluaciones presentadas en la entrega anterior, hemos aumentado a 26 las circunscripciones donde pueden haber fuertes disputas voto a voto, y estas circunscripciones serán decisivos en un escenario de polarización. Aumentamos el número de circunscripciones para ser más prudentes con las previsiones en algunos estados del país. Dado que en la práctica el sistema electoral venezolano para las elecciones parlamentarias funciona como un sistema electoral mayoritario-paralelo, en el caso del voto nominal el que gana así sea por una pequeña ventaja pues se lo lleva todo.
De tal manera que el grafico también permite otra lectura. Permite prever en cuáles estados y circunscripciones es posible que se presenten controversias sobre el resultado del escrutinio, lo cual nos permite afirmar que quizás no podrían darse resultados a temprana hora mientras se mantengan disputas cerradas en las circunscripciones. En tal geografía electoral no sería posible asegurar tendencias irreversibles a temprana hora, lo que le agregaría más tensión a las expectativas sobre el resultado electoral.

Las siguientes tablas, permiten identificar las ventajas que la MUD y el GPP podrían tener en las 61 circunscripciones restantes de las 87 circunscripciones, lo que representaría 73 diputados nominales de los 113 diputados en las circunscripciones. En la siguiente tabla, la coalición opositora tendría fortalezas o ventajas históricas en 26 circunscripciones de las 87 circunscripciones, lo que representa 32 diputados nominales de los 113 diputados en las circunscripciones:

Con la presentación de ambos cuadros, podríamos realizar comparaciones sobre la distribución de ventajas territoriales en cada una de las circunscripciones y en cada uno de los estados, donde se hace visible que para el caso del MUD, las ventajas se ubican mucho más en las circunscripciones de aquellos estados más poblados, donde ha consolidado fuertes bastiones territoriales. La coalición opositora ha logrado arraigarse territorialmente en tales circunscripciones. Por esta razón es comprensible que a pesar de no contar con una victoria en la mayoría de las circunscripciones del país, si se totalizaran tales votos como “votos nacionales” aparecería el fenómeno de “ganar a escala nacional en número de votos por criterio poblacional, pero perder en número de diputados por criterio de distribución de los mismos por circunscripciones”.
En el caso de las previsiones para las ventajas históricas del GPP tenemos a continuación la siguiente tabla en la cual se pueden visualizar las 35 circunscripciones donde la coalición bolivariana ha presentado históricamente ventajas.

Este dato de totalización de votos por criterio poblacional se ha utilizado para cuestionar la llamada sobre-representación de los estados menos poblados del país, así como para proyectar diversas estrategias para futuros escenarios de elecciones presidenciales o la posibilidad de referendo revocatorio. También podría contra-argumentarse que tal sobre-representación compensa en una Asamblea unicameral a los estados con menor población garantizando la equidad e integridad territorial del país. El debate sigue abierto, pues no son uniformes las interpretaciones sobre el artículo del texto constitucional que consagra los principios de la personalización de las elecciones y el de la representación proporcional, dejando a la ley la tarea de garantizar la presencia de estos principios que constituyen parte sustancial del sistema democrático.
Estas tres tablas, obviamente, se refieren al análisis de tendencia histórica de la brecha y las variaciones históricas del caudal de votos. Tal información debe ser contrastada con los sondeos de opinión para realizar una selección más rigurosa con base a encuestas fiables y rigurosas en la escogencia de la muestra y el tipo de entrevista. Consideramos que muestreos por circuito en donde aumenta el intervalo del error estimado o donde se aplica indiscriminadamente las entrevistas telefónicas no permiten, en tiempos de cierre de campaña y decantación del voto, una información confiable.
En Venezuela bajo la disputa política entre los factores de oposición y el campo bolivariano se ha abusado de las fotografías de las encuestas para proyectar climas de expectativas sobre el resultado electoral. Se ha desvirtuado el uso de las encuestas como instrumentos de campaña política con base a los conocidos efectos de “arrastre mayoritario” (Band Wagon) o de decantación por solidaridad con el “actor más débil”, apoyando la apuesta aparentemente no favorecida (efecto Under Dog).
Utilizar las encuestas como instrumentos para inducir el cambio en la intención de voto como consecuencia de un clima general de opiniones, creencias y expectativas es parte de las tácticas políticas de campaña. ¿Se intenta o no manipular las percepciones, los afectos y pasiones de diferentes segmentos de la población utilizando a las encuestas como instrumentos políticos?
Ambos efectos pueden traducirse en tácticas electorales representadas por las publicaciones de encuestas, llegando incluso a falsear o exagerar los resultados de las mismas. Un juego de declaraciones, el bueno uso de los medios de comunicación o una inteligente presentación de candidaturas son claves que los estrategas manejan con mayor o menor acierto. El abusivo uso del marketing político es parte de la “pequeña política” basada en estratagemas del campo de las relaciones públicas. Allí predomina la máscara, el espectáculo, la gestión de simulacros, el mercadeo de imagen y marca, el empaquetamiento de candidatos como productos de consumo, el uso del melodrama para construir relatos se victimización semejantes a una telenovela.
En Venezuela, como señaló en alguno de sus más penetrantes estudios Domingo Alberto Rangel parece haberse naturalizado el comportamiento de los “mercaderes del voto”. Sin embargo, antes de construir nuestros escenarios finales, conviene pasearse por la hipótesis del “deslave irreversible” de la base electoral del proceso bolivariano. Esta matriz de percepciones y opinión ha sido utilizada de modo predominante para atacar a la gestión del gobierno Bolivariano y especialmente para explotar los errores y debilidades de Gestión del Presidente Maduro.
3.- EL “DESLAVE” DE LA BASE ELECTORAL DEL PROCESO BOLIVARIANO EN LAS PRESIDENCIALES DEL AÑO 2013: ¿INICIO DE UN CICLO ELECTORAL POST-CHÁVEZ?
La gran polémica oculta u opacada por las situaciones de violencia generadas por el llamado a “descargar la arrechera”, fue la caída del voto bolivariano en las sobrevenidas elecciones presidenciales del abril del año 2013. Considerar estos resultados del año 2013 como una “gran victoria” en el contexto de una “gran pérdida”, constituyeron una media verdad.
Ciertamente, la pérdida física del Presidente recientemente electo Hugo Chávez, constituyeron un hecho histórico inédito en la vida política del país.
Así mismo, el proyecto bolivariano descansó en gran medida en la fortaleza de su conducción a lo largo de las más diversas circunstancias políticas y de sucesivos procesos electorales. Lo que no es cierto es afirmar que en aquellas elecciones presidenciales de abril de 2013 se conquistó una “gran victoria”.
En realidad fue una victoria con un sabor amargo en términos electorales, pues la pérdida de votos en el campo bolivariano fue el fenómeno electoral más relevante, sólo comparable a lo ocurrido entre la aplastante victoria de Chávez sobre la oposición en las elecciones presidenciales del año 2006 y lo que luego aconteció: los pírricos resultados del referendo constitucional del año 2007.
Luego del poderoso efecto re-moralizador de dos victorias sucesivas sobre la oposición en las elecciones presidenciales de octubre del año 2012 y en las elecciones regionales de diciembre del mismo año, el contexto del fallecimiento del Líder de la revolución bolivariana activó el procedimiento constitucional para convocar a un nuevo proceso electoral de manera acelerada.
Sin entrar a valorar un conjunto de decisiones políticas, de medidas de tipo económico como la devaluación del signo monetario del mes de febrero (coincidiendo inexplicablemente con el imaginario del Viernes Negro del período del Presidente Luis Herrera) el carácter de la campaña electoral en tal contexto, y el papel que la dirección política del proceso bolivariano asumió en medio de difíciles circunstancias, conviene comparar los resultados de dos procesos electorales separados por una temporalidad de solo 6 meses.
En la siguiente tabla presentamos en términos de porcentaje de votos relativos los desempeños electorales para las elecciones presidenciales del año 2012, bajo la candidatura de Hugo Chávez, y los desempeños electorales para las elecciones presidenciales del año 2013 bajo la candidatura de Nicolas Maduro.
La brecha en valores relativos paso de una ventaja de 10,74 % para el año 2012 a una ventaja de 1,49 % en el año 2013. La brecha en valores absolutos fue de 224.739 votos y variación negativa o pérdida de votos para la revolución bolivariana estuvo alrededor de -604.881 votos. La oposición aumento su caudal de votos con relación a las elecciones presidenciales de octubre de 2012 en 770.208 votos. Para unas elecciones presidenciales, el resultado mostró una ventaja atípica a las brechas alcanzadas por Chávez para comicios similares.
De hecho tal brecha en elecciones presidenciales solo podía ser comparada con las pequeñas ventajas obtenidas en las parlamentarias del año 2010, acercándose peligrosamente al piso histórico para las fuerzas bolivarianas del desempeño electoral del año 2007. A continuación la tabla:

Es posible identificar en la columna de variación del caudal del porcentaje de votos de la revolución bolivariana (Var RB) a aquellos estados o bastiones territoriales donde la pérdida de porcentaje de votos fue significativamente mayor al promedio o la media aritmética nacional (-5,30 %) como los estados Zulia (-5,65 %), Bolívar (-5,80 %), Táchira (-6,29 %), Falcón (-6,81 %), Mérida (-5,60 %), Monagas (-7,88 %), Portuguesa (-5,44 %), Barinas (-7,02 %), Trujillo (-13, 42 %) y Vargas (-10,81 %).
Si se analizan las brechas en valores relativos, el promedio nacional estuvo alrededor de 4,68 %. Por encima de tal brecha tenemos los siguientes estados: Aragua (8,45 %), Sucre (16,10 %), Falcón (6,27 %), Portuguesa (31,20 %), Guárico (18,73 %), Yaracuy (13,30 %), Apure (23,67 %), Cojedes (22,51 %), Delta Amacuro (23,48 %) y Amazonas (5,04 %), para un total de diez (10) estados.
Para las presidenciales del 2013 en catorce (14) estados del país el desempeño fue menor al promedio nacional y en siete (7) estados la brecha fue visiblemente negativa: Zulia (-4,45 %), Miranda (-5,01 %), Lara (-4,31 %), Anzoátegui (-5,13 %), Bolívar (-3,96 %), Táchira (-25,90 %), Mérida (-14,06 %) y Nueva Esparta (-6,04 %). Analizando las brechas es posible dar cuenta de contrastes, dado que para el las elecciones presidenciales del año 2012 fue negativa la brecha en solo dos estados: Táchira (-13 %) y Mérida (-2,58 %).
Dados los resultados de aquellas elecciones tenemos estados con brechas o ventajas muy pequeñas sobre la oposición, o aquellos que pasaron a ser estados electoralmente opositores en el 2013. Observando atentamente la tabla podemos identificar los bastiones territoriales para cada una de las fuerzas.
Resulta clave comprender la importancia geopolítica de tal geometría del poder, además del punto de vista electoral de estados como Zulia, Táchira, Mérida, Bolívar, Anzoátegui, Carabobo, Miranda y del Distrito Capital. Ser derrotados en estos estados fortalece la consolidación de los ejes territoriales de la Oposición. Podemos decir que la oposición ha intentado ir cercando o aislando paulatinamente a los bastiones territoriales favorables a la Revolución Bolivariana.
Adicionalmente, uno de los temas más invisibles del debate sobre los resultados de las elecciones presidenciales del año 2013, y que quizás a muchos sorprenderá, es constatar que ante el crecimiento del caudal electoral de la coalición opositora, el partido electoralmente mayoritario del GPP: el PSUV, comienza a mostrar desventajas para asegurar el triunfo contando sólo con sus propias fuerzas. Esto incide en otro centro de gravedad del conflicto: el sistema de alianzas políticas. Si la oposición intenta inducir deserciones y explotar tensiones en el GPP, lo hace con conocimiento de causa.
Ya hemos señalado que mientras en las Presidenciales del año 2012, el número de estados donde el porcentaje de votos del PSUV superaba a la totalidad de los votos de las fuerzas opositoras fue de doce (12) estados: Aragua, Sucre, Falcón, Barinas, Trujillo, Guárico, Yaracuy, Apure, Vargas, Cojedes, Delta Amacuro, en las elecciones presidenciales del año 2013 fueron luego seis (6) estados: Sucre, Portuguesa, Guárico, Apure, Cojedes y Delta Amacuro.
Este hecho implica que sin el sistema de alianzas electorales en el GPP estos Estados pudieran haber pasado a ser estados controlados por fuerzas opositoras. De allí que sea clave una adecuada política de alianzas político-electorales en el GPP si no se quieren abrir flancos débiles para la acción opositora. Adicionalmente este hecho da una cabal idea de los riesgos de la aparición y consolidación de cualquier factor político-electoral que articule un voto divisivo en las fuerzas del GPP, o que incida en el voto castigo o la abstención. La conclusión evidente es que el GPP debe ser un gran concentrador de esfuerzos por la unidad de acción electoral para evitar dispersiones y divisiones.
He allí un grave riesgo para el PSUV que se ha visto a sí mismo como “partido hegemónico”, como el riesgo para el GPP y la revolución en su conjunto, hecho ya visualizado por Chávez en el discurso del 8 de diciembre del año 2012 cuando señaló la necesidad de la unidad patriótica y revolucionaria de las corrientes, movimientos, fuerzas sociales y políticas para garantizar la victoria ante escenarios posiblemente desventajosos. Un mensaje que cobra vigencia ante los escenarios del 6-D.
4.- LA RECUPERACIÓN DE BRECHAS Y BASTIONES TERRITORIALES EN LAS MUNICIPALES DEL AÑO 2013:
Los resultados del 8-D confirmaron que pesar de las adversidades, las fuerzas electorales bolivarianas mostraron una clara recuperación del voto con relación a los resultados obtenidos el 14 de abril de 2013, superando los pronósticos de las voces agoreras y permitiendo la derrota contundente de la tesis opositora del plebiscito para “sacar a Maduro de Miraflores”.
El proceso bolivariano alcanzó dos objetivos estratégicos fundamentales en política: obtuvo un tiempo político crucial sin perder grandes espacios de poder; y por otra parte, logro contener la estrategia de derribo a corto plazo ejecutada por parte de la oposición, saliendo de una zona de riesgo político a la cual había entrado luego de los resultados de abril del año 2013. El objetivo de superar una potencial crisis política que transcurría en el encadenamiento de la crisis electoral del 14 de abril de 2013 y la crisis económica que se mueve desde entonces en el trasfondo de la “guerra económica” permitió ganar tiempo para la recuperación.

En la tabla se hace visible que la recuperación de municipios por parte de la revolución bolivariana contrastaba con aquellas formulas políticas independientes que comenzaban a conquistar alcaldías más allá de las opciones de la MUD y del GPP, creando un tercer espacio aún muy alejado del peso nacional que tienen sin embargo las opciones fundamentales. Lo fundamental en ambos procesos electorales fue el retroceso de la MUD, hecho que no permitía afirmar que existía un deslave irreversible del voto bolivariano.
5.- ¿QUÉ PODEMOS ESPERAR PARA LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS DEL 6-D?
Aquí abordaremos en primer lugar la situación del voto lista en 24 entidades federales. De modo que debemos reiterar que las venideras elecciones parlamentarias no serán una elección nacional, sino 114 elecciones (87 circunscripciones + 24 estados + 3 circunscripciones de los pueblos indígenas).
Así mismo la distribución de escaños para el voto lista es: tres (3) diputados lista en los estados más poblados (Zulia, Miranda y Carabobo) y dos (2) en los 21 restantes. Estos 51 diputados electos por lista conformarán cerca del 30 % del total de diputados. Las entidades federales serán a su vez subdivididas en circunscripciones electorales para elegir 113 diputados nominales, cerca del 70 % de diputados.
De modo que cabe analizar todo este complejo cuadro por segmentaciones. Las encuestas nacionales no evalúan la intención del voto discriminándolo entre cada uno de esos 114 circuitos electorales distintos. Y eso introduce una diferencia fundamental con un análisis más matizado de estas 114 elecciones.
Vale la pena reiterar el debate de fondo sobre las características del sistema electoral venezolano para las elecciones parlamentarias: Mientras para unos actores se respeta lo dispuesto en el artículo 63 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y los artículos 3 y 8 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, aplicándose un «sistema electoral paralelo», de personalización del sufragio para los cargos nominales y de representación proporcional para los cargos por lista, por otra parte, otros actores siguen señalando que en el país se impuso un sistema electoral cuasi mayoritario, no de representación proporcional, contrariando con ello explícitas y reiteradas disposiciones en la constitución.
Sin embargo, el sistema electoral paralelo pertenece a la familia de los «sistemas electorales mixtos», en el cual los votos expresados por los electores se utilizan para elegir representantes a través de dos sistemas diferentes —representación proporcional por lista y pluralidad/mayoría. De modo que la elección nominal no incide en la elección proporcional mediante lista.
Este hecho segmenta aún más las 114 elecciones que se realizarán el 6-D, en las cuales el principio mayoritario actuará de manera clara en los 113 cargos nominales y en los 3 cargos indígenas, mientras 51 cargos dependerán de la representación proporcional en lista cerrada y bloqueada.
Para aplicar el sistema de representación proporcional, los comúnmente reconocidos «diputados lista», que representan un total de 51 escaños, se reparten en cada una de las entidades federales una cuota que varía entre dos y tres escaños, y dependiendo del resultado de la circunscripción —la cual es el estado— se asignan de manera proporcional entre las listas postuladas.
Con respecto a la aplicación del sistema mayoritario, los diputados que son electos por este sistema corresponden a un total de 113 escaños, elegidos en 87 circunscripciones electorales, las cuales son un conglomerado de municipios y parroquias que varían en cada entidad federal, en las cuales los diputados son electos por mayoría relativa de votos, y se dividen en uninominales y plurinominales.
Las circunscripciones uninominales son aquellas donde los electores tienen derecho a elegir un solo diputado y las plurinominales donde los electores tienen derecho a elegir a más de un diputado, a los cuales se les asigna una cuota que varía entre dos y tres diputados.
La elección de los tres diputados por la representación indígena se realiza en circunscripciones especiales uninominales por región, aplicando un sistema de mayoría relativa de votos.
Desde el punto de vista del voto lista, si el escenario es polarizado las estimaciones dan un valor de GPP 24-25 y la MUD 27-26 diputados. En el voto indígena si el escenario es polarizado, posiblemente se mantenga favorable al GPP 2 diputados indígenas y favorable a la MUD 1 diputado indígena.
Ahora bien, conviene entrar en el terreno más espinoso de la construcción de escenarios de acuerdo al análisis exhaustivo de brechas, variaciones de caudales electorales y complementar tal información histórica con un factor de recuperación/desgaste que sintetiza una matriz con múltiples criterios que tome en consideración: a) situación socioeconómica, b) clima de opinión, c) maquinaria electoral, d) perfil de candidaturas, e) rememoración del legado de Chávez, y f) encuestas.
Sobre la base de tales criterios hemos construido 4 escenarios y le hemos colocado un título que expresa las posibles premisas para la ocurrencia del escenario:
1. El “ajedrez mágico” de la estrategia del GPP en las circunscripciones derrota las expectativas de desgaste de la llamada “guerra psicológica y económica”.
2. El GPP derrota a la oposición por un margen estrecho y la oposición intenta desconocer los resultados declarando que existe “fraude electoral”.
3. La MUD derrota al GPP por un margen poco amplio y el GPP minimiza los costos de la derrota. El proceso bolivariano en zona de riesgo político.
4. La MUD derrota al GPP por una mayoría calificada de 3/5 partes. El GPP sufre un descalabro que pone en severa amenaza al proceso bolivariano.
Nuestra tabla de referencia para el primer escenario está construida caracterizando cada uno de los estados en una lista ordenada por su peso específico en el registro electoral permanente (REP) con base al criterio poblacional. Esto permite identificar corredores electorales de acuerdo a tal criterio. Así mismo pueden construirse ejes territoriales de acuerdo a criterios como: las regiones integrales de desarrollo o las regiones de defensa integral. Así mismo se especifican cada uno de los circuitos, sin entrar a detallar los cálculos de base (brecha, caudal de votos, desgaste, votos absolutos, porcentaje de votos) por razones de comodidad de los lectores. Se totalizan por una parte circunscripciones y por otra número de diputados. Así mismo se señalan los escenarios por voto lista. La premisa de los escenarios es una alta participación entre 75-80 %.

En tal escenario, el proceso bolivariano tendría 91 diputados a su favor y 76 en contra, con una ventaja de 15 diputados. La oposición sufriría una derrota catastrófica para sus expectativas de desgaste terminal del gobierno bolivariano, sufriendo graves dislocaciones en su cohesión interna.
Para cumplir tal objetivo el GPP tendría que conservar y ampliar fuerzas en los estados del eje central del país: Distrito Capital, Aragua, Miranda, Carabobo y Vargas, conquistando importantes circunscripciones plurinominales. Además debe conservar sus ventajas históricas en los municipios y circunscripciones con menor población.
Para que se logre tal escenario el desempeño electoral del GPP debe lograr maximizar ventajas neutralizando los efectos de la crisis socioeconómica y el clima de opinión negativo hacia el gobierno nacional. Este escenario solo es posible si además de contar con la distribución de ventajas en las circunscripciones, el GPP gana con al menos 500.000 votos de brecha nacional, lo que representa casi un 4 % de ventaja con una alta participación (25 % de abstención) que neutralice cualquier figura de abstención-castigo.
Para tal escenario se tomó en cuenta el resultado de la siguiente experimentación numérica luego del análisis de tendencias para los eventos electorales años 2007, 2010, 2012 (Presidenciales), 2012 (Regionales), 2013 (Presidenciales) y 2013B (Municipales)

Un segundo escenario estaría definido por la victoria del GPP, pero por un margen no mayor a un 1 % ni menor a un -2 % de brecha en votos nacionales. La diferencia de diputados entre el GPP y la MUD sería de aproximadamente siete (7) diputados a favor del GPP.
En la siguiente tabla reflejamos los resultados de la experimentación numérica de tal escenario utilizando los criterios ya mencionados:

Un resultado parecido o semejante a este estaría marcado por el desafío de las controversias sobre ventajas numéricas en múltiples circunscripciones, sobre-determinada por la campaña de desconfianza que ha sido cultivada hacia el CNE por parte de los actores de oposición y sus articuladores internacionales. Este escenario exigiría medidas de canalización institucional de previsibles actos de protesta. Para la oposición este escenario implica, hasta tanto no puedan demostrar que efectivamente se ha desconocido la voluntad popular, una situación de alta tensión para el manejo interno de tendencias radicales y gradualistas, que chocaran sobre las tácticas a ser empleadas para intentar justificar y racionalizar frente sus partidarios que los objetivos electorales no se hayan alcanzado.
Para el Gobierno implica una victoria suficiente, pero a la vez marcada por una agudización de tensiones que requieren de un extraordinario tino político para no poner en riesgo la gobernabilidad democrática y el reconocimiento internacional de resultados. En todo caso es previsible que tal escenario sea leído como una “gran victoria” para el GPP a pesar que no reflejar adecuadamente la correlación de fuerzas nacionales basado en criterios poblacionales. De hecho, un escenario semejante a este es leído bajo el prisma: “perder en votos nacionales y ganar en circunscripciones”.
Como es posible detallar en la siguiente tabla, el resultado de la experimentación numérica para este segundo escenario “perder en votos nacionales y ganar en circunscripciones”, fue el siguiente resultado expresado en voto por estados:

En este segundo escenario como es claramente visible en la fila total, el GPP perdería frente a la MUD en votos nacionales por -594.499 votos, lo que representa una brecha de -4,06 %. Sin embargo, la correlación de fuerzas por circunscripciones seria GPP 46 y MUD 41 lo que arroja un resultado en número de diputados nominales de GPP 60 diputados y MUD 43 diputados. En voto lista la correlación sería GPP 25 diputados y MUD 26 diputados. Lo que lo permitiría al GPP alcanzar una mayoría suficiente pero con un resultado sumamente controvertido, que repetimos sería objeto de denuncias de una “campaña mediática de fraude electoral”.
Un tercer escenario expresaría una victoria para la MUD con una brecha o ventaja sobre el GPP de aproximadamente -5,32 % en votos nacionales; es decir, aproximadamente -778.137 votos de ventaja frente al GPP. La diferencia en número de diputados entre ambas coaliciones sería de cinco (6) a seis (7) diputados a favor de la MUD. Si el boletín oficial del CNE genera un resultado irreversible que punta a tal escenario, es previsible que el liderazgo del GPP intente minimizar la derrota. Se abriría un complejo cuadro político en el GPP donde las opciones entre a) moderación-negociación por un lado, y b) radicalización-confrontación por otro. Tales opciones marcarían el debate público. La tabla de tal escenario distribuiría ventajas y desventajas de la siguiente forma:

Finalmente, tendríamos un cuarto escenario en el cual la MUD derrotaría al GPP por una mayoría calificada de 3/5 partes. El GPP sufriría un descalabro histórico que pone en severa amenaza al proceso bolivariano. Para la MUD sería una gran victoria conquistar el piso mínimo de una mayoría calificada, pues entraríamos en una fase de fuertes disputas entre poderes, abriéndose el escenario de lo que algunos analistas han llamado incluso “Golpe a la Paraguaya” ([10]).
La oposición tendría entre sus opciones o barrer el tablero de las gobernaciones, hoy mayoritariamente en manos de las fuerzas bolivarianas, otorgarle a ese hipotético resultado valor de “referendo”, y decir que el Presidente debe renunciar sin necesidad de activar un referendo revocatorio presidencial. La oposición conoce suficientemente lo establecido en nuestra Constitución sobre las mociones de censura como para suponer que se trate de “planes secretos”. Se utilizarían las disposiciones constitucionales sobre los mecanismos de control del órgano legislativo sobre el Poder Ejecutivo a través del voto de censura al Vicepresidente y a los Ministros, cuyo procedimiento requiere de votación calificada. Se maximizarían otros mecanismos de control como las interpelaciones, las investigaciones, las preguntas, las autorizaciones y las aprobaciones. Entraríamos a un escenario semejante al transcurrido en Chile en marzo de 1973, verdadero preámbulo de lo que fueron los acontecimientos posteriores ([11]) que llevaron al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.
Como ha señalado Luis Brito García: “Me gusta repetir mi parábola del Gallinero Mixto: Un granjero monta una granja mixta, la mitad de gallinas y la otra mitad de zorros. A la semana, los zorros se han comido las gallinas y se comen al granjero.”.
La tabla correspondiente a tal escenario sería la siguiente:

La concreción de tal escenario la hemos evaluado como “catastrófica” para las fuerzas bolivarianas y el GPP. Tal escenario implicaría una brecha negativa o desventaja para el GPP de aproximadamente -961.775 votos, lo que representaría un desventaja relativa de -6,57 % y una caída del voto histórico nacional promedio de alrededor de (-10 %). Se perderían la totalidad de las circunscripciones de los estados Lara, Anzoátegui, Bolívar, Táchira, Mérida, Barinas, Nueva Esparta y Amazonas, además de tener clara minoría en Zulia, Miranda y Distrito Capital. La oposición habría consolidado los corredores electorales estratégicos en las regiones andina, occidental, central y sur-oriental.
La presentación de las corridas numéricas de los últimos dos escenarios han sido omitidas deliberadamente, con la finalidad explícita de no favorecer materia prima numérica o insumos mínimos de metas electorales por estado para fuerzas opositoras, aun sabiendo que sus comandos de campaña disponen de tal información detallada por estados, municipios, parroquias, centros y mesas electorales.
Aquí conviene entonces finalizar con una llamada explícita a la toma de conciencia histórica sobre la responsabilidad de calibrar las victorias y derrotas, así como la centralidad que adquiere el llamado a la unidad de acción electoral y política de las fuerzas bolivarianas en un cuadro geopolítico continental marcado abiertamente por la contraofensiva para aprovechar los errores y debilidades del ciclo progresista (moderados y radicales) en función de abrir un ciclo político favorable a la reconquista del continente por parte de los EE.UU, sus aliados internacionales y la derecha continental.
Cualquier resultado será producto finalmente de la percepción y experiencia de los sectores mayoritarios de la población de un balance de aciertos y fallas, así como una valoración de las actitudes y conductas de la dirigencia política de los factores políticos del GPP como de la gestión del gobierno para apuntalar el espíritu, propósito y razón de ser del Proyecto Nacional bolivariano en la nueva etapa iniciada en el período 2004-2012, sobre todo luego de las formulaciones estratégicas y tácticas contenidas en el Programa de Hugo Chávez 2013-2019, el Golpe de Timón y el discurso del 8 de diciembre del año 2012.
Lo cierto es que lo que está en juego este 6-D en Venezuela son aquellas máximas de “Divide y vencerás” y “Lleva a la desmoralización a una parte significativa de la masa crítica que respalda a tu oponente”. Allí se jugará el resultado decisivo.
Conviene cerrar con las palabras introductorias de Chávez:
“No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.” (Discurso de Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012)
De allí se deriva una responsabilidad sobre el voto crítico por las opciones del chavismo, cosa que no significa otra opción que la unidad de acción electoral alrededor de las tarjetas del GPP (instrumento político que Chávez proyecto para fines no sólo electorales, sino para fines político-estratégicos).


NOTAS:
[1] https://www.marxists.org/espanol/mariateg/1924/may/01.htm
[2] http://blog.chavez.org.ve/programa-patria-venezuela-2013-2019/
[3] http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/175_gran_pol_y_p.htm
[4] http://informe21.com/psuv/chavez-exige-lealtad-su-liderazgo; Sobre la unidad que demandó Chávez, la crítica y la militancia en la base popular. Roberto López Sánchez: http://www.aporrea.org/ideologia/a199416.html
[5] http://www.editorialwillianlara.org.ve/libros/estrategiaytactica/estrategia%20y%20tactica.pdf
[6] http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/040_elem_de_pol.htm;
http://www.nilalienum.com/Gramsci/UNCadornismo.html;
http://tallerantoniogramsci.blogspot.com/
[7] Sobre lo que diferentes voces interpretan que está en juego el 6-D:
· http://hoyvenezuela.info/maduro-asegura-que-el-6-de-diciembre-esta-en-juego-la-vida-de-la-patria/; http://ciudadccs.info/cabello-lo-que-esta-en-juego-el-6d-es-la-patria/;
· http://reportecatolicolaico.com/2015/11/6d-unidos-para-cambiar/;
· http://www.lapatilla.com/site/2015/11/18/elecciones-del-6-de-diciembre-en-venezuela-que-esta-en-juego-que-puede-ocurrir/; http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/304142/bernal-el-6d-no-solo-se-juega-un-proyecto-politico-nacional-sino-un-proyecto-latinoamericano-caribeno-de-integracion-y-de-paz/; http://www.2001.com.ve/en-la-agenda/116178/earle-herrera—el-unico-poder-que-esta-en-juego-es-el-legislativo-.html;
· http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/26/actualidad/1448559952_918062.html; http://www.psuv.org.ve/opiniones/que-esta-juego-6-diciembre/#.VlrWpNIvfIU;
· http://www.notitarde.com/Valencia/Ameliach-El-6D-estan-en-juego-los-logros-de-la-revolucion-/2015/09/24/645295/; http://www.democraciasocialista.org/?p=5238;
· http://ecopopular.net.ve/noticias/el-6d-mas-que-la-asamblea-nacional-esta-en-juego-el-poder-politico/;
· http://www.aporrea.org/actualidad/n281420.html
[8] Estrategia Rollback y Coyuntura Electoral. Carlos Lanz Rodríguez http://www.aporrea.org/oposicion/a217308.html
[9] ¿Dijo usted frente amplio revolucionario?: http://www.aporrea.org/ideologia/a97401.html
[10] http://www.correodelorinoco.gob.ve/entrevistas/britto-garcia-si-oposicion-gana-mayoria-an-%E2%80%9Cdesde-luego-que-intentara-un-golpe-a-paraguaya%E2%80%9D/
[11] https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_parlamentarias_de_Chile_de_1973;
https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_de_Salvador_Allende#El_fallido_plebiscito