En los primeros meses del año 1933, el ayuntamiento de Santiago confrontaba un serio problema por el hecho de que los campesinos sin tierra, emigrados a la ciudad y ante su imperiosa necesidad de albergue que cobijara su miseria, habían construido una tremenda y feisima ranchería a todo lo largo de la vía férrea que iba de Santiago a Moca, cuando el tren, nuestro escamoteado tren, corría todavía, dando pitazos y echando humo.
CONTINUARÁ...