El que todavía se resiste a desaparecer

Por Marcelo Allende @allendesergio
Hay pájaros que cuando uno los encuentra no son simplemente una especie más para sumar a una lista, ni una fotografía más para guardar en una carpeta. Hay pájaros que parecen traer consigo un pedazo de paisaje, una historia, una forma de entender la naturaleza que poco a poco vamos dejando atrás. El Yetapá de Collar es uno de ellos, y quizás por eso, cuando aparece entre los pastizales correntinos, con su larga cola flameando detrás del cuerpo y ese collar que le da nombre, uno tiene la sensación de estar mirando mucho más que un pájaro.
Estas fotografías son de Roby, obtenidas en la Reserva Don Luis, en Cambyretá, prácticamente pegadita al Portal Norte del Parque Nacional Iberá. Un lugar que tiene algo especial, porque allí todavía es posible encontrarse con especies que necesitan justamente aquello que cada vez resulta más difícil encontrar: grandes extensiones de pastizales naturales, ambientes abiertos, pajonales y humedales donde la naturaleza pueda seguir haciendo lo suyo sin que alguien decida convertir cada metro cuadrado en otra cosa.
El Yetapá de Collar es, de alguna manera, un habitante de esos paisajes que se están achicando, no necesita una selva impenetrable ni un bosque gigantesco, necesita pastizal, pastizal natural, alto, sano, con suficiente extensión como para que un macho pueda desplegar su extraordinaria cola durante sus vuelos y defender un territorio. Y ahí aparece una de las grandes contradicciones de nuestra época; el ave parece pequeña frente a semejante problema, pero necesita mucho territorio para poder seguir existiendo. Se estima que un macho puede requerir entre tres y cuatro hectáreas para sus despliegues y para mantener su territorio, y cuando multiplicamos esa superficie por varios machos empezamos a comprender que no alcanza con dejar un pequeño parche de pasto natural perdido entre forestaciones, cultivos y campos intensificados.
Porque el problema del Yetapá no es solamente que alguien salga a perseguirlo con una escopeta o con una jaula, como ocurrió con tantas especies en otros tiempos. Su amenaza es mucho más silenciosa y, quizás por eso, mucho más difícil de percibir. El pastizal desaparece cuando llega la forestación, desaparece cuando se transforma en cultivo, desaparece cuando la ganadería se intensifica hasta modificar completamente el ambiente y también sufre cuando el fuego deja de ser una herramienta manejada con criterio y se convierte en un incendio que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.
Y Corrientes sabe demasiado de fuego. En aquellos terribles incendios de 2022, el Parque Nacional Iberá llegó a perder por las llamas cerca del 47 por ciento de su superficie. En la provincia, los números fueron todavía más impresionantes, con cientos de miles de hectáreas afectadas y casi 116.000 hectáreas de pastizales quemadas según uno de los relevamientos realizados durante aquel desastre. Detrás de cada número había algo mucho más difícil de medir; nidos, huevos, insectos, pequeños animales, plantas y lugares que durante años habían sido el hogar de especies que no tienen demasiados lugares alternativos adonde ir.
Pero acá aparece nuevamente la enorme capacidad de recuperación de la naturaleza. Y también la importancia de que existan personas dispuestas a darle una oportunidad. En Don Luis, el Yetapá de Collar sobrevivió a los grandes incendios de 2012 y 2022 y volvió a reproducirse allí en buenos números. No porque el fuego sea bueno por sí mismo, sino porque cuando después del desastre todavía queda un ambiente capaz de recuperarse, la vida encuentra la manera de regresar.
Por eso lugares como la Reserva Don Luis tienen un valor que va mucho más allá de lo turístico. Son refugios, pero también son una declaración de principios. En 2010, Miranda Collett adquirió este antiguo establecimiento ganadero y comenzó un trabajo de restauración que convirtió unas 1.600 hectáreas en un espacio dedicado a la conservación, la investigación y la protección de la fauna del Iberá. Hoy allí se desarrollan proyectos con distintas especies amenazadas y se trabaja para mantener los ambientes naturales que necesitan.
Y en esa tarea hay que reconocer también a quienes ponen el cuerpo todos los días. A Alejandra Boloqui y a Cepi Oporto, que desde hace años llevan adelante buena parte de este proyecto en Cambyretá, acompañando visitantes, investigadores y observadores de aves, pero fundamentalmente sosteniendo con trabajo cotidiano una manera distinta de relacionarse con este paisaje. En aquellos incendios de 2022, cuando el fuego parecía no tener límites, ambos estuvieron allí, enfrentando una situación que seguramente muchos de nosotros ni siquiera podemos imaginar desde la comodidad de una fotografía. Quizás por eso estas fotografías de Roby tengan para mí un significado especial. Porque detrás de ese hermoso pájaro de cola larga que vemos posado entre los pastos hay una historia bastante más grande. Está el Iberá que conocemos, pero también está el Iberá que podría dejar de existir si seguimos perdiendo sus ambientes naturales. Está el esfuerzo de quienes trabajan para conservarlo y está, sobre todo, la posibilidad de que dentro de muchos años alguien pueda volver a caminar por esos pastizales y encontrarse con otro Yetapá de Collar haciendo exactamente lo mismo que hacen los de hoy.
En tiempos en que uno abre las noticias y encuentra incendios, desmontes, cultivos avanzando sobre ambientes naturales y paisajes que desaparecen casi sin que nos demos cuenta, encontrarse con un Yetapá de Collar es casi un pequeño acto de esperanza.
Uno de esos que todavía se resisten.
Uno de esos que todavía están.
Uno de esos que, silenciosamente, parecen decirnos que quizás todavía estamos a tiempo.
Y mientras haya un pastizal donde pueda desplegar su cola, una mata donde pueda construir su nido y un lugar donde pueda seguir volando, el Yetapá de Collar seguirá siendo mucho más que un pájaro emblemático de Corrientes.
Será la prueba de que, a veces, la naturaleza no se rinde tan fácilmente.
Todavía.
Saludos para todos y gracias por leernos!!!