La reciente visita a Barcelona para celebrar allí un consejo de ministros y para reunirse con su "protector" Quim Torra ha sido un desastre para la dignidad de España, lleno de humillación y sometimiento a un delincuente que viola las leyes, busca la guerra y al que el gobierno permite la impunidad. La falta de rigor y de solvencia moral del gobierno es espeluznante.
El objetivo del PP al descubrir la nueva tendencia del socialismo español es arrinconar lo más posible al PSOE en la extrema izquierda para poder robarle votos moderados que, poco a poco, se sentirán expulsados de un socialismo que tiene más de caribeño que de europeo.
Las pruebas del deslizamiento socialista hacia la tiranía son muchas porque el gobierno de Sánchez ni siquiera las disimula: El narcisismo del líder, que se acerca al culto a la personalidad propio de los dictadores; el asalto a la legitimidad democracia del sistema relegando al Senado; la tolerancia y colaboración con el "Estado fallido" catalán y con la política de los peores enemigos de España, hijos del odio; la práctica supresión del Estado de Derecho en Cataluña; la aprobación de leyes que sancionan el pensamiento contrario; el rechazo a la libertad religiosa y, mas concretamente, al catolicismo; el fervor ante las leyes de Memoria Histórica que resucitan la lucha fratricida; la purga de periodistas libres y de derechas en los medios públicos y la conversión de la televisión pública española en un coto politizado desde el que se propaga la visión oficial de la política y el mundo.
Que nadie olvide al analizar la nueva política de Sánchez que el origen del totalitarismo está en el viejo socialismo y que todas las tiranías del siglo XX, aquellas que asesinaron a más de cien millones de seres humanos, tienen origen socialista, como el estalinismo, el nazismo, el fascismo, la falange española, el flamante socialismo bolivariano y hasta la socialdemocracia, que no es otra cosa que un marxismo disfrazado de democracia.
Hay un artículo de Herman Tertsch, publicado en ABC con el título "El socialismo democrático ha muerto" que pretende explicar ese inesperado deslizamiento del socialismo español hacia posiciones totalitarias. En ese artículo, el autor intenta demostrar que esa deriva era inevitable, dada la ruina de los partidos socialistas tradicionales, que están siendo barridos en todo el mundo, incluyendo a partidos tan potentes como los socialistas de Francia e Italia, que llegaron a gobernar.
Hay otro artículo, publicado en Voto en Blanco con el título "¿Por qué los socialistas decentes no echan a Pedro Sánchez?" que explica la actitud pasiva de la inmensa mayoría de los militantes de un partido como el PSOE ante el asalto totalitario de Sánchez y los suyos, concluyendo que el partido está tan deteriorado y tan escaso de ideas nobles e ideología democrática que es incapaz de reaccionar, siempre en espera de recibir los beneficios del poder, una especie de "dividendo" que los militantes socialistas cobran cada vez que ganan el poder, en forma de empleos, contratos, subvenciones y otras regalías.
Un párrafo de ese artículo lo dice con agreste claridad:
"¿Donde están los socialistas decentes? ¿Por qué guardan ese cobarde silencio ante los atropellos de Pedro Sánchez, sus errores y escándalos? ¿Por qué no actúan y se apuntan ante los españoles el tanto de salvar la patria de un gobierno de coalición en el que participan los peores enemigos de la nación, que nos conduce al desastre económico, moral y hasta a un posible enfrentamiento civil? La única respuesta lógica es que el PSOE ha renunciado a sus ideas y principios y que sólo existe ya para gobernar y extraer del gobierno los beneficios y ventajas que otorga el poder: reparto de cargos, dinero abundante, poder, brillo..."
Si esto es así, a partir de ahora, cuando veamos a un socialista fiel al "sanchismo", hay que pensar que estamos ante un totalitario, enemigo de las libertades y derechos ciudadanos, un tipo tan peligroso como idiota porque seguramente ni sabe que está encuadrado en el peor ejército de la Humanidad.
Francisco Rubiales