El sonido del fin

Publicado el 28 marzo 2014 por Purasvitae @PurasVitae
La mirada al frente y un operativo de la guardia nazional bolivariana o la policía nazional o los mismísimos escuadrones de la muerte, el escenario es variopinto: La Concordia en San Cristóbal, la plaza de la Republica en Maracaibo, la plaza Francia de Caracas o cualquiera de los bastiones donde los estudiantes han demostrado que el dialogo de la dictadura tiene el fondo musical de las balas, la muerte es el premio de un régimen que huele a Cuba, huele a lacrimógenas, huele a sangre que maquilla las calles de un país.

(Fuente: Noticias al Día - Venezuela)

Los estudiantes, brazos en altos, revientan el silencio de un país que prefiere acostumbrarse al miedo o tiene miedo de enfrentar al régimen. Son cantos y gritos, pancartas que alumbran el camino, expresiones genuinas de una generación que le quiere decir a las anteriores que esto no va a mas. La última generación de venezolanos, están decididos a tomar la batuta y guiar a un país al mentado y anhelado sueño de Venezuela: Ser el paraíso que Colón pronostico y nunca hemos terminado de ser.Justo ahora que parece que volvemos a la normalidad, los estudiantes arrecian su creatividad y multiplican su expresión, la dictadura también arrecia su carga y quiere seguir sumando muertos. La guerra de las ideas contra las balas sigue y aunque éstas últimas acaban vidas, las primeras acaban dictaduras.

(Fuente: El Impulso - Venezuela)

Los estudiantes alzan sus voces, siguen sus cantos y el nerviosismo ataca a las fuerzas represoras que buscan cualquier excusa para acabar la protesta. Intercambio de gritos, intercambio de bombas y empieza el humo a ser telón de lo peor. Estudiantes van y vienen, pelean por lo único propio y común a todos: La Libertad. Los minutos se convierten en bombas, las bombas se vuelven en horas y las horas – como le encanta a la dictadura – en represión. La represión se mantiene, avanza y retrocede, pero se mantiene. Los efectivos entran en nerviosismo, porque saben que frente a ellos hay gente como ellos, o peor aun familia de ellos. El régimen insiste en el terror, entra en cadena y la represión se potencia. De la nada aparecen motorizados: Con la sonrisa macabra, armados por igual de balas y rencor, con el tenebroso deseo de sumar muertos a una lista que en Venezuela suman más de 200.000 en 15 años de dictadura revolucionaria.

(Fuente: El Impulso - Venezuela)

Mientras tanto, valga decir, no hay dólares, crece la escasez en todos los rubros y vivimos en la penumbra que el régimen necesita para acabar con lo que queda. Es la crisis que muchos están esperando.Los estudiantes siguen en la lucha. Arrancan los motorizados y la carrera por la vida se hace necesaria. Los jóvenes ahora no solo corren por la libertad, corren por sus vidas. El desespero reina, la incertidumbre gobierna, las lacrimógenas reprimen. Los disparos salen, destinos inciertos, son decenas de tiros que se multiplican en cada plaza y en cada bastión. Miles de estudiantes corren, temen, la mayoría consiguen preservarse pero llega lo inevitable.El segundo entre el disparo y su objetivo se hace más efímero. Tras el impacto, el estudiante pierde el sentido y el conocimiento, cae desplomado. Quienes le rodean reaccionan y ante el desespero lo toman para salvarlo. Poco que hacer, el disparo como es costumbre del régimen, fue a la cabeza. Otro muerto que incomoda a la dictadura, otro muerto que el régimen achaca a la resistencia sin éxito.

(Fuente: Informe 21 - Venezuela)

Esa es la guerra que ha impuesto el régimen: Ideas versus balas, especialmente a la cabeza. Lo triste es que los venezolanos, todos, nos hemos tardado más de 200.000 muertos en darnos cuenta que el precio que ha pagado el país es demasiado alto por unas victorias sociales que se resbalan y en algunos casos, se destruyen.


Por activa y por pasiva se ha dicho que las bases del régimen son: La corrupción, la impunidad, la violencia pero especialmente la que le tienen más afecto: la muerte. Nos debe preocupar la facilidad con que hemos aceptado a la muerte cuando la ha impuesto el régimen desde la violencia, por la inseguridad o por la dictadura misma.

(Fuente: Panorama - Venezuela)


A la fecha, viernes 28 de marzo, van 37 asesinados por las protestas y el régimen pide dialogo siempre y cuando la resistencia calle estos muertos y otros tantos mas. Lo triste es que seguramente un disparo será el sonido del fin, cuando la arrechera nacional supere la indignación personal.