Otros milagros se cuentan de Ernée, como que estaba trabajando las tierras cuando una mujer fue a verle con su hijo pequeño. Le pidió que rezara por el niño, que no caminaba ni hablaba aunque tenía ya dos años. El santo le respondió "Si lograra la curación del niño, es solo porque oro a Dios día y noche, y no por mí, que solo soy un pobre pecador". Y añadió que rezaría por la criatura después del trabajo, que era tan agradable a Dios como la oración. Esa noche toda la comunidad rezó por el niño y al final de la oración, Ernée tocó los labios del niño con aceite bendito, y al instante habló y caminó. También con aceite bendito sanó a un ciego que insistentemente le pedía le devolviese la visión. A un monje que estaba para morir le mandó por obediencia que no muriera hasta que él terminara de celebrar la misa y le llevase la comunión. Así pasó, pues Ernée pudo celebrar la Eucaristía, y yendo a la presencia del monje, le consoló, dio la comunión, y el monje no murió, sino que recobró la salud y murió el más anciano de todos, como testimonio del milagro.
Ernée murió el 9 de agosto de 560 y fue enterrado en la Iglesia de San Jorge. En el siglo IX, durante la invasión de los normandos sus reliquias fueron trasladadas a la Iglesia de Nuestra Señora en Beaune. Junto a su memoria se celebra la de sus compañeros monjes Alneu, Bohamad, Adelwig, Fronto, Gault y Bricio.
Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.
A 9 de agosto además se celebra a
San Román de Roma, soldado mártir.
Santos Amor y Viator, mártires.