Morder es muy común. Se ha demostrado que más de la mitad de los niños de una guardería han mordido más de una vez. Los niños suelen descubrir su capacidad para morder por casualidad alrededor del año y durante la dentición. Primero lo hacen en broma con sus padres y a éstos les hace gracia por ser algo divertido. Es importante no seguir ese juego porque a la larga el niño lo considera un juego para llamar la atención. Al hacerse mayor morderá cuando esté enfadado, para llamar la atención o quiera quitarle algo a otro niño. si no se limita esta actitud el niño tiende usarla cuando en realidad debería resolver sus problemas con su lenguaje. A partir de los 2-3 años se puede convertir en un problema al emplearlo para manifestar su enfado o para intimidar a otros niños.
El mejor momento para dejar de morder se convierta en un hábito es detenerlo en el "primer mordisco". Nadie de su alrededor, incluidos abuelos y hermanos mayores, deben reirle el morder como una gracia o un logro. Y menos debe considerarse como un juego.