Erri De Luca
Leer a Erri De Luca significa dejar de lado la búsqueda del realismo para adentrarse en un terreno más cercano a la fábula, en el que las fronteras de lo real y lo onírico se desdibujan y el lenguaje, de palabras justas y elisiones bien entendidas, se mueve entre la narración y la poesía, entre la tradición oral y la escritura. Si en Història d’Irene (2013) bebía del imaginario del mar para contar el relato de una niña que nadaba con los delfines y de un escritor que la escuchaba, en El peso de la mariposa es el ciclo de la vida en la montaña el que se lleva el protagonismo. Aunque su afinidad por la naturaleza resulta indudable —además de un prolífico escritor, De Luca es muy aficionado al alpinismo, así que está acostumbrado a este ambiente—, no importa el entorno elegido: la fuerza de su voz está siempre ahí, una voz que invita a pensar en las debilidades del ser humano, una voz que estremece y nos reconcilia con nosotros mismos. Y eso siempre es muy, muy liberador.