El material del futuro

Publicado el 02 marzo 2014 por Droidblock @droidblock

Corría el año 2010 y dos rusos, conocidos como Andre Geim y Konstantin Novoselov, eran galardonados con el premio Nobel de la física. Se les entregaba esta recompensa gracias a sus investigaciones con el grafeno, un material que parece estar destinado a cambiar el rumbo con el que navegaba nuestro mundo…

Desde siempre nos han enseñado que todo está en 3D, es decir, todo tiene un alto, largo y ancho. Las películas donde nos ponemos unas gafas para sacar de la pantalla y dotar de dichas características a nuestros largometrajes favoritos, no son más que para añadir más realismo al asunto. Pero, si de repente nos cuentan que el futuro pasa por las dos dimensiones, ¿nos lo creeríamos?

Pues bien, este elemento llamado grafeno es una variedad del carbono puro, con átomos dispuestos de forma regular en forma de hexágonos, distribuidos en una lámina de un átomo de grosor. Si tuvieramos una plancha de 1 metro cuadrado de este material pesaría tan solo 770 millonésimos de gramo -cada uno representa la millonésima parte de un gramo. Además de esta característica engloba muchísimas más, y ahí es donde viene lo interesante, desde su extrema dureza o conductividad, hasta el hecho de ser autoreparable. ¿Y lo mejor? Lo podemos encontrar en la punta de un lápiz normal y corriente, aunque su extracción no es tan sencilla como pueda parecer.

He ahí la cuestión, ¿qué tiene que ver esto con lo de las 2D?. Pues bien, en el universo, cualquiera de los materiales que utilizamos para fabricar algún tipo de elemento se puede reducir hasta llegar a la barrera atómica. Una vez llegados a este punto, esta magnitud es irreducible, ya que a niveles subatómicos es imposible -al menos de momento- crear una estructura. Por eso decimos que el grafeno no tiene espesor, su valor sería del tamaño de un átomo de carbono, y ,por tanto, consideramos una lámina en dos dimensiones, sin la famosa tercera componente. Ésto también implica una manipulación mucho más complicada de lo habitual, a parte de la dificultad que tiene su extracción.

Electrónica, medicina, informática… los campos donde puede ser aplicado el grafeno no son pocos, y puede suponer una enorme revolución para la tecnología y las personas. Hoy en día todo tiende a unificarse en un solo dispositivo, el smartphone, aunque sigue habiendo muchas variantes -sobretodo la nueva tendencia con los wereables. Con nuestra lámina de grafeno podremos tener un dispositivo plegable, donde elijamos a nuestro gusto el tamaño de la pantalla según lo que vayamos a hacer, desde ver una película (demandando dimensiones mayores), hasta salir a correr por nuestro barrio. “El grafeno tiene el potencial de revolucionar muchos aspectos de nuestra vida al mismo tiempo” dijo Novoselov, uno de los premiados gracias a los descubrimientos de este material futurista.

Debido a la enorme cantidad de características a favor que tiene el grafeno, las investigaciones no cesan, y varias empresas ya trabajan para conseguir los primeros pequeños pasos -grandes para la humanidad- para avanzar y conseguir hacer del mundo un sitio mejor. No se cree que el uso normal de este material en la tecnología nos llegue a todos a corto plazo, sino más bien a medio o largo, para que tengamos encima de la mesa una placa donde, por ejemplo, nos muestre las calorías de lo que comemos o el partido de esta noche. Suena bonito, aunque habrá que esperar varios años, y aún más si no pertenecemos a la clase alta.

Mientras tanto, os invito a que veáis el siguiente vídeo, dividido en dos partes, donde nos muestran los posibles usos del grafeno. Apuesto a que nadie se quedará indiferente, esperemos que muchas de esas cosas sean reales, pero hasta salir de dudas sólo nos queda observar de lo que podría llegar a ser capaz la tecnología. Sin duda algo que entusiasma a cualquiera, pasen y vean:

La civilización nunca retrocede, la ley de necesidad siempre fuerza a ir hacia adelante.

Jules Verne