El porvenir está abierto

Por Alvaromenendez

Karl Popper y Konrad Lorenz

El porvenir está abierto: una conversación

Un pequeño volumen en el que encontramos apuntes de etología y de filosofía de la ciencia bajo la forma del diálogo y del ensayo filosófico. Para más datos acerca de lo que sería una ficha bibliográfica de la presente obra −y así me ahorro el hecho de tener que enumerar ciertos datos−, recomiendo ir a la reseña oficial de Tusquets

Interesa la conversación distendida que mantienen los ancianos profesores, en la que no pocas veces uno puede perderse debido a la familiaridad con la que tratan cuestiones y acentos que ellos, dada su relación y conocimiento mutuo -pese a que han pasado años sin verse- tienen por implícitamente supuestas. Tácitamente diría yo.


Cunctae res difficiles (Ecl 1, 10)

De esta primera parte del libro me interesa la conclusión común de ambos pensadores, que conduce al optimismo (¿optimismo cientifista?) según el cual queda refutada como netamente falsa la idea contenida en el conocido adagio nihil sub sole novum (Vulgata, Eclesiastés 1, 10). Digo que queda refutada y tenida como falsa la idea con la que generalmente se entiende esta frase de la Biblia, ya que Qohélet habla en otro contexto: el del hastío. Todas las cosas cansan, había afirmado poco antes (Ecl 1, 8, cunctae res difficiles, según dice la Vulgata). Para aclarar al lector hay que decir que, de hecho, ni Popper ni Lorenz citan expresamente Ecl 1, 10. El hastío de Qohélet es un tema, en el fondo, muy antiguo: parece que la vida humana, con riquezas o sin ellas, con salud o con desgracias, acaba siempre en el sinsentido de la muerte. Podría decirse que este hastío es una forma muy plástica de enfrentarse a los enigmas humanos. Queda claro, por tanto, que no estamos ante una actitud nihilista. Su queja consiste en la reclamación de un sentido: es necesaria una revelación divina que aclare las situación de las cosas. Sin ella, todo carece de fundamento: ¿a qué acumular sabiduría y ciencia? ¿a qué amontonar bienes materiales? Desde luego, el Qohélet no es un creyente amaestrado: pide cuentas, se rebela contra su Dios, no parece aprobar una fe conformista.

Por otra parte, la refutación de la idea condensada en el axioma que afirma que nada hay nuevo bajo el sol, se presenta en la conversación mantenida entre Popper y Lorenz en torno a la afirmación de Ben Akiba (Akiva ben Ioseph), quien sostiene que todo ha existido ya. Por contra, tanto Lorenz como Popper están de acuerdo en postular con todas sus fuerzas que nada ha existido ya. En la visión de ambos pensadores esto supone afirmar que la vida ha de ser puesta en juego. Dice Lorenz:

«[...] todo ser vivo se construye su propio nicho ecológico, y lo hace eligiéndolo entre varios posibles. Y eso de que los amantes del riesgo logran ascender un peldaño coincide exactamente con mi sensación de que todo ser vivo debe inventar algo nuevo, afrontar un riesgo, y que ese riesgo será mayor cuanto más arriba quiera llegar».
Popper, por ejemplo, sitúa esta reflexión en el ámbito de que la vida, de por sí, busca la alienación, pero no una alienación cuyo contenido significativo sea de carácter negativo o restrictivo (como quien se aliena con una ludopatía o con cualquier otra adicción patológica). La alienación popperiana es aquí sinónimo de la búsqueda de la aventura que, de por sí, constituye la vida −toda vida, no solamente la vida humana−. Esto no aclara del todo el sistema evolutivo de nuestro planeta, pero sí constituye un importante papel en la evolución misma. ¿Quién pretende pasar el resto de tiempo que le quede de vida sin tener que arrostar nuevas circunstancias, nuevos riesgos, nuevas preguntas?

POPPER, Karl; LORENZ, Konrad, El porvenir está abierto, Tusquets, colección Metatemas, Barcelona 1992, 208 páginas. ISBN: 978-84-7223-579-3

NOTAS

[1] La imagen, cuyo título original es I am not making this up, está tomada de https://picasaweb.google.com/lisasuits1/ThingsOngoingly