Ellias Barnès, de 30 años, es el recién nombrado director artístico de una famosa casa de moda parisina. Pero como las expectativas son altas, comienza a sentir dolor en el pecho. De la nada, lo llaman de regreso a Montreal para organizar el funeral de su padre, del que se separó hace años, y descubre que puede haber heredado cosas mucho peores que el débil corazón de su padre.
A partir de los, más o menos, treinta minutos de la cinta, el guion da un giro de 180º que no parecía esperarse por ningún lado. Desde ese momento, la cinta se vuelve un intenso thriller que no necesita de frenéticas persecuciones contrarreloj para generar una tensión que va creciendo exponencialmente hasta casi al final del tercer tercio del film. Legrand ya jugó con una estructura similar en la asfixiante “Custodia compartida” y le funcionó estupendamente y, aquí, aunque también trate temas relacionados con la familia y la paternidad, la trama va por un lugar completamente alejado de su debut, aunque la tensión que genera parece estar tan a la altura como su primera película. El film trata los límites del éxito y la fama para imponerlos contra la moralidad y hacer lo correcto o el bien común. El guion, aunque sea tremendamente asfixiante, tienen momentos que son puro humor negro bien incómodo, ya que las situaciones que propone son dudosas e incluso horripilantes, pero la mirada externa del espectador crea una especie de humor que ayuda a relajar la tensión con una risa incómoda que recuerda un poco a films de Lars von Trier como “Los idiotas” (1998) o incluso“La casa de Jack” (2018). Una trama brillante con un desarrollo que te deja sin respiración hasta que aparecen los créditos.Todo el peso interpretativo de la película recae en la estrella canadiense Marc-André Grondin. Grondin, conocido por sus papeles en “C.R.A.Z.Y.” (2005), “Che” (2005) o “Goon” (2001), brinda una interpretación brillante como Elias Barnès, un artista egoísta, ególatra y capaz de hacer cualquier cosa para preservar su nombre y reputación. Grondin pasa de una interpretación super contenida, componiendo a un personaje con carácter y con emociones reservadas, a entregar todo su cuerpo y voz con una interpretación física que lo va llevando a los mismísimos infiernos una vez descubre el secreto que su padre estaba guardando.
Es una idea que recuerda un poco a la famosísima escena de “Irreversible” (2002) de Gaspar Noé y que está escogida de forma magistral. Nathalie Durand, quién ya había colaborado con el director en “Custodia compartida” y su primer cortometraje “Antes que perderlo todo” (2013), compone la fotografía. Durand compone una atmósfera sucia y inquietante con el trabajo de la luz y la paleta de color, mayoritariamente compuesta de negros y grises. La mayor parte de la tensión del film ocurre de noche, por lo que es todo un reto componer sus imágenes, pero la directora de foto consigue enriquecer la tensión a través de luces prácticas y focos de corta distancia.El diseño de producción es muy interesante. Ya desde el inicio nos presenta un mundo estilístico riquísimo con las creaciones artísticas y de moda de Elias y cómo muestra sus colecciones. Podríamos pensar que toda la riqueza de la producción está allí, pero el diseño del hogar del padre del protagonista es clave para la narración y, sin duda, está construido de forma magistral y embellecido (o más bien ensuciado) de forma coherente y extrañamente familiar. Los vestuarios de diseño son increíblemente bellos y, a pesar de que los vemos solo al principio, el resto del diseño de vestuario, maquillaje y peluquería juega a favor de la cinta yendo acorde con la paleta de color presentada con la fotografía y la producción, creando un mundo de grises que enriquece el mensaje del film.
Sébastien Akchoté-Bozović, quién ha participado en films como “Steak” (2007) del loco director francés Quentin Dupieux, compone la banda sonora del film. A pesar de que sus composiciones son sutiles y solo usadas en momentos clave, ayudan a incrementar la tensión y el malestar general y están bien escogidas. Su música se combina en contraposición con algunos temas populares que crean una ironía divertida y macabra en la banda sonora.En definitiva, “El sucesor” es una cinta asfixiante que, a pesar de que empieza cocida a fuego lento, cuando revela sus verdaderas intenciones crea una estupenda tensión que no para de crecer hasta el final. Un delicioso y macabro entresijo que hace reflexionar sobre los límites del éxito y la moralidad y que hará las delicias de quién busque pasarlo realmente mal con un thriller de lo más original.
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- ##check## Lo bueno
- El guion está creado de forma magistral.
La dirección de Legrand es increíble, especialmente en las escenas más tensas.
Marc-André Grondin brinda una interpretación estupenda muy a tener en cuenta. - ##times## Lo malo
- Puede que el humor negro no llegue a convencer a algunos espectadores.
El final, a pesar de ser coherente, puede no ser satisfactorio para todo el mundo.
La banda sonora es algo normalita, aunque cumple perfectamente su función.
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- Ambientación 7.0
- El diseño de producción es muy bueno y, aunque sea feísta en la mayor parte del film, enriquece la trama.
- Desarrollo de Personajes 8.0
- Totalmente coherente con su personaje, aunque no sea positivo.
- Argumento / Guion 8.5
- Delicioso. Un argumento asfixiante que no para de crecer.
- Banda Sonora 6.0
- Funcional con el tipo de historia que cuenta.
- Entretenimiento 8.0
- Dura 107 minutos y no te permite aburrirte en ningún momento.
- Montaje / Innovación técnica 8.5
- Xavier Legran es un maestro creando la tensión y lo demuestra con creces con su técnica y montaje.
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- Puntuación Total 8 / 10