En el taller, Flavio intentó enseñarnos e inculcarnos su manera de trabajar y nos propuso varios ejercicios "volumétricos": un abecedario ilustrado a partir de objetos, una ilustración basada en un sueño de niño (escogido entre varios, al azar) y la portada de un hipotético libro que recogiera todos esos sueños infantiles.
Des de aquí aprovecho para agradecer a Flavio la sugerencia que me dió de sustituir el cohete (claro homenaje a Mèliés) por un helado. Parecerá una tontería pero son estos pequeños detalles los que evidencian las tablas de quien lleva muchos años ilustrando. Por eso, una vez más, muchas gracias por compartir tu metodología y tu entusiasmo con nosotros. Fue un placer tenerte como profe.