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El #MeTooEscritoresMexicanos, o el machismo narcisista

Publicado el 23 marzo 2019 por Miguelj14
El #MeTooEscritoresMexicanos, o el machismo narcisista
El #MeTooMéxico no sólo es de actrices, y por fin se expandió. Ahora va hacia el mundo de la literatura (tan pedante como machista, que casi es lo mismo), con el #MeTooEscritoresMexicanos. No importa el talento de la mujer, como lo que pueda ofrecer con su cuerpo, profesan algunos eruditos de la literatura mexicana. Otros reconocen, aparentemente, sus errores y quieren ayudar. 
Este artículo analiza la reacción de un escritor señalado, Herson Barona, quien tiene un persuasivo discurso. Está acusado de abuso sexual, violencia física, psicológica y manipulación, por varias mujeres. No sólo estaríamos ante un acosador agresivo, sino ante un hombre que, evidentemente, sabe utilizar las palabras. En su Facebook escribió un pronunciamiento, con una doble o hasta triple intención. Ver cómo su carrera puede ser afectada, negar las acusaciones (pero reconocer sus actitudes que pudieron lastimar), mostrarse dispuesto para apoyar a las mujeres e incluso, advertir las desventajas para la sociedad de "estas prácticas". ¿Se refería al acoso, no? ¿O en serio a las denuncias?

No se aleja de lo dicho por Aziz Ansari tras su regreso al stand-up, en admitir sus errores pero mantener como eje su carrera profesional, que temía desaparecería (Por Dios, si Kevin Spacey regresará en cualquier momento. Ya lo hizo con un video y fue nota. "Salir" de la mirada pública y volver, vende). Lo mismo sucede con Herson Barona, la obra importa más que lo provocado en las mujeres porque, obvio, el hombre es creador y tiene una carrera construida, la mujer sólo siente.
El #MeTooEscritoresMexicanos, o el machismo narcisista
La primera frase apunta a que por estas acusaciones, no pudo presentar su libro. Si se trata de jerarquización, es lo más importante, y desde ahí coincide en que se cancelara la presentación. En la siguiente idea vuelve a mostrar su apoyo, pero contextualiza con el “escrache” (manifestar públicamente quién es un agresor). Como tal, no demerita esta herramienta y la reconoce como la única vía, pero para llevarla hacia su objetivo personal, negar las acusaciones de violencia física. 
Planteada la complejidad del asunto y la negación de las acusaciones, las ideas siguientes van sobre aceptar su responsabilidad, pero porque “soy parte” de una sociedad machista. Reconoce sus errores, y los ejemplifica con actitudes, que define como un "aprendizaje continuo", donde se esfuerza por no repetirlas. En apariencia, está dispuesto a ayudar, pero va en función de si las mujeres se lo piden.
La conclusión refuerza las ideas anteriores, así como la imagen con la que busca lo recuerden. Que quede claro que no soy violento, subraya, niego las acusaciones (otra vez), y lanzo una advertencia. Esta situación sólo conduce al dolor y resentimiento social, y afecta "a todos, no sólo a mí".
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Es absurdo cuestionar si es responsable de las acusaciones, ya que hasta él las admite (sólo la violencia psicológica). Sin conocerlo personalmente y sin contexto, cualquiera se llevaría la idea (yo me la llevé), de que no sería un hombre capaz de pegarle o violar a una mujer, pero sí que la haría sentir menospreciada. Un machismo invisible, que la mayoría ejercemos y que no debe existir. Lo que inquieta es el enfoque de sus ideas en el discurso. Cada argumento tiene un “pero” y el que sería el más importante, estar dispuesto a ayudar, lleva la condición de si puede hacer algo o se lo pide una mujer.
Yo no me sentía lista para denunciar esto. Pensé que necesitaba más tiempo, pero la falsedad de Herson Barona me orilló a esto. A mí me golpeó. Repudio a cualquiera que le siga dando espacios.— M. González (@ciervovulnerado) 23 de marzo de 2019

Sí, obvio ellas son las afectadas, y también por eso resulta poco probable que soliciten algo. Pensemos que, tal cual, alguien nos golpea, luego pide disculpas y dice ¿qué puedo hacer para remediarlo? ¿Pues qué espera que respondamos? El daño ya está hecho, quizá se le concede la disculpa, pero ahí justo inicia el proceso personal para no volverlo a hacer. No sé si una mujer pida algo, pero el propio hombre sí puede actuar.
Eso es lo que la mayoría de los hombres señalados no están haciendo, explorar cómo desaprender el machismo. No sólo con palabras, sino con el necesario apoyo de organizaciones y talleres prácticos (en México, están GENDES y #demachosahombres). Si Herson Barona ha participado en uno de ellos, algo no está resultando, porque si en verdad está dispuesto a mejorar, esa debe ser una de sus preocupaciones, no la presentación de su libro.
Algunos dicen que la cultura abre mentes. Ojalá que esto sea el inicio para expandirlas, al mostrar el machismo que aún pervive en cada ámbito del país. Ese que también daña a hombres, pero antes busca destruir el cuerpo y la mente de las mujeres, con agresiones físicas y psicológicas. Si ese es el poder real de la cultura, por fin habrá servido de algo leer libros, y no para romper al otro como principal objetivo.

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