¿Quién es el niño en mi puerta? ¿Los últimos quince años de mi vida han sido una mentira?
He vivido en esta tranquila calle durante años, en la misma casa que compartí con mi marido y nuestra hija Chloe. Ahora los dos se han ido, y mi hogar, que antes rebosaba de risas, está demasiado silencioso, demasiado tranquilo. Un día, un niño pequeño, al que no reconozco y a quien no acompaña ningún adulto, llama a mi puerta. Sus manitas tiemblan de los nervios, y le digo que puedo ayudarlo a encontrar a su madre. Pero no estoy preparada para lo que dice a continuación.
—Mamá me ha dicho que te llame abuela.
Me quedo en shock, con el corazón martilleándome en el pecho. No puede ser verdad. El niño de rizos oscuros que me mira desde abajo no tendrá más de cinco años… y mi hija murió hace quince. ¿O no? Si está viva, ¿qué ocurrió realmente el día que la perdí? ¿Y dónde está ahora?
No me ha convencido nada esta novela, la verdad. Me costó bastante entrar en la historia. El arranque es lento, con mucha carga de información que no termina de enganchar. No es hasta bien avanzada la novela cuando empieza a coger algo de ritmo. En mi caso, si no la hubiera escuchado en audiolibro, probablemente la habría abandonado.
El principal problema, para mí, es lo poco creíble que resulta todo. Puedes entender que alguien deje a un niño al cuidado de otra persona en una situación puntual y es verdad que la madre del niño, no tiene otro remedio, pero cuando empiezan a suceder cosas raras una y otra vez y aun así se sigue confiando… simplemente no te lo crees. A eso se suman los secretos entre personajes que, en teoría, son amigos, pero que no terminan de sostenerse ni de resultar convincentes.
Los giros, que en este tipo de novelas suelen ser un punto fuerte, aquí me han parecido forzados y, en algunos casos, poco coherentes y sin lógica. No es que no me gusten las sorpresas, pero sí agradezco que tengan cierto sentido dentro de la historia. Y ya no hablemos del giro final, el relacionado con los vecinos… mejor me callo.
Tampoco he conectado con los personajes —ninguno me ha resultado especialmente interesante— y la prosa no me ha parecido nada del otro mundo. En conjunto, una lectura que se deja escuchar, pero que no recomiendo especialmente.