Revista Ciencia

El mito de que barcos extranjeros se roban el agua del Paraná

Publicado el 23 febrero 2012 por Ezeqdb

El mito de que barcos extranjeros se roban el agua del Paraná
Las antiguas cadenas de correo electrónico con extrañas alarmas sobre el fantasma de una señora, o de que cierta marca de gaseosa tenía químicos venenosos; parecían haberse extinto, pero con el auge de las redes sociales reencarnaron en una nueva forma.
En algún lugar debe haber monstruos escondidos en cuevas que hacen este tipo de cosas, porque todas tienen el mismo formato: una foto publicada en Facebook (en este caso, la de arriba, tomada sin permiso del Flickr de un conocido fotógrafo rosarino), y debajo un texto totalmente ridículo, con miles de personas que le ponen Me Gusta o la comparten. En los comentarios es incluso peor, cientos y cientos de señoras enojadas y ofendidas con el gobierno, las autoridades, o quien sea. En otros casos, también puede ser un texto que la gente copia y pega a modo de comentario en publicaciones de periódicos locales, en publicaciones que no tienen nada que ver, desde luego. El texto que acompañaba a esta foto era el siguiente:

LOS PIRATAS DEL PARANÁ: LA GENTE DEBE SABER QUÉ ESTÁ PASANDO EN NUESTRO PARANÁ.....Negocio fácil: lastran los buques con agua del Paraná para luego venderla al exterior.
Es una historia de piratas. Vienen en barco, se llevan el agua y la venden al otro lado del Atlántico sin mayores restricciones de la estructura jurídica nacional o provincial. Así de desmedido y paradójico es cómo empresas internacionales venden por internet el agua de los ríos argentinos a Medio Oriente y África, según la versión difundida en los últimos días por la ONG ecologista Río Paraná.
El agua dulce, dada su escasez en el planeta (3% del total), asoma como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI. Argentina dispone de mucho (22.000 metros cúbicos por habitante al año), pero mal distribuida: dos tercios de su territorio es árido o semi árido. En este escenario, la empresa Makhena SA, con sede en Miami y sucursal en Buenos Aires, ofrece por internet agua dulce de los ríos de la llanura argentina. El Paraná es el más importante de ellos.
La empresa Makhena S.A., con sede en Miami y sucursal en Buenos Aires, publicita las características del producto que ofrece al mercado (agua dulce, cruda, sin tratamiento), el origen (ríos de llanura, en Argentina), las cantidades (entre 60.000 y 70.000 toneladas por envío), el uso (potabilización y consumo, riego, etc.) y la forma de transporte (buques tanque). El negocio es redondísimo y casi sin riesgos. Vender un recurso barato, a precios altísimos, claro que a partir de “un elemento insustituible que, a pesar de ser renovable, su escasez se manifiesta a medida que aumentan las demandas y conflictos por su uso”, tal como admite la misma empresa en su web.
En concreto lo que hacen es esto: Se llevan el agua del litoral del país en el lastre de los barcos. Cualquier buque, para poder navegar, tiene que estar lastrado, con cierto peso para mantenerlo equilibrado. Para que pueda navegar sin zozobras, debe cargar cierto volumen en sus bodegas, así, descargan la mercadería en puerto argentino y cargan agua dulce (también en puerto argentino) “para la vuelta”, y la venden en los mercados del Medio Oriente, África y Europa donde luego la potabilizan. La cargan en el Paraná porque el agua está menos contaminada que en el Río de la Plata.
Hasta ahora no hay ninguna ley que regule el “tráfico clandestino de agua dulce”, lo hacen impunemente a la vista de todo el mundo y en las propias narices de la prefectura naval Argentina, que sabe lo que hacen pero que no tienen los instrumentos jurídicos para poder actuar.
Mientras tanto por los ríos del Delta del Paraná, los vemos navegar todos los días, llevándose nuestros recursos naturales en sus bodegas gratuitamente.
Por favor si sos argentino y querés a tu patria COMPARTILO


Vamos por partes: la empresa Makhena S.A, en su sitio web, anuncia que vende agua mineral, pero su origen es la provincia de Mendoza, alejada por lo menos 750 kilómetros del Río Paraná. Así que, a menos que tengan alguna fuente alternativa, es mentira que esta empresa hace eso.
Segundo, comentan que el agua dulce escasea en el mundo, y que los buques se roban 70.000 toneladas cada uno. ¿Puede esto resultar dañino para el río? Volviendo al texto, estamos hablando de un río, y no de un lago. Y por definición, el agua de un río surge de los afluentes de otros ríos, que a su vez se alimentan del agua de lluvia, en este caso, mayormente de la Selva Amazónica. El agua dulce recorre media Argentina, y se vuelca en el Océano Atlántico (antes de pasar por el Río de la Plata). Quienes escribieron este texto, y todos los que lo comparten, se deben haber perdido del Ciclo del Agua en la escuela primaria.
El mito de que barcos extranjeros se roban el agua del Paraná
El caudal del Río Paraná, es de un promedio de 17.300 litros por segundo. Esto quiere decir que cada barco puede "robarse" la misma cantidad de agua que el Río desperdiciaría al mar de todas formas, en un lapso de 4 segundos. Esto significa, que necesitarían 21.600 barcos como los de la foto para "robarse" el agua que el río "desperdicia" en un día. Y aun si lo hicieran, al día siguiente se habría vuelto a llenar. Por lo que en el hipotético caso de que esto fuese como lo plantea el texto, no habría nada de qué preocuparse.
Tercero, ¿por qué un barco se llevaría agua del Paraná, si no es para venderla a los jeques árabes que pagan en petrodólares?
Los barcos, para estabilizarse frente a las olas de mar, y principalmente, para mantener una línea de flote más o menos regular independientemente de la cantidad de carga que lleven, necesitan llenar unos enormes tanques con lo que se conoce como Agua de Lastre. Anteriormente solían usarse rocas que cargaban y descargaban en cada puerto, pero cuando la tecnología naval permitió el uso de nuevas tecnologías, materiales, y mayores tamaños, en el siglo XIX, se comenzó a reemplazar esas rocas por tanques con agua.
Cuando un barco va dejando su carga en un puerto, tiene que succionar cierta cantidad de agua, y al revés, cuando se carga, tiene que dejar lastre. Por lo que no es ninguna noticia.
El único problema que puede traer esto (que por cierto, ni se menciona en el texto), es el intercambio de cantidades de todo tipo de organismos, y sustancias probablemente tóxicas entre un puerto y otro, algo que ya conocen los ecologistas, y en las últimas dos décadas han surgido muchas leyes que obligan a los barcos a descontaminar el agua que llevan en los tanques.
Así que ya saben, si conocen a alguien que esté desinformando al copiar y pegar esa pseudonoticia alarmista, pueden compartirle este enlace. Tal vez dejen de preocuparse y puedan dormir mejor.


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